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Periodo de Sesiones 68

(Nueva York, 10 de octubre de 2013)

Intervención de S.E. Embajador Miguel Camilo Ruíz Blanco, Encargado de Negocios, en el Debate General de la Primera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas

 

Señor Presidente:

En nombre de mi delegación deseo expresar a usted y a los demás miembros de la Mesa la más cálida felicitación por su elección. Estoy seguro que su dedicación y experiencia nos permitirán avanzar de manera sustantiva y eficiente en el proceso de revitalización de la así llamada "maquinaria del desarme".

Llego con preocupación y con anhelo ante esta Primera Comisión de la Asamblea General, consciente de los retos ineludibles –quizá los mayores- que suponen para la humanidad las causas del desarme y la no proliferación de armas, sean cuales fueren sus características o su poder destructivo.

Con preocupación, por las numerosas tareas inacabadas en esta materia, las cuales no serán resueltas sin el decisivo empeño de todos los Estados que conforman nuestra comunidad de naciones, y que tienen aquí en este recinto la potestad de dialogar y de actuar.

Con anhelo, porque ya ninguno de nuestros gobiernos ignora que el desarme, más que un reto, es una obligación fundamental de cada Estado, y que los medios para alcanzar nuestras metas son el entendimiento y la concertación.

Señor Presidente:

Para mi país es esencial regular el comercio de las armas convencionales y avanzar en los mecanismos de control a su tráfico ilícito. Por eso me complace anunciar que, el pasado 24 de septiembre, en el marco de esta 68ª Asamblea General, el Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, firmó el Tratado sobre Comercio de Armas.

Lo anterior refleja nuestro firme compromiso con el espíritu de este Tratado, el cual constituye un hito para el control del comercio de armas convencionales, dado que es el primer instrumento jurídicamente vinculante y que fija estándares internacionales comunes para regular las transferencias de este tipo de armas.

Quiero destacar que la entrada en vigor de este Tratado contribuirá a la paz, a la seguridad y a la estabilidad mundiales. Todo lo que pueda hacerse para reducir el sufrimiento humano, promover la cooperación, la transparencia y la actuación responsable de los Estados debe ser promovido. Cuando este Tratado entre en vigor, será más fácil prevenir delitos como el desvío y el tráfico ilícito de armas a personas no autorizadas, tales como grupos terroristas, bandas criminales y organizaciones delictivas. Todos estos fenómenos afectan a muchos países del mundo, entre ellos a Colombia.

Por eso, permítanme reiterar nuestro firme compromiso con la pronta entrada en vigor y la efectiva implementación del Tratado sobre Comercio de Armas.

Así mismo, dado que la falta de regulación de las armas convencionales, en especial las armas pequeñas y ligeras, las municiones y los explosivos, apenas comienza a ser subsanada, es necesario redoblar los esfuerzos para fortalecer los principales tratados que conforman el régimen del desarme. Para los países en desarrollo, principales afectados por la proliferación de armas convencionales, fortalecer los instrumentos de desarme es ciertamente un asunto ético pero también de supervivencia.

De allí que Colombia resalta la adopción por consenso del documento final de la Segunda Conferencia de Examen del Programa de Acción de Naciones Unidas para Prevenir, Combatir y Eliminar el Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en todos sus aspectos (UNPOA), en el que los Estados reafirman la importancia de llevar a cabo una completa y efectiva implementación de este Programa de Acción para promover la paz, la reconciliación, protección de la vida humana y la promoción de un desarrollo sustentable.

Colombia reitera la necesidad de seguir trabajando en la implementación de este Programa y del Instrumento de Rastreo Internacional.

Debido a la importancia que le otorga mi país al PdA, este año, como es ya tradicional, Colombia presentará en el marco de esta Comisión –conjuntamente con Suráfrica y Japón- la Resolución sobre el comercio de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos. Dicha Resolución subraya –entre otros aspectos- la necesidad de que los Estados intensifiquen sus esfuerzos para fomentar las capacidades nacionales en la ejecución del PdA. Esperamos contar una vez más con el apoyo de todas las delegaciones.

Adicionalmente, no debemos perder de vista que, si bien las armas de destrucción masiva presentan un riesgo latente, el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras, municiones y explosivos afecta de manera cotidiana a los ciudadanos de todas las regiones del mundo. El uso de estas armas es el denominador común de todas las conductas delictivas, incluido el problema mundial de las drogas, la extorsión y el terrorismo. En consecuencia, la comunidad internacional debe conferirle a este asunto la importancia que realmente merece.

Con este objetivo en mente, y dada la naturaleza cambiante del tráfico ilícito, Colombia seguirá trabajando con los demás Estados de manera eficaz y cooperativa, a escala global, regional y subregional, para hacer frente a este grave fenómeno.

Señor Presidente:

Colombia es partidaria de un enfoque integral que proteja y asista a las víctimas de todos los tipos de armas, sin distinción. Por lo tanto, trabaja activamente en la promoción y aplicación de las convenciones que regulan las armas de impacto humanitario, como la Convención sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal y la Convención sobre Municiones en Racimo. Estos tipos de armamentos producen las mismas graves consecuencias: tienen un alto impacto humanitario y obstaculizan el desarrollo socio-económico.

Colombia es Estado Parte y firme promotor de la Convención de Ottawa sobre la Prohibición de Minas Antipersonal, y adicionalmente, me complace informar que estamos también adelantando los pasos necesarios de convertirnos en Estado Parte de la Convención sobre Municiones en Racimo.

En tal virtud, me honra destacar que Colombia cumplió con la destrucción total de sus arsenales de municiones en racimo desde 2009, un año antes de la entrada en vigor de la Convención. No obstante, como muchos Estados, lamentablemente seguimos siendo víctimas de las minas antipersonal y otros artefactos explosivos improvisados, empleados de manera indiscriminada por actores armados ilegales.

Mi país ha luchado por años contra el flagelo de las minas antipersonal. Por consiguiente, ha acumulado una significativa experiencia en los diversos componentes de la Acción Integral contra Minas Antipersonal (AICMA). Como lo hemos hecho de manera permanente, seguiremos ofreciendo nuestra cooperación en esta área a otros países afectados.

Colombia preside actualmente, junto con Austria, el Comité Permanente de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal. Por ser el grupo de población más vulnerable, hemos decidido enfatizar en la atención a los niños, niñas y adolescentes víctimas de minas antipersonal. En tal sentido, hemos realizado un Taller Técnico en el marco de la Reunión Intersesional de la Convención y hemos elaborado unas Guías de Atención para estos menores, a fin de promover estándares internacionales en la materia.

Por otro lado, deseo anunciar que Colombia será sede de una Conferencia Global sobre atención a sobrevivientes de minas antipersonal y personas con discapacidad, los días 3 y 4 de abril de 2014. Bajo el título: "Tendiendo puentes entre los mundos", esta conferencia global contará con el valioso apoyo de la Unión Europea y de la Dependencia de Apoyo a la Aplicación de la Convención de Ottawa.

Señor Presidente:

Acontecimientos recientes evidencian que la amenaza proveniente de las armas de destrucción masiva (nucleares, químicas y biológicas) y sus sistemas vectores persiste y hay un claro riesgo de proliferación, a través de la adquisición y uso de estas. Por tal motivo, es deber de la comunidad internacional velar por la observancia de instrumentos tales como: las Convenciones sobre Armas Biológicas y sobre Armas Químicas, el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN) y la Resolución 1540 del Consejo de Seguridad.

Permítanme hacer mención de manera particular a la Convención sobre Armas Químicas. Colombia es un país comprometido con la consolidación de cada una de las disposiciones de esta Convención y de sus cuatro pilares: el desarme químico; la no proliferación; la asistencia y protección contra este armamento; y la promoción de la cooperación internacional para el uso de la química con fines pacíficos.

En este contexto, celebramos el depósito de los instrumentos de adhesión de la República Federal de Somalia y de la República Árabe Siria a la Convención sobre Armas Químicas. Dicha Convención es un instrumento ejemplar que, dada la coyuntura actual, cobra particular relevancia y permite concientizar a la comunidad internacional sobre los efectos devastadores de las armas de destrucción masiva y sobre la urgencia de proscribirlas. Nos honra constatar que, con cerca de 190 Estados Parte, esta Convención está muy próxima a su universalización.

Por supuesto, no podemos hablar de esta Convención sin elogiar la labor realizada por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. En tal virtud, queremos expresar nuestro agradecimiento a la OPAQ por sus dedicadas labores en Siria y reiterar nuestro pleno respaldo a la Misión que realiza sobre el terreno y a sus iniciativas para la proscripción de las armas químicas en otras áreas del planeta.

De manera complementaria, Colombia reitera la relevancia de alcanzar la universalización y efectiva implementación del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) y del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN).

En materia de implementación, abogamos por el cumplimiento de cada uno de los tres pilares del TNP: el desarme, la no proliferación y la promoción de los usos pacíficos de la energía nuclear. Colombia le concede especial relevancia a la Conferencia de Examen de este Tratado, que tendrá lugar en 2015. Ése será el foro privilegiado para renovar nuestros compromisos y para adoptar medidas que efectivamente contribuyan a alcanzar el objetivo de un mundo libre de armas nucleares.

En materia de desarme nuclear, me permito destacar la labor del Grupo de Trabajo de composición abierta establecido en virtud de la Resolución 67/56, titulada: "Promoción de las negociaciones multilaterales de desarme nuclear". En el mismo sentido, deseo resaltar el resultado de la "Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre desarme nuclear", primer encuentro de alto nivel realizado sobre este tema de singular trascendencia. En esta Reunión se subrayó, entre otros asuntos, la profunda preocupación ante la amenaza que representa para la humanidad la continua existencia de armas nucleares y su posible uso o amenaza de uso.

Señor Presidente:

De conformidad con las obligaciones adquiridas por Colombia como Estado Parte de la Convención sobre Armas Biológicas (CAB), nuestro país presentó el Informe de Medidas de Fomento de la Confianza correspondientes al presente año. El citado informe constituye un mecanismo idóneo para prevenir y reducir las ambigüedades sobre el uso pacífico de agentes biológicos y toxínicos. Así mismo, sirve para promover la cooperación internacional en la materia.

Quiero destacar que, con el propósito de lograr mayor conocimiento en las instituciones nacionales sobre las disposiciones de la Convención, nuestro país realizó un taller de socialización de la misma en el 2013. Éste contó con la colaboración del Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC), el Centro Building Trust Through Verification (VERTIC) y la Dependencia de Apoyo a la Aplicación de la Convención. El Taller tuvo como objetivo evaluar las disposiciones legales existentes y las que deberán adoptarse posteriormente para dar efectivo cumplimiento a la Convención. En el mismo escenario se examinó la pertinencia de crear una Autoridad Nacional en materia de armas biológicas.

Adicionalmente, es preciso señalar que, en abril de 2013, Colombia presentó una propuesta para la realización de actividades futuras en el marco del Programa de Acción Común de la Unión Europea en apoyo a la Convención sobre Armas Biológicas. Esta propuesta tiene como propósito dar continuidad a la promoción de la aplicación nacional de la Convención.

Por lo tanto, agradecemos a la Unión Europea por atender favorablemente la solicitud de Colombia, la cual se perfila como una oportunidad de: 1) Avanzar en la correcta implementación nacional de la Convención sobre Armas Biológicas; 2) Fomentar y fortalecer el conocimiento de la Convención entre las autoridades y actores relevantes; 3) Mejorar la presentación de Informes de Medidas de Fomento de la Confianza; y 4) Seguir fomentando los acercamientos con las entidades del gobierno nacional, la comunidad científica y académica y el sector privado, a fin de dar efectiva aplicación a la Convención.

Señor Presidente:

Para concluir, en nuestra calidad de Estado Miembro de la Conferencia de Desarme, manifestamos nuestra voluntad de trabajar constructivamente para que esta Conferencia retome su trascendental labor como foro privilegiado para la negociación de los asuntos de desarme y seguridad internacional. En este marco, vemos con beneplácito que el pasado 16 de agosto la Conferencia haya adoptado un proyecto de decisión en el cual se establece un grupo informal con el mandato de producir un programa de trabajo robusto. Con este renovado impulso, y exhortando a los Estados Miembros y no Miembros a apoyarla, tenemos confianza en que la Conferencia se verá fortalecida, para el servicio de todos.

Señor Presidente:

Le reitero mi disposición y la de mi gobierno para trabajar de manera constructiva en favor de los objetivos trazados para esta 68ª sesión de la Primera Comisión de la Asamblea General. Le deseo éxitos en esta meritoria función y espero que nosotros, los representantes de los Estados miembros, hagamos gala de la sensibilidad y buen juicio necesarios para trabajar conjuntamente por la causa del desarme, tarea inaplazable para la coexistencia y la supervivencia de la humanidad.

¡Muchas gracias!

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