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Periodo de Sesiones 68

(Nueva York, 19 de marzo de 2014)

Intervención de S.E. Embajadora María Emma Mejía, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, sobre la Cuestión de la Representación Equitativa y el Aumento de los Miembros del Consejo de Seguridad y Asuntos Relacionados – La Cuestión del Veto

 

Señor Presidente, estimados colegas,

Quiero comenzar agradeciéndole, embajador Tanin, por haber convocado a esta segunda sesión de las "Negociaciones Intergubernamentales sobre la cuestión de la representación equitativa y el aumento de los miembros del Consejo de Seguridad".

Así mismo, quisiera saludar las sesiones que tendrán lugar durante las próximas semanas. Gracias Embajador Cardi, quien en nombre de Unidos por el Consenso ha expresado de una manera profunda y analítica nuestras reflexiones sobre la cuestión del veto, tema que desde las Conferencias de Dumbarton Oaks y San Francisco han generado enormes controversias, porque es un mecanismo que no coopera, con un sistema de seguridad colectiva que necesariamente lo requiere. Colombia votó en contra del veto en San Francisco por considerarlo contrario al espíritu de cooperación entre las naciones, presupuesto fundamental de la carta de 1945.

Es por ello que el tema requerirá de flexibilidad y apertura de forma que las discusiones que estamos adelantando arrojen resultados concretos.

Presidente Tanin,

Nuestra visión de la reforma del Consejo de Seguridad se ajusta a una reflexión clara: Nuestra necesidades de desarrollo no se suplen con la creación de nuevas potencias a través de la extensión del veto en las Naciones Unidas. Un veto que puede llevar a una enfrentamiento interno y profundo en la Organización, como en ocasiones se ha dado, con lo cual nadie se beneficiaría.

Un Consejo de Seguridad representativo de las dinámicas regionales, cuya composición sea flexible a los cambios globales y a las realidades de poder de cada periodo histórico. Un Consejo que no perpetúe privilegios.

Seguimos convencidos que el veto debe eliminarse, como lo expresara el Embajador Cardi en nombre de Unidos por el Consenso, y, ante su imposibilidad, no debe extenderse por ningún motivo.

Reconocemos que este es un tema sensible y que cualquier discusión en este sentido puede tener efectos que demoren nuestras deliberaciones sobre la reforma, pero una revisión a fondo de las alternativas para limitar el uso arbitrario de este instrumento, con el fin de hacer más democrático el proceso de toma de decisiones, cuenta con un amplio apoyo de los miembros, como lo hemos escuchado hoy de casi todos mis antecesores y podría ser un punto de partida.

Como mi delegación ha expresado anteriormente, limitar el uso del veto solamente a situaciones relativas al Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, la creación de mecanismos para revertir o neutralizar su aplicación, o el aumento del umbral para que tenga efecto, son alternativas adicionales que deberían ser evaluadas a fondo.

No cabe duda que los retos que enfrentamos para reformar al Consejo de Seguridad aún son grandes.

Para lograra avances concretos en este proceso debemos contar con el compromiso y la positiva voluntad de todos los estados miembros para negociar de forma genuina y abierta con base en todas las propuestas que se encuentran sobre la mesa.

El éxito en nuestras labores dependerá de que se realicen esfuerzos reales para encontrar un terreno común que permita el más amplio acuerdo posible, y así brindar la legitimidad necesaria a la reforma del consejo.

Muchas gracias.

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