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Reunión Pública del Consejo de Seguridad sobre Amenazas a la Paz y a la Seguridad Internacional causadas por Actos Terroristas

(Nueva York, 18 de enero de 2002)

Intervención del Representante Permanente de Colombia, S.E. el Embajador Alfonso Valdivieso

 

Señor Presidente:

Quiero empezar por agradecer la presentación que nos ha brindado el Embajador Greenstock en su calidad de Presidente del Comité contra el Terrorismo, y manifestar que compartimos plenamente sus apreciaciones, al igual que unirnos a las declaraciones formuladas por el Embajador Niehaus de Costa Rica a nombre del Grupo de Río.

Señor Presidente:

El Comité contra el Terrorismo creado en virtud de la resolución 1373 (2001) ha respondido de manera positiva y transparente a las expectativas que sobre él teníamos los miembros del Consejo de Seguridad. Del conjunto de atribuciones que le han sido conferidas, quisiera concentrarme el día de hoy en una de ellas a la cual mi delegación otorga una importancia particular: el lavado de dinero y activos.

Para el logro de los objetivos del Comité, y por ende de los Estados, es fundamental que reconozcamos la centralidad de reprimir e impedir la financiación del terrorismo eficazmente. Es necesario cortar los vínculos que permitan que fondos y recursos económicos lleguen a manos de individuos u organizaciones terroristas. Sabemos bien que las organizaciones criminales transfieren habitualmente sus recursos, capital de trabajo y el fruto de su actividad delictual entre los diferentes países del mundo por intermedio del sector financiero, o ahora novedosamente del sector real de la producción, del sector financiero no bancario, de las casas de cambio y del comercio internacional de bienes y servicios.

En este sentido, estimamos necesario combatir el lavado de dinero, de activos y de bienes que ingresan o se encuentran en el sistema económico de los Estados producto de actividades terroristas o conexas. Este combate debe efectuarse mediante controles a los depósitos en bancos y otras entidades del sector financiero, sanciones a las conductas orientadas a ocultar el llamado "producto" de las actividades ilícitas, congelación de cuentas, embargo y decomiso de esos bienes. Todo lo anterior exige seguirle la huella a esos recursos que bajo modernas modalidades pretenden impedir ser detectadas por las autoridades de los Estados, y de esa forma ingresar ilegalmente a manos de las organizaciones terroristas.

Estas modalidades de transferencia y lavado de activos de origen ilícito deben ser reprimidas si se pretende adelantar una lucha exitosa contra el fenómeno. Para ese fin es indispensable la cooperación de todos los países que de una u otra manera son utilizados por los agentes del lavado para adquirir, negociar o vender los bienes que son adquiridos con ganancias ilícitas.

De igual modo, es preciso exigir la aplicación de la fórmula de "conocer a su cliente" diseñada en sus orígenes para el sector financiero, a las instituciones productoras y comercializadoras de bienes y servicios que se utilicen habitual y masivamente para transferir recursos producto de actividades ilícitas. Se requiere que los productores conozcan a su clientela, sus redes de comercialización, el volumen de demanda legítima y demás aspectos relacionados con el control de la oferta exportable. Así se impide el lavado de dinero y activos, y en consecuencia, se previene la financiación y realización de nuevos actos terroristas.

Se ilustra lo anterior con un ejemplo: después de los hechos del 11 de septiembre, no cabe duda que las academias de aviación no aceptarán como clientes suyos a cualquier persona, mientras no conozca su procedencia y antecedentes personales. Esta precaución adicional que han tomado las agencias de aviación es indicativa de lo que deberían hacer otras empresas y entidades productoras de bienes y prestadoras de servicios.

Señor Presidente:

Estamos convencidos que el principal reto que nos compromete en la hora presente es combatir el terrorismo y las actividades que lo financian. Por ello es preciso enfrentar las empresas delictivas y su manifiesta diversificación como quiera que el tráfico ilícito de armas y de drogas, sustancias psicotrópicas y el terrorismo se combinan ahora con el contrabando internacional, el tráfico ilegal de precursores químicos, el tráfico ilícito de órganos humanos, las quiebras fraudulentas y el fraude electrónico.

En esa medida, la generación de instrumentos y mecanismos efectivos para controlar el lavado de dinero y activos cuyos recursos culminan en manos de las organizaciones terroristas, constituye uno de los mayores retos para el Comité.

Con la colaboración de los expertos y de otras instituciones u organizaciones, este Comité podrá prestar asistencia técnica a los Estados Miembros a partir del análisis de los reportes que le han sido presentados. Con base en ellos, será posible conocer las fortalezas y debilidades de todos nosotros en la lucha contra el terrorismo, un factor que será fundamental y determinante para lograr los resultados pretendidos por el Consejo de Seguridad en la resolución 1373 (2001).

Señor Presidente:

Concluyo manifestando que el Consejo de Seguridad está tomando, como lo hizo con la creación del Comité, importantes decisiones que encauzan la lucha contra el terrorismo en la dirección correcta. La resolución 1373 (2001) del Consejo, así como las medidas que están adoptando la mayoría de los gobiernos del mundo para combatir la financiación del terrorismo internacional constituyen avances fundamentales que Colombia apoya sin dilaciones. Por ello tenemos que trabajar unidos para desarticular la estructura financiera de los terroristas. Sólo así estaremos en el camino de crear un mundo en paz y con seguridad.

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