Presidencia | Cancilleria | Naciones Unidas

Español | English

Debate Abierto sobre Atentados contra la Paz y la Seguridad Internacional causados por actos Terroristas

(Nueva York, 20 de febrero de 2003)

Intervención del embajador LUIS GUILLERMO GIRALDO, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente:

Colombia suscribe en su integridad la intervención que ha realizado el Representante Permanente de Perú a nombre del Grupo de Río. Sin embargo, el Gobierno de Colombia ha decidido intervenir en esta sesión abierta del Consejo de Seguridad sobre el tema "amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas", ya que la escalada terrorista que mi país ha sufrido en los últimos meses pone de presente la dimensión internacional del conflicto interno colombiano.

Permítame agradecer, en nombre del pueblo y del Gobierno de Colombia, a este Consejo la aprobación, el pasado jueves, de la resolución 1465 (2003) que condenó el atentado terrorista ocurrido en Bogotá este 7 de febrero, en donde murieron 35 personas y quedaron heridas cerca de 200.

Desafortunadamente, al día siguiente de tal aprobación, o sea el viernes pasado, debimos lamentar, no ya un cochebomba, sino una casa bomba, que en la ciudad de Neiva, al sur de Colombia, causó 15 muertes, más de 50 heridos y destruyó más de 70 viviendas pertenecientes a personas de escasos recursos.

Nuestro país ha vivido una escalada terrorista, debida, en su mayor parte, a la guerrilla de las FARC. Esas llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia han anunciado más actos terroristas de esa naturaleza.

Señor Presidente:

El Gobierno de Colombia quiere dejar aquí, en esta sesión abierta del Consejo de Seguridad sobre el terrorismo, algunas reflexiones. En nuestro ya largo conflicto existen, hoy día, dos aspectos inseperables. El interno y el externo.

Generalmente se mira solo al primero. Muertes, atentados, terrorismo, bombas, minas antipersonales, secuestros, extorsiones, tráfico de drogas ilícitas, todo ello por parte de los actores armados ilegales y realizado dentro de nuestro territorio.

En este aspecto el gobierno de Colombia reconoce las obligaciones que le competen. Teniendo como paradigma el respeto a la Constitución, a las leyes, a los tratados internacionales, a los derechos humanos y al DIH, mi gobierno esta reforzando la presencia del Estado, soldados y policías en mayor número, mejor entrenados y con la misión de proteger a todos los colombianos. Seguridad democrática para los civiles, los sindicalistas, los defensores de los derechos humanos, los empresarios, los trabajadores. Esta, la interior, es una variable que nos corresponde a nosotros, los colombianos, tratarla y controlarla.

Pero hay otra a la que no se alude mucho. Y es la externa. Los atentados a que he hecho referencia fueron posibles por la alianza nefasta entre el tráfico de drogas y la guerrilla que se financia con esta actividad. Los explosivos de la muerte fueron negociados y adquiridos en el exterior; se pagaron mediante cuentas existentes en el exterior, alimentadas por el narcotráfico. Los precursores químicos, que son indispensables para elaborar las drogas ilícitas, llegan a Colombia mediante igual procedimiento. Las armas, en general, que avivan nuestro conflicto, pasan por el mismo proceso.

Es aquí, entonces, en donde Colombia no puede estar sola en su lucha en contra del terrorismo, y su inseparable aliado dentro y fuera del país: el problema mundial de las drogas ilícitas.

Sin la cooperación de la comunidad internacional, no ya en dinero, sino en acciones jurídicas y policiales, tales como las exigidas en la resolución 1373 de 2001, no podremos combatir ese terrorismo y su patrocinador: el narcotráfico.

Es aquí donde nos dirigimos a las Naciones Unidas, para que, como le ha correspondido en momentos difíciles, en cuanto se refiere a los aspectos internacionales del conflicto interno colombiano, señale rumbos, induzca a la comunidad internacional en su apoyo a los pueblos y los Estados que trabajan por preservar los altos principios de la Organización, y que luchan a diario por la protección de la dignidad de los seres humanos.

Señor Presidente:

Al reiterar nuestro apoyo a la labor que viene realizando este Consejo de Seguridad y su Comité Anti-Terrorista en la lucha contra este flagelo universal, apoyo que expresamos como miembros no permanentes del Consejo, quiero expresar nuestra seguridad en que el Consejo de Seguridad sabrá responder a las expectativas que nuestros pueblos tienen sobre el papel histórico que le corresponde asumir en la lucha contra el terrorismo en todas las regiones del mundo.

ˆarriba

« regresar

Intervenciones Internacional