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Debate Abierto sobre Atentados contra la Paz y la Seguridad Internacional causados por actos Terroristas

(Nueva York, 16 de octubre de 2003)

Intervención del embajador NICOLAS RIVAS, Representante Permanente Alterno de Colombia

 

Señor Presidente:

Colombia suscribe en su integridad la intervención que ha realizado el Representante Permanente de Perú a nombre del Grupo de Río. Agradecemos al Embajador del Reino de España, Inocencio Arias, Presidente del Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad, la evaluación que ha hecho de los trabajos adelantados durante el octavo programa de trabajo del Comité, así como la presentación del noveno programa de trabajo, correspondiente al trimestre octubre a diciembre del 2003.

Celebramos los avances logrados por el Comité contra el Terrorismo desde su creación respecto de la aplicación mundial de la resolución 1373 sobre la base de los principios de cooperación, transparencia y tratamiento igualitario, así como en el logro de su objetivo de mantener y fortalecer el consenso de la comunidad internacional sobre la importancia de combatir el terrorismo. Respaldamos la iniciativa el Presidente de identificar las dificultades de estructura y funcionamiento del Comité.

Para un país como Colombia, que defiende su democracia y los derechos humanos de sus ciudadanos de ataques que a diario cometen tres organizaciones terroristas, el tema que hoy nos ocupa es fundamental. El actual Gobierno encontró aproximadamente 30.000 personas integradas a organizaciones que son terroristas por la naturaleza de sus actos. En casi 1.200.000 kilómetros cuadrados de territorio nacional, con cerca de 400.000 de selva, la ausencia del Estado en muchos lugares ha sido aprovechada por los terroristas. De los 1.100 municipios, en 170 no había presencia de policía.

Durante el primer año del mandato del Presidente Uribe la política de seguridad democrática que se ha venido aplicando para desalojar al terrorismo del país arroja sus primeros resultados. La presencia de la policía ha llegado a 151 municipios, los homicidios han descendido en un 22%, las masacres en un 35%, los secuestros en 34.7%, los retenes ilegales en las carreteras en un 49%, el número de desplazados internos en un 66%. La disminución en todos estos crímenes es significativa, pero continúa en niveles alarmantes. Ningún país se puede conformar con tales circunstancias.

Los avances en la protección de nuestros compatriotas nos animan a continuar nuestro empeño de superar el terrorismo con ajuste riguroso a la ley. Requerimos mayores facultades de conformidad con el Estado de Derecho. En la actualidad el Gobierno tramita una modificación Constitucional para permitir a la fuerza pública, en casos de terrorismo, a proceder con personal especializado a efectuar capturas, allanamientos e interceptaciones. Con salvaguardias democráticas para que el fiscal independiente intervenga en el curso de las siguientes horas, la Procuraduría sea informada y también el Congreso, competente para el control político. Las atribuciones propuestas son infinitamente menores a normas vigentes en democracias sin nuestro riesgo terrorista.

Señor Presidente:

El Presidente Uribe dijo hace unas semanas ante la Asamblea General de esta Organización que "en la situación colombiana, terrorismo, droga, violencia e inseguridad son una misma cosa. Imploramos del mundo su compromiso para que derrotemos totalmente la droga. Imploramos del mundo que no alberguen a nuestros terroristas, nos ayuden a confiscarles sus bienes y solamente les abran sus puertas para ayudar a procesos de paz."

Por eso, Señor Presidente, mi delegación ha pedido intervenir en este debate para insistir en la necesidad de que el Comité contra el Terrorismo y el Consejo de Seguridad aborden temas fundamentales que ya habíamos planteado en el debate del pasado 7 de julio.

En primer lugar, a pesar de que en las Resoluciones 1373 (2001) y 1456 (2003) el Consejo de Seguridad ha expresado su preocupación por la conexión estrecha que existe entre el terrorismo, la delincuencia transnacional organizada, el uso y el tráfico ilícitos de drogas, el blanqueo de dinero y el tráfico ilícito de armas, se requiere que el Comité y el Consejo profundicen en el tratamiento de éstos vínculos. Ello resulta fundamental, si tenemos en cuenta que a medida que los controles impuestos por la 1373 a la financiación de actos de terrorismo tengan éxito, los terroristas acudirán con más frecuencia a estos delitos para financiar sus actividades. En Colombia esto sucede hace ya varios años y hoy en día el narcotráfico es el principal factor de financiación de los grupos terroristas que operan en el país.

Por eso insistimos en que la naturaleza de los actos de terrorismo no solo debe determinarse por el lugar donde se cometan, o por su alcance global o nacional, sino también por el origen de los fenómenos que los patrocinan y de los dineros que los financian. Esta demostrado que las redes financieras internacionales que utiliza el terrorismo son similares a las que sirven al tráfico de drogas ilícitas y al comercio ilegal de armas. Es urgente que la lucha frontal contra el terrorismo incluya el combate contra sus delitos conexos sobre la base del principio de la responsabilidad compartida.

En segundo lugar, el terrorismo es uno sólo cualesquiera que sean sus formas y manifestaciones. Todos los terrorismos, sean domésticos o internacionales, deben ser igualmente rechazados y combatidos con la misma determinación. No podría ser de otra forma, ya que desafían por igual los principios democráticos de respeto a la vida y las libertades fundamentales del ser humano, tan preciados para nuestros pueblos y para esta Organización. Por otra parte, todos los terrorismos pueden convertirse en una amenaza contra la paz y la seguridad internacionales.

Finalmente, insistimos en la necesidad de realizar un serio estudio sobre la posibilidad de que el Comité contra el Terrorismo y el Consejo de Seguridad elaboren una lista general de organizaciones terroristas del mundo, a semejanza de las que mantiene el Comité de la 1267 para Al Qaeda y los Talibanes. No creemos que se requiera la existencia previa de una definición formal de terrorismo, que no ha sido posible lograr durante más de treinta años, para proceder a elaborar esta lista. Quien realiza "actos criminales con fines políticos, concebidos o planeados para provocar un estado de terror en la población" (Resolución 49/60 de la Asamblea General), es un terrorista, cualesquiera que sean sus motivaciones. Debemos liberar de una vez por todas el tema del terrorismo de su contenido político para poder combatirlo en todas las regiones del mundo como lo que es: un grave crimen contra la vida y la libertad de las personas y una seria amenaza contra la civilización.

Señor Presidente:

Al reiterar nuestro apoyo a la labor que viene realizando este Consejo de Seguridad y su Comité contra el Terrorismo en la lucha contra este flagelo universal, quiero informar que Colombia avanza en los trámites internos para proceder a ratificar las Convenciones contra el Terrorismo de las cuales aún no es parte. Reiteramos entonces nuestro llamado a la cooperación de la comunidad internacional con las acciones jurídicas y policiales exigidas en la resolución 1373 de 2001 para combatir con éxito el terrorismo. En este campo de la cooperación internacional Naciones Unidas tiene la capacidad, la experiencia y la autoridad moral para ayudar a todos los países y regiones de la tierra azotadas por el flagelo del terrorismo.

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