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Debate Abierto en relación con el informe del presidente del comité establecido por la resolución 1267 (1999)

(Nueva York, 29 de julio de 2003)

Intervención del embajador LUIS GUILLERMO GIRALDO, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente:

Agradecemos al Representante Permanente de Chile, Señor Heraldo Muñoz, Presidente del Comité establecido por la Resolución 1267 (1999) del Consejo de Seguridad, por presentarnos este informe.

Al felicitar al Comité por las labores adelantadas en el último año, el Gobierno de Colombia desea referirse a varias de las observaciones y recomendaciones que aparecen en el informe presentado en el mes de junio pasado por el Grupo de Vigilancia creado por la Resolución 1455 (2003). Ellas están contenidas en el Capítulo IV, relativo al congelamiento de activos económicos y financieros de la red terrorista Al-Qaida.

La buena noticia en el sentido de que la financiación de esta red terrorista se ha reducido de manera significativa, y que la cooperación internacional le ha hecho mucho más difícil captar fondos de simpatizantes y transferirlos alrededor del mundo, se ve ensombrecida por los serios indicios de que estos terroristas están acudiendo con mayor frecuencia al tráfico internacional de drogas como fuente de financiación. De los 6 mil millones de dólares de ganancias que produjo el narcotráfico en el mundo el año pasado, 1.200 millones corresponden al tráfico de opio y heroína originado en Afganistán. Estas ganancias quedan en manos de los Señores de la Guerra de ese país, entre quienes se encuentran residuos de la red Talibán Al-Qaida. Pero estas cifras resultan aún más alarmantes si tenemos en cuenta que en todo el mundo hasta la fecha no se han congelado activos económicos, que apenas se han congelado 125 millones de dólares en activos financieros, la mayoría cuentas bancarias, y que sólo 59.2 millones pertenecían a esta red o sus asociados.

El informe del Grupo de Vigilancia señaló además que las ganancias del tráfico de drogas ilícitas no sólo financian las actividades de Al-Qaida en Afganistán, donde las fuerzas de la Coalición han sufrido un total de 167 ataques terroristas este año, sino también en Chechenia, Georgia y otras áreas del Asia Central. Si tenemos en cuenta que el informe reconoce que Al-Qaida ha desarrollado nuevas técnicas para adquirir, utilizar y distribuir fondos alrededor del mundo, se deberá investigar si con el dinero de las drogas ilícitas se han financiado también los ataques terroristas en Indonesia, Arabia Saudita y Marruecos, y si así mismo han servido y sirven para financiar grupos terroristas asociados en Argelia, Kenia y Filipinas, entre otros.

También reportan los expertos que el tráfico de drogas en Afganistán y sus países vecinos canaliza sus ganancias a través del llamado hawala y otros sistemas informales de transferencias. Alrededor de 80.000 millones de dólares se mueven al año en el mundo a través de estos sistemas. Sólo en un país asiático, 3.000 millones entran al año al país por el sistema hawala, mientras apenas 1.000 millones entran por vía del sistema bancario formal. Estas cifras nos dan una idea de la cantidad de dinero proveniente del tráfico de drogas que tienen los terroristas a su disposición.

Pero este vínculo entre terrorismo y drogas ilícitas no sólo lo encontramos en esa región del mundo y en la red Al-Qaida y asociados. Estos vínculos existen alrededor del mundo y en la tercera parte de las organizaciones terroristas internacionales que hacen parte de la lista que lleva el Departamento de Estados de los Estados Unidos. Estos vínculos se dan de manera natural, ya que ambos surgen en regiones o zonas pobres, donde es más difícil el control del Estado, y se desarrollan como fenómenos transnacionales, que aprovechan la globalización, el libre comercio y los sistemas financieros integrados. Por eso Colombia insiste en la imperiosa necesidad de que esta organización y, específicamente, los Comités del Consejo de Seguridad establecidos mediante las resoluciones 1267 de 1999 y 1373 de 2001, responsables de combatir el terrorismo, promuevan las acciones tendientes a reforzar los mecanismos para detectar y bloquear el vínculo entre el terrorismo y el tráfico de drogas ilícitas.

Señor Presidente:

En el caso particular del Comité de la 1267, sugerimos que, dentro de las directrices para la presentación de informes por parte de los Estados, se amplíe lo relativo a los informes sobre transacciones sospechosas, de manera que se le preste especial atención a las que puedan provenir del tráfico de drogas ilícitas. Hay que tomar las medidas necesarias para controlar los movimientos de estas transacciones en los sistemas bancarios nacionales e internacional. También se requiere fortalecer la cooperación internacional para combatir el lavado de dineros ilícitos, controlar la venta de precursores químicos, y luchar contra el tráfico de explosivos y de armas pequeñas y ligeras. Lo anterior es apenas una consecuencia lógica, de las muy varias resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad, insistiendo en el vínculo entre terrorismo y drogas ilícitas.

Por eso, Señor Presidente, apoyamos la propuesta del Presidente del Comité establecido con la resolución 1267 (1999), Embajador Muñoz, de fortalecer la capacidad técnica del Comité. Ello permitirá realizar una evaluación efectiva de la aplicación de las resoluciones correspondientes por parte de los Estados Miembros, particularmente en materia de congelamiento de los activos financieros y económicos. Para este efecto, ha llegado el momento de investigar a profundidad las serias evidencias que existen sobre el financiamiento de la red terrorista Al-Qaida con dineros provenientes del tráfico de drogas ilícitas.

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