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Debate Abierto del Consejo de Seguridad sobre Mujer, Paz y Seguridad

(Nueva York, 29 de octubre de 2003)

Intervención del Embajador Luis Guillermo Giraldo, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente:

Quiero antes que nada felicitarlo por la iniciativa de convocar este Debate Abierto del Consejo de Seguridad sobre Mujer, Paz y Seguridad para hacer un análisis de los avances en la aplicación de la resolución 1325, en la que los Estados Miembros expresamos nuestra preocupación por la situación de la población civil, en especial las mujeres y los niños, en medio de conflictos armados.

Mi país hace parte de un grupo informal de delegaciones que trabaja en la formulación de iniciativas para que la ONU y todos sus Estados Miembros formulen y apliquen de manera efectiva políticas de igualdad de género y atención especial para las mujeres y los niños víctimas de los conflictos armados alrededor del mundo. Tener en cuenta las necesidades especificas de las mujeres ayuda a la reconciliación, a la reconstrucción del tejido social.

Colombia ha sido un país comprometido con los ideales plasmados en la 1325, somos parte del Grupo de Amigos, y hemos apoyado desde esta instancia el desarrollo de la resolución y su proceso de seguimiento.

En Colombia, Señor Presiente, la violencia contra la población civil que ejercen los actores armados ilegales genera el desplazamiento interno forzado de miles de personas, en su gran mayoría mujeres y niños, con graves consecuencias sociales y económicas para la nación entera. Por otra parte, sufrimos el drama de la mujer combatiente en las filas de los grupos armados ilegales, donde además de convertirlas en máquinas de la muerte, son objeto de discriminación y abusos sexuales y psicológicos. En las filas de los grupos armados ilegales las mujeres pierden su naturaleza y vocación de ser garantía de estabilidad familiar, comunitaria y social. Cada mujer combatiente significa la imposibilidad de construir las sociedades pacíficas y sostenibles que todo país necesita.

Basado en esta particular vulnerabilidad de las mujeres y los niños en el conflicto armado, el Gobierno ha otorgado especial importancia a la participación de la mujer en los temas de paz y seguridad. Hemos formulado una política nacional de Mujeres Constructoras de Paz y Desarrollo orientada hacia la paz, la equidad y la igualdad de oportunidades. La construcción de la equidad parte de identificar la existencia de poblaciones con claras diferencias en cuanto a sus necesidades y oportunidades. Todos estos temas han quedado consignados en el Plan Nacional de Desarrollo "Hacia un Estado Comunitario", documento que refleja las prioridades del gobierno durante esta administración.

Señor Presidente:

La lectura que en Colombia se hace de la resolución 1325 tiene una connotación particular, muy vinculada a nuestra dura realidad. Las mujeres, como los hombres e incluso los niños, son actores de la confrontación armada y a la vez sus víctimas. Nuestros esfuerzos se dirigen a lograr que todos los miembros de los grupos armados ilegales se desarmen, se desmovilicen y se reintegren a la vida civil. Nuestro compromiso es con los miles de personas desplazadas internas para prestarles la atención que requieran y lograr su pronto retorno a sus hogares. En ambas tareas brindamos particular atención a las mujeres y los niños, que representan al menos la mitad de los miembros de los grupos armados ilegales y de los desplazados internos que hay en nuestro país.

En la etapa de post-conflicto temas como la repatriación, la reinserción y la rehabilitación de la población combatiente y no combatiente son prioridades fundamentales para construir las bases de la reconciliación y las estructuras de la paz. En estas dimensiones, los logros que se obtengan en los programas orientados a las mujeres y a los niños tienen un impacto directo e inmediato en las comunidades y en la nación entera.

El pasado 14 de octubre, en el acto de suscripción del Acuerdo Nacional por la equidad entre hombre y mujeres, evento que contó con la participación de autoridades del gobierno, miembros de las ramas ejecutiva y legislativa y representantes de la sociedad civil, el Presidente Alvaro Uribe hizo un llamado especial a las mujeres que se encuentran en las filas de los grupos armados ilegales a abandonar las armas y expresó el firme compromiso del Estado de apoyarlas de manera particular en ese proceso.

Señor Presidente:

Así como la ONU y los Países Miembros nos hemos fijado la meta de sacar a todos los niños de los conflictos armados, también debemos ponernos la meta de sacar a todas las mujeres combatientes de las filas de los grupos armados ilegales. Colombia hace un llamado a las Naciones Unidas y a los Estados Miembros para que prestemos especial atención a esta realidad de mujeres combatientes en los grupos armados ilegales. Es necesario adelantar programas y campañas para motivarlas a dejar el camino de la violencia y a convertirse en verdaderas constructoras de paz y desarrollo.

En Colombia, las organizaciones de mujeres contribuyen ampliamente en la construcción de la paz y la reconciliación. Por lo tanto, es urgente desvincular a las mujeres combatientes en los grupos armados ilegales para que se unan a todas aquellas que trabajan diariamente para sacar al país de décadas de violencia y confrontación armada.

Una mujer sin fusil es un miembro activo de la sociedad y su ejemplo influye en las familias y en las comunidades colombianas. Una mujer sin fusil repercute directamente en la labor de alejar a los niños del conflicto. Una mujer sin fusil es la garantía que la sociedad colombiana está lista para profundizar en la construcción de la paz.

Señor Presidente:

Concluimos, reiterando el compromiso del gobierno con el cumplimiento del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos de todos los ciudadanos y ciudadanas de Colombia. Es hora ya de que los grupos armados ilegales se decidan, asimismo, a respetar la vida, la integridad, los bienes, las libertades y los demás derechos de la población civil. Es urgente que comencemos a fortalecer la paz y la seguridad, alejando a los niños y a las mujeres de los conflictos armados. Logrado esto, habremos hecho un importante aporte a la paz y el progreso del país.

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Intervenciones 2003