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Debate Abierto sobre Atentados contra la Paz y la Seguridad Internacional causados por actos Terroristas

(Nueva York, 4 de abril de 2003)

Intervención del embajador LUIS GUILLERMO GIRALDO, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente:

Colombia suscribe en su integridad la intervención que ha realizado el Representante Permanente de Perú a nombre del Grupo de Río. Sin embargo, el Gobierno de Colombia ha decidido intervenir en esta sesión abierta del Consejo de Seguridad por la importancia que tiene el tema para nuestro país, que adelanta una lucha sin tregua contra el terrorismo y que busca la solidaridad internacional en este empeño.

Quiero comenzar agradeciendo al Presidente del Comité contra el Terrorismo, el Embajador del Reino Unido Jeremy Greenstock, el informe que ha presentado y la intensa labor que ha adelantado.

Señor Presidente:

En la sesión del pasado 20 de febrero Colombia puso de presente los dos aspectos inseparables, interno y externo, que existen hoy día en nuestro conflicto. Dijimos que en el aspecto interno reconocemos las obligaciones que nos competen. Colombia ha asumido la lucha contra el terrorismo dentro del marco democrático, de acuerdo con la Constitución, las leyes y los tratados internacionales sobre derechos humanos y derecho internacional humanitario. Nuestra política de seguridad democrática busca proteger a todos los colombianos: a los civiles, los sindicalistas, los defensores de los derechos humanos, los empresarios, los trabajadores. Democracia en la seguridad es igual a seguridad para todos.

Pero existe también un aspecto externo que resulta fundamental enfrentar en la lucha contra el terrorismo. Esta demostrado que las redes financieras internacionales que utiliza el terrorismo son similares a las que sirven al tráfico de drogas ilícitas y al comercio ilegal de armas. Con razón el pasado 20 de enero este Consejo de Seguridad, reunido a nivel ministerial, expidió una declaración (Resolución 1456 (2003)) donde se reafirma que "se debe evitar que los terroristas recurran a otras actividades delictivas como la delincuencia transnacional organizada, el uso y el tráfico ilícitos de drogas, el blanqueo de capitales y el tráfico ilícito de armas".

Por ello queremos agradecer al Gobierno del Canadá por haber incluido en su lista de organizaciones terroristas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), grupos armados ilegales que ejercen sus actividades contra el estado de derecho y los civiles en mi país. Este es un apoyo ético, político y jurídico, que señala un procedimiento que esperamos sea tenido en cuenta por todos aquellos países que desean ayudarnos en nuestra lucha en contra del terror.

El reconocimiento de esta realidad es fundamental para Colombia, donde el terrorismo se apoya en esas actividades criminales internacionales relacionadas fundamentalmente con el problema mundial de las drogas ilícitas. Nuestra experiencia nos ha demostrado que la lucha de la comunidad internacional contra el problema mundial de las drogas, donde se ha aceptado el principio de la responsabilidad compartida, es un puntal determinante en la lucha contra el terrorismo. De igual forma, el éxito en el combate al terrorismo dependerá de la medida en que hagamos efectivo también en este campo el principio de la responsabilidad compartida. Combatir el terrorismo es una responsabilidad de todos. En esta lucha a cada Estado le debe corresponder una tarea de acuerdo con sus condiciones y capacidad para llevarla a cabo.

En desarrollo del principio de responsabilidad compartida Colombia hace un llamado para adelantar una lucha frontal contra estas actividades criminales que alimentan el terrorismo en nuestro país. Como ha dicho el Presidente de Colombia: "Tenemos autoridad moral para pedir cooperación internacional porque estamos comprometidos con el respeto a los derechos humanos, porque la nuestra es una democracia regida por el orden jurídico y no por el capricho del gobernante. Tenemos autoridad moral para pedir cooperación internacional contra el terrorismo porque no hemos negado el diálogo ni el acuerdo humanitario. La comunidad internacional conoce nuestra decisión de hierro para derrotar la violencia y también nuestra disposición infinita a la reconciliación en la paz sincera."

Señor Presidente:

Al reiterar nuestro apoyo a la labor que viene realizando este Consejo de Seguridad y su Comité contra el Terrorismo en la lucha contra este flagelo universal, quiero reiterar nuestro agradecimiento al Embajador Greenstock por la importante labor realizada y expresar nuestra seguridad en que el Embajador del Reino de España, Inocencio Arias, continuará con renovado impulso las importantes tareas del Comité y del Consejo de Seguridad. Ambos órganos tienen la inmensa responsabilidad de responder a las expectativas que nuestros pueblos tienen sobre el papel histórico que les corresponde asumir en la lucha contra el terrorismo en todas las regiones del mundo.

Para finalizar, Señor Presidente, Colombia insiste en la cooperación de la comunidad internacional, no ya en dinero, sino en acciones jurídicas y policiales, tales como las exigidas en la resolución 1373 de 2001, para combatir con éxito el terrorismo. La naturaleza de los actos de terrorismo no solo debe determinarse por el lugar donde se cometan, o por su alcance global o nacional, sino también por el origen de los fenómenos que los patrocinan y de los dineros que los financian. En este campo de la cooperación internacional Naciones Unidas tiene la capacidad, la experiencia y la autoridad moral para ayudar a las regiones de la tierra azotadas por el flagelo del terrorismo.

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Intervenciones 2003