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Debate Abierto del Consejo de Seguridad sobre Armas Pequeñas

(Nueva York, 20 de marzo de 2006)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente:

Mi delegación desea felicitarlo al ocupar la Presidencia del Consejo de Seguridad por el presente mes de marzo y por haber convocado este debate abierto sobre un tema tan importante para la comunidad internacional. Mi delegación le agradece así mismo la presentación de la resolución en este tema y saluda al Canciller del Perú, a quien agradece su presencia en este debate. Consideramos muy positivo y oportuno que este debate tenga lugar a pocos meses de realizarse la Conferencia de Examen sobre los progresos alcanzados en la aplicación del Programa de Acción para prevenir, combatir y erradicar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos, en la que esperamos lograr avances este año. Así mismo, mi delegación se asocia a la intervención pronunciada por la delegación de Guyana en nombre del Grupo de Río.

Tal como lo ha dicho el Embajador de Qatar esta mañana, el flagelo del tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras es un asunto que no es pequeño ni ligero. Una de las peores tragedias que vive la humanidad en la actualidad se deriva del empleo y el tráfico ilícito de estas armas. Es un hecho que los conflictos se alimentan, perduran y se agravan ante la dificultad que supone combatir eficazmente el tráfico ilícito de las mismas. Las posibilidades de negociación para encontrar una salida a esos conflictos parecen disminuir ante el creciente flujo de estos artefactos de guerra que siembran muerte y desolación en los escenarios donde son empleados.

Tras esta reflexión inicial deseo referirme ahora al informe S/2006/109, cuya presentación agradecemos al Secretario General. Con un esquema semejante al de informes anteriores sobre la materia, las 12 recomendaciones allí contenidas se pueden dividir entre aquellas que pueden ser aplicadas directamente por el Consejo de Seguridad, como son las relativas a la consolidación de la paz, la prevención de los conflictos, y aquellas que deben ser aplicadas por los Estados Miembros, a los cuales el Consejo puede instar o alentar a darles cumplimiento. Es significativo que el Secretario General registre "importantes progresos" en la mayoría de las recomendaciones que deben ser aplicadas por los Estados Miembros, mientras que en aquellas cuya aplicación depende directamente del Consejo de Seguridad los resultados no sean tan alentadores.

En noviembre pasado los Estados Miembros adoptamos en la Asamblea General el Instrumento internacional para identificar y rastrear las armas pequeñas y ligeras ilícitas a que se refiere la Recomendación 1. Como es conocido, mi país expresó su inconformidad por el carácter no vinculante del instrumento obtenido y por no haber quedado incluidas las municiones en el texto del mismo. Si bien Colombia se unió al consenso del Grupo de Trabajo en un espíritu de compromiso, cabe reiterar nuestra convicción acerca de la necesidad de contar en el futuro con un instrumento jurídicamente vinculante que se refiera al rastreo y marcaje de armas pequeñas y ligeras ilícitas, de tal suerte que se alcancen estándares mínimos como aquellos con los que ya cuenta el hemisferio americano gracias a la Convención Interamericana contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados (CIFTA), del cual mi país es Estado parte.

Preocupa enormemente a mi delegación que sigan sin registrarse avances significativos en materia de legislación sobre control de importaciones, exportaciones y tránsito de armas pequeñas y ligeras, y en la utilización de certificados de usuario final (Recomendación 9). Así se pudo constatar durante la Segunda Reunión Bienal de Estados sobre la aplicación del Programa de Acción del 2001, realizada en julio de 2005, en la cual sólo 100 Estados presentaron informes, ente ellos Colombia. Un número reducido de esos Estados que presentaron informes nacionales cuenta a la fecha con leyes de control de importaciones y exportaciones y un número aún menor cumple con las prescripciones relativas a los certificados de usuario final. Más preocupante aún es la situación en materia de intermediación, ya que menos de 20 países contaban a la fecha de la reunión con reglamentación sobre esta actividad, que forma parte de la cadena del tráfico ilícito de armas.

Con respecto a la Recomendación 3, Señor Presidente, mi delegación considera urgente el establecimiento de sistemas nacionales eficaces de certificado de usuario final así como la consolidación del mecanismo existente de intercambio y verificación de la información, denominado "Mecanismo de medidas de coordinación de las Naciones Unidas". Sólo mediante un intercambio frecuente y oportuno de información entre los miembros se pueden concertar estrategias regionales para luchar contra este problema, de suerte que se logre preparar el terreno para la adopción de medidas adicionales futuras, tales como la verificación de las exportaciones con posterioridad al embarque y la doble verificación de la autenticidad de los certificados de usuario final. También creemos importante el intercambio de información y la elaboración de políticas claras para coordinar los estándares mínimos relativos a la posesión de armas por parte de civiles, así como continuar con los esfuerzos que permitan alcanzar un acuerdo internacional sobre transferencias de armas.

En cuanto se refiere a las recomendaciones cuya aplicación depende directamente del Consejo de Seguridad se registran aún menos progresos que en aquellas que corresponde cumplir a los Estados. Vemos que no se aumentó la interacción entre el Consejo y la Asamblea General respecto de cuestiones relativas a las armas pequeñas para elaborar estrategias a largo plazo en el marco de la prevención de conflictos y consolidación de la paz (Recomendación 4). Tampoco se registraron mayores avances respecto de los vínculos existentes entre el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras y la explotación ilícita de recursos naturales; y ningún avance en los vínculos con el comercio de drogas ilícitas (Recomendación 6), este último, en el caso de Colombia, de vital importancia.

Señor Presidente:

Las armas pequeñas y ligeras, que anualmente ocasionan millones de muertes alrededor del mundo, son las verdaderas armas de destrucción masiva. Es por eso una verdadera paradoja que la mayoría de los conflictos, en los cuales se utilizan las armas pequeñas y ligeras, tengan lugar en el mundo en desarrollo y que la mayor parte de estas armas sean producidas en el mundo desarrollado. Una terrible paradoja que amerita aplicar al comercio mundial de dichas armas un principio ya aceptado en la lucha contra el tráfico de drogas ilícitas, como es el de la responsabilidad compartida, planteamiento que mi delegación ha expresado en anteriores oportunidades. Como ya lo ha admitido el Consejo de Seguridad en anteriores oportunidades, los países exportadores de armas tienen la obligación de ejercer el más alto grado de responsabilidad en estas transacciones y es deber de todos los países impedir la desviación y reexportación ilegales de armas pequeñas y ligeras hacia canales ilícitos.

Muchas gracias, Señor Presidente.

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