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Debate abierto sobre "Fortalecimiento de la seguridad colectiva mediante la reglamentación general y la reducción de armamentos"

(Nueva York, 19 de noviembre de 2008)

Intervención de S.E. Sra. Claudia Blum, Embajadora, Representante Permenente de Colombia

 

Señor Presidente:

Permítame felicitarlo por su labor en la Presidencia del Consejo de Seguridad durante el mes de noviembre. Mi delegación aprecia la convocatoria a este debate sobre el "fortalecimiento de la seguridad colectiva mediante la reglamentación general y la reducción de armamentos". La presencia del señor Presidente y Premio Nobel de la Paz, doctor Oscar Arias, y su autorizada intervención en la mañana de hoy, le imprimen especial resonancia y significado a la discusión que se nos propone.

Para Colombia resulta clara la estrecha relación que existe entre seguridad y desarrollo. La política de seguridad democrática aplicada por el Gobierno del Presidente Alvaro Uribe se fundamenta en ofrecer protección por igual a todos los ciudadanos, y crear las condiciones para que estos puedan disfrutar sus derechos y libertades. A través de ella, se ha generado un círculo virtuoso, en el que el fortalecimiento del Estado de Derecho genera condiciones para la promoción del desarrollo y la prosperidad económica, y ésta a su vez, contribuye al fortalecimiento de la participación ciudadana y la democracia.

Al tiempo que ha rendido frutos, la política de seguridad democrática ha demandado grandes esfuerzos. Ello incluye, el gasto militar, que ha debido adecuarse a los retos que demanda el logro de los objetivos propuestos. Durante este proceso, Colombia ha tenido un horizonte claro: concebimos el gasto militar fundamentalmente como una inversión indispensable orientada a preservar las vidas y el bienestar de nuestros ciudadanos.

Mi país comparte las preocupaciones en torno a la necesidad de liberar recursos destinados al gasto militar, para asignarlos a programas de desarrollo sin detrimento, de las necesidades de seguridad y defensa de los Estados y teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada uno. En ese sentido, mantenemos nuestro compromiso con el tema de desarme y desarrollo, y con la aplicación de las resoluciones de la Asamblea General sobre la materia.

Señor Presidente:

La participación de Colombia como Estado Miembro de las Naciones Unidas, esta guiada por el indeclinable compromiso con el multilateralismo y el Estado de Derecho. Compartimos los principios y valores consignados en la Carta de las Naciones Unidas. Resaltamos el carácter visionario de su Artículo 26, que contempla la competencia del Consejo de Seguridad de elaborar planes para la creación de un sistema de regulación de armamentos. El objetivo de promover el establecimiento y el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, con la menor desviación posible de recursos humanos y económicos hacia los armamentos, mantiene su plena validez.

Colombia considera, por otro lado, que cualquier iniciativa nueva en materia de control y regulación de armamentos debe ser discutida y consensuada en el ámbito de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sólo con el compromiso de todos los Estados miembros de la Organización podría asegurarse un resultado fructífero en este campo.

Señor Presidente:

El tema de la seguridad tiene hoy un alcance multidimensional. Existen en el mundo contemporáneo factores que van mas allá de las amenazas tradicionales a la seguridad. En esta perspectiva, coincidimos con la posición expresada en la nota conceptual circulada por Costa Rica, en relación con el importante papel que corresponde a la cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales en la preservación de la seguridad colectiva.

Quisiera destacar, en ese sentido, la función y la gestión de la Organización de los Estados Americanos en la generación de medidas de confianza reciprocas entre los países de nuestra región. Así ha ocurrido a través de múltiples iniciativas que incluyen, entre otras, la promoción de medidas de transparencia, como la publicación de Libros de Defensa que recogen las políticas nacionales en este sector.

Adicionalmente, la OEA promueve la eliminación de minas anti-personal, y vela por el mantenimiento de los compromisos del Tratado de Tlatelolco y del Tratado de No Proliferación. En virtud de estos tratados se creó en América Latina y el Caribe la primera zona libre de armas nucleares en un territorio densamente poblado. La OEA, así mismo, promueve la cooperación en nuestra región, mediante esfuerzos multilaterales de paz y en la acción conjunta contra el terrorismo internacional.

Señor Presidente:

La difusión incontrolada y el uso indebido de armas pequeñas y ligeras causan un enorme perjuicio, tanto en términos de vidas humanas como por su efecto negativo sobre las condiciones de seguridad y desarrollo. El tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos compromete importantes recursos que podrían ser destinados al desarrollo. Por ello, avanzar en el establecimiento de controles eficaces para enfrentar ese comercio ilícito debe ser una prioridad de la comunidad internacional. Colombia otorga gran importancia al Programa de Acción de las Naciones Unidas para Prevenir, Combatir y Erradicar el Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en todos sus aspectos.

Es un instrumento global fundamental y punto de referencia para la adopción de medidas encaminadas a la lucha contra este fenómeno. Consideramos necesario continuar trabajando en este campo en el marco multilateral y avanzar en la adopción de nuevos compromisos, así como en la aplicación de los ya adquiridos, con el objetivo de concertar instrumentos jurídicamente vinculantes en la materia. La amplia participación de los Estados en la implementación del Programa de Acción es requisito esencial para este propósito. Mi delegación participa activamente, en todos los niveles, en las iniciativas que coadyuven a una acción coordinada y eficaz frente al tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos. Un avance más decidido en esta área constituiría una contribución fundamental a la seguridad colectiva.

Señor Presidente:

El fortalecimiento de la seguridad colectiva a través de la reglamentación y la reducción general de armamentos, así como otras propuestas que se presenten con ese mismo propósito, ameritan una cuidadosa consideración por parte de las Naciones Unidas y de sus diferentes órganos principales. Las transformaciones que ha experimentado el mundo desde la década de los noventa han generado condiciones para un nuevo consenso en torno de los temas de seguridad. Es necesario, en esa perspectiva, intensificar los esfuerzos y la voluntad de acción conjunta, como único camino para salvar a las generaciones venideras de los flagelos que amenazan la paz, la seguridad y el desarrollo.

Gracias señor Presidente

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