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Debate abierto sobre Informes de los Presidentes de los Órganos Subsidiarios del Consejo de Seguridad

(Nueva York, 13 de noviembre de 2009)

Intervención de S.E. Sra. Claudia Blum, Embajadora, Representante Permenente de Colombia

 

Señor Presidente:

Colombia agradece los informes de los órganos subsidiarios del Consejo de Seguridad que se han presentado en la sesión de hoy. El trabajo de estos Comités tiene el reconocimiento especial del Gobierno de mi país.

Señor Presidente:

Colombia desea enfatizar la importancia de asegurar la cooperación internacional y el compromiso de todos y cada uno de los Estados Miembros de honrar las obligaciones internacionales en la lucha contra el terrorismo y los fenómenos criminales conexos.

Mi país hace este llamado con pleno conocimiento de causa. Los colombianos hemos padecido los actos terroristas de grupos armados ilegales, algunos ya desmovilizados, y otros que aún subsisten como las FARC y el ELN. Nuestra sólida y reconocida práctica democrática nos da la autoridad para reiterar que hoy la única razón de ser de esos grupos es el criminal negocio del narcotráfico. Tales grupos no sólo son repudiados por el pueblo colombiano; también son reconocidos como terroristas en las listas de un número importante de países, incluidos varios Estados miembros de este Consejo.

Para superar la violencia terrorista, lo que permitirá lograr mayores niveles de inversión, crecimiento, desarrollo social y bienestar, los colombianos hemos aplicado desde 2002 la Política de Seguridad Democrática. Ésta ha permitido reducir la criminalidad, avanzar en el goce efectivo de los derechos, y fortalecer las instituciones democráticas. En el progreso hacia la consecución de estos logros, también ha resultado esencial la solidaridad y la cooperación internacional. Es claro que ningún país podrá enfrentar por sí solo al terrorismo. La solidaridad internacional ha incluido el rechazo a los grupos terroristas.

Este Consejo condenó, en la resolución 1465, el acto terrorista ocurrido en Bogotá en febrero de 2003 e instó a todos los Estados a cooperar con Colombia, conforme a la resolución 1373, para localizar y enjuiciar a los responsables. Aquel atentado ha sido uno de los muchos cometidos por las FARC. El Plan Colombia, ejecutado con significativos recursos nacionales y el apoyo de cooperación internacional, en particular de Estados Unidos, ha reportado logros verificables en la lucha contra el problema mundial de las drogas.

El informe mundial de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito correspondiente a 2008, reporta reducciones importantes en los cultivos ilícitos y en la producción de drogas, así como incrementos dramáticos en la incautación de estas sustancias. Quienes demeritan la efectividad del Plan Colombia demuestran un profundo desconocimiento de la realidad que hoy vivimos los colombianos.

En Colombia también hemos experimentado el efecto adverso de la falta de cooperación y la interferencia de otro país en asuntos internos. En este sentido, debo referirme a la especial preocupación que causa al Gobierno de Colombia, la ausencia de voluntad del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela para cooperar en la lucha contra los grupos criminales que han causado enorme dolor a mi país. Esta ausencia de voluntad se ha visto reflejada en diversos sentidos, y mencionaré algunos ejemplos que el Gobierno de Colombia ha señalado ya a los miembros de este Consejo.

Se ha producido desviación de armas desde Venezuela hacia grupos reconocidos como terroristas que operan en Colombia. Recientemente, armas antitanques y sus municiones fueron encontradas en un campamento perteneciente al grupo armado ilegal FARC por las autoridades colombianas. Existe constancia sobre la venta legal que se había realizado de ese armamento al Gobierno venezolano. Sobre este asunto, el Canciller de Colombia entregó a ese Gobierno un expediente, y hasta la fecha no se han recibido las explicaciones satisfactorias que un hecho de esta gravedad amerita.

Colombia y Venezuela, desde los años 80, establecieron mecanismos de cooperación mutua en asuntos de seguridad en la frontera y en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, el Gobierno venezolano decidió no continuar su cooperación en el marco de dichos mecanismos, que en el pasado habían demostrado utilidad para lograr un mayor control al tráfico ilícito de drogas y a otras manifestaciones delincuenciales. Por otra parte, el Gobierno venezolano ha generado desinformación sobre acuerdos de cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

Se ha referido al acuerdo que Colombia suscribió con los Estados Unidos de América. Este acuerdo, resultado de una larga historia de cooperación entre ambos países, se circunscribe al exclusivo propósito de combatir el tráfico ilícito de drogas y el terrorismo en Colombia. Su aplicación se hará en estricta observancia de los principios de igualdad soberana, integridad territorial de los Estados y no intervención en los asuntos internos de otros Estados. La desinformación o la tergiversación no alterarán la solidez legal y transparencia política de los actos del Gobierno de Colombia.

El pueblo de Colombia no entiende por qué el Gobierno venezolano insiste en cuestionar las estrategias nacionales y de cooperación que se aplican para enfrentar el narcotráfico y el terrorismo en mi país. El pueblo de Colombia, comprometido con sus instituciones democráticas en la lucha contra esos fenómenos, tampoco puede comprender, y recibe con consternación la amenaza de guerra formulada el pasado domingo por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, sobre la que el Gobierno de Colombia informó oportunamente a los miembros de este Consejo.

Señor Presidente:

Mi delegación comparte la preocupación de este Consejo por la conexión entre el terrorismo y la delincuencia transnacional, las drogas ilícitas y el tráfico ilícito de armas. Colombia confía en que este Consejo continúe impulsando medidas para asegurar que, en línea con su resolución 1373, todos los Estados se abstengan de proporcionar cualquier tipo de apoyo, activo o pasivo, a los grupos que incurren en actos de terrorismo. En este sentido, mi Gobierno continuará cooperando de manera activa con Naciones Unidas en la lucha contra el terrorismo. Así mismo, seguirá apoyando los esfuerzos de otros países frente a la delincuencia y el narcotráfico. Continuaremos aportando nuestra experiencia y buenas prácticas en este campo.

Mi Gobierno agradece a aquellos países que, a través de cooperación efectiva, han contribuido al fortalecimiento de nuestras capacidades en esta lucha; e invita a aquéllos que aún no lo han hecho, a que se solidaricen con un pueblo que rechaza el terrorismo y anhela vivir en un país con desarrollo y bienestar.

Muchas gracias, señor Presidente.

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