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Debate Abierto sobre Haití

(Nueva York, 16 de septiembre de 2011)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Agradezco al Representante Especial del Secretario General, Señor Mariano Fernández, la presentación del informe sobre la situación de Haití, de suma utilidad en nuestro debate, así como al Secretario General por el informe contenido en el documento S/2011/540 .

Sea esta la ocasión para dar la bienvenida al nuevo Representante Especial del Secretario General y ofrecerle nuestro decidido apoyo en su labor, así como para agradecer el trabajo llevado a cabo por el saliente Representante Especial, Edmond Mullet, quien ejerció el cargo en momentos críticos para Haití y para la MINUSTAH. Su dedicación, experiencia y esfuerzo resultaron fundamentales para afrontar los complejos retos que la Misión tuvo que afrontar con motivo del terremoto que asoló ese país.

Señor Presidente: Hoy nos reunimos de nuevo en el seno del Consejo de Seguridad con el fin de evaluar los avances registrados en Haití y recomendar las acciones que deban profundizarse con miras a alcanzar su estabilidad, bienestar y desarrollo. Por ello, en primer lugar expresamos nuestra complacencia con el proceso democrático surtido siete meses atrás que llevó a la Presidencia a Su Excelencia Michel Joseph Martelly, constituyéndose en un paso histórico para la democracia haitiana, que sin duda permitirá a esta hermana nación fortalecer sus instituciones, propender por la unión nacional, avanzar en la ejecución de los programas sociales y económicos de acuerdo con los planes y programas decididos por sus autoridades y consolidar la reconstrucción física en respuesta al terremoto del 2010.

La elección del Presidente Martelly y su llegada al gobierno nos puso de presente la contribución dada por MINUSTAH en el mantenimiento de un ambiente de seguridad y estabilidad, constituyéndose en un elemento capital para que los haitianos puedan enfrentar en mejor forma los numerosos retos políticos, económicos y sociales que han tenido ante sí. No obstante, aún persisten grandes dificultades en diferentes campos, incluido el de la seguridad como nos los ha informado el Representante Especial del Secretario General frente a hechos recientes.

Ante esa realidad creemos que la consolidación de la paz en Haití requiere aún del acompañamiento de la MINUSTAH y en particular del componente esencial de su mandato cual es el de coadyuvar a alcanzar las condiciones de seguridad, bienestar y estabilidad necesarias para su desarrollo, de forma que gradualmente dependa menos de la cooperación. En ese sentido, la correcta observación del Secretario General en su informe respecto a que existen condiciones para empezar a reducir el número de efectivos desplegados al nivel anterior al terremoto, nos plantea reflexiones sobre la oportunidad que tenemos para consolidar la seguridad y emprender acciones que refuercen los aspectos centrales del desarrollo social y económico en Haití.

Resulta también de la mayor importancia que en la eventual reducción de efectivos se de continuidad a los esfuerzos de reconstrucción en curso. En particular, se debe procurar mantener los aportes que han efectuado los países cooperantes en el campo de la ingeniería militar en apoyo a las actividades de recuperación y reconstrucción. Lo anterior por cuanto a nuestro juicio la seguridad se refuerza con un entorno físico que permita una mayor protección a los ciudadanos, empezando por la luz eléctrica, las vías de acceso, hospitales, la canalización de aguas que eviten su desbordamiento, entre otros aspectos. Según indica el Secretario General en su informe, se han recibido un total de 125 solicitudes de proyectos en este campo. En consecuencia resulta esencial el apoyo que continuemos prestando a Haití en la reconstrucción para que el Estado pueda dar continuidad al desempeño de sus funciones.

En adición estamos persuadidos de que es necesario retomar las líneas de evaluación emprendidas por la MINUSTAH con anterioridad al terremoto, en relación con la presencia militar y policial. Lo anterior a fin de orientar, más allá de lo relativo al retorno a los niveles de tropas anteriores a 2010, los ajustes en la configuración de la fuerza con base en las necesidades en el terreno. Es de gran importancia actuar gradualmente atendiendo a los criterios establecidos por Naciones Unidas y en estrecha consulta con las autoridades haitianas, a fin de no generar vacíos en este campo.

La futura configuración de la Misión, así como el nivel requerido de efectivos deberá estar dictada por el tipo de operaciones que se requieran. En ese sentido tomamos nota de las observaciones del Secretario General en su informe respecto a que las manifestaciones del crimen y la violencia en Haití, y en particular el aumento de las exigencias a la fuerza policial. Desde un punto de vista institucional esto refuerza la necesidad de desarrollar las capacidades de la Policía Nacional Haitiana. Podremos reducir el número de efectivos si los agentes son cada vez mas especializados en sectores específicos de la criminalidad y de los deberes que les correspondan.

Con ese mismo espíritu y compromiso Colombia ha acompañado la evolución de la situación en el terreno en Haití, lo que incluye entre otros aspectos, cooperación policial y más recientemente cooperación en la lucha contra el tráfico de drogas. También debemos destacar la participación en la Misión de los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa de los países de América del Sur con presencia en la MINUSTAH que visitó Haití del 26 de junio al 1 de julio de 2011, y su participación en misión de evaluación para la coordinación de los proyectos de cooperación en los que participa Colombia. Próximamente deberá adoptarse una decisión sobre el futuro de MINUSTAH, Misión que creemos ha cumplido importantes tareas, no exentas desde luego de desafíos y retos. Reafirmamos en ese contexto las conclusiones alcanzadas por el Consejo de Seguridad consignadas en la Declaración de la Presidencia, S/PRST/2011/7 con ocasión del debate abierto del mes de abril que dirigió el Presidente de Colombia Juan Manuel Santos. En ella el Consejo enfatizó que en el caso de Haití la seguridad debe estar acompañada por el desarrollo social y económico, como también reafirmó la responsabilidad de MINUSTAH de apoyar al Estado haitiano en los ámbitos del Estado de derecho, el buen gobierno, la extensión de la autoridad del Estado y la promoción y protección de los derechos humanos.

Un asunto fundamental que esta Declaración promulgó fue la importancia de la coordinación constante y el trabajo conjunto entre el Gobierno de Haití, las Naciones Unidas, la Comisión Provisional para la Reconstrucción de Haití y otros interesados con el fin de conseguir resultados sostenibles. Para ello la coordinación entre los donantes, el Gobierno de Haití y las Naciones Unidas deberá estar guiada por marcos coherentes que persigan resultados sostenibles y de largo plazo. Las anteriores directrices a nuestro juicio deben guiar nuestro trabajo futuro, garantizando con ello que MINUSTAH sea la última operación de mantenimiento de la paz para Haití.

Señor Presidente: Resulta hoy más vigente que nunca el llamamiento al logro de un consenso político en Haití hecho por el Consejo desde el mismo momento en que estableció MINUSTAH, el cual constituye una prioridad que debemos respaldar. Corresponde a las fuerzas políticas en Haití construir su destino con fundamento en los avances alcanzados a fin de allanar el camino que le permita un destino mejor. Ninguna contribución tiene eficacia en ausencia de esa voluntad política y nadie diferente a los propios haitianos puede ayudar en esa tarea.

No podría terminar esta intervención sin expresar el reconocimiento de mi gobierno a la labor desarrollada por muchos países, organizaciones, instituciones y personas en Haití, dentro de las cuales en primer lugar destaco al mismo pueblo haitiano que ha sabido con su laboriosa experiencia sobreponerse a la adversidad y a los designios de la naturaleza. Mantener vivo el mensaje de solidaridad del mundo hacia Haití es una obligación como también lo es el espíritu y el deseo de los países Latinoamericanos y del Caribe por abrazar fraternalmente en nuestro entorno una nación con la cual tenemos vínculos históricos y geográficos.

Este compromiso nos reconcilia con la filosofía y el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas que reafirma la dignidad de la persona humana bajo la igualdad de derechos de hombres y mujeres tanto de naciones grandes y pequeñas. Haití, nación grande en valores espera de la comunidad internacional no desfallecer en este esfuerzo.

Muchas gracias.

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