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Debate Abierto sobre estrategia comprehensiva para la paz y la seguridad en Somalia

(Nueva York, 10 de marzo de 2011)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente:

Quiero agradecer las intervenciones del Secretario General Ban ki – Moon, el Primer Ministro del Gobierno Federal de Transición Mohamed Abdullahi Mohamed y del Representante Especial del Presidente de la Comisión para Somalia de la Unión Africana, Embajador Boubacar Gaoussou Diarra. Mi delegación destaca la oportuna celebración de este debate sobre una estrategia integral para la paz y la seguridad en Somalia y su plena congruencia con el preocupante panorama de seguridad que se viene agudizando en diversas regiones de ese país. Agradecemos que la Presidencia haya tomado esta iniciativa.

Los recientes combates en Mogadiscio han dejado numerosos muertos, heridos y desplazados. La intensificación del conflicto ha contribuido a profundizar la alarmante situación humanitaria, deteriorada, además, por la sequía prevaleciente. Somalia sigue siendo uno de los ambientes más complejos para adelantar labores humanitarias, por lo que es necesario lograr que todas las partes en el conflicto respeten los principios humanitarios y faciliten el acceso a la asistencia, particularmente a las poblaciones más vulnerables. Colombia respalda los esfuerzos del Comité relativo a Somalia y Eritrea para identificar a los líderes de grupos armados que obstaculizan la prestación, acceso y distribución de asistencia humanitaria y, de ser necesario, aplicar las sanciones correspondientes en desarrollo de la Resolución 1844.

De otra parte, resulta muy inquietante el aumento de los ataques piratas, su ampliación geográfica, el incremento de la violencia utilizada, incluyendo los períodos de retención y asesinato de rehenes. Este delito se ha convertido en una de las actividades más lucrativas de Somalia y sus responsables están utilizando parte de los rescates para mejorar sus arsenales y hacer más eficientes y eficaces sus operaciones. Las últimas estimaciones señalan que los piratas mantienen en su poder 819 personas y 51 embarcaciones.

La piratería es otra de las nefastas consecuencias de la fragilidad institucional y las precarias condiciones económicas. Existen, además, algunos informes que demuestran que grupos armados como Al – Shabaab se benefician, de manera creciente, de las ganancias derivadas de la piratería. Esta actividad delictiva está penetrando las economías locales, estableciendo una dependencia progresiva de la industria criminal desarrollada a su alrededor.

Si bien la cooperación internacional para ofrecer seguridad a la navegación, prevenir ataques y capturar a los piratas ha rendido algunos resultados positivos, Somalia, principal fuente y víctima de este terrible delito, debe participar integralmente en la solución del problema.

Señor Presidente:

La gravedad de la situación urge el fortalecimiento del Estado de Derecho y la construcción de una institucionalidad que garantice la gobernabilidad y permita encausar el desarrollo social y económico de Somalia.

Colombia insiste en que Somalia tiene la responsabilidad primordial en el restablecimiento de la seguridad, la estabilidad política, el estado de derecho y su desarrollo económico. No obstante, una solución de largo plazo debe contar con el apoyo y participación de la comunidad internacional, con el propósito de construir y fortalecer las capacidades nacionales.

En materia de seguridad, como condición para la consolidación del Estado de Derecho, es indispensable ofrecer mayores recursos y capacitar las fuerzas de seguridad de manera que estén habilitadas para patrullar y brindar seguridad en tierra y también en las aguas situadas frente a sus costas. En esta materia, preocupa que el flujo de armas se mantenga constante, lo que, de acuerdo con el Grupo de Supervisión para Somalia, tiene efectos devastadores en el marco de un conflicto armado crónico, la ausencia de una autoridad central efectiva y una crisis humanitaria grave. Por ello, es de gran importancia que el Comité optimice el monitoreo e identificación de violaciones al embargo y, de ser necesario, imponga sanciones selectivas.

En lo que se refiere al sector justicia, es necesario adoptar las reformas necesarias para facilitar el juzgamiento y encarcelamiento de los piratas en el marco del derecho internacional aplicable. Coincidimos con lo expresado por el Asesor Especial Jack Lang hace algunas semanas, en cuanto a la necesidad de que Somalia asuma la titularidad de los procesos judiciales y de detención para poner fin a la impunidad de que gozan los piratas.

Al respecto, la asistencia brindada por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en coordinación con el Grupo de Contacto, para reformar el marco legislativo penal y procedimental e incluir disposiciones que permitan investigar y juzgar la piratería es de suma importancia. Es de resaltar también el trabajo que se viene realizando para construir cárceles y aumentar la capacidad y seguridad de los centros penitenciarios.

Ahora bien, es fundamental ofrecer a los jóvenes somalíes una alternativa frente a la piratería. Es necesario desarrollar actividades económicas intensivas en mano de obra no calificada y lograr que la sociedad perciba este delito como una actividad que reduce sus opciones de desarrollo. Las inversiones de base comunitaria son menos costosas para la comunidad internacional y, en el largo plazo, arrojarían resultados permanentes. En este sentido, se ha mencionado la pesca como una opción económica ajustada a las particularidades del país. No obstante, lo anterior requeriría que Somalia resolviera las cuestiones pendientes de delimitación marítima con los Estados vecinos, aspecto que también fue acertadamente subrayado en el informe del señor Lang.

Señor Presidente:

La adopción de una estrategia comprehensiva y sostenible encaminada a la construcción de capacidades nacionales en materia institucional y de prestación de servicios básicos, exige coherencia en los esfuerzos desarrollados por las diferentes entidades de Naciones Unidas y la efectiva utilización de los mecanismos establecidos, incluyendo el régimen contemplado en las Resoluciones 751 y 1907 para imponer sanciones a los individuos que atentan contra el proceso de reconciliación, incluso a los instigadores y facilitadores de la piratería.

En los últimos meses este Consejo ha tenido la oportunidad de considerar diversas propuestas que ofrecen alternativas de acción viables e integrales frente a la crisis general que enfrenta Somalia. De cara a la finalización del período transicional y, en consonancia con la gravedad de la situación, Naciones Unidas debe liderar una respuesta internacional pronta y decidida que ponga la estabilización y fortalecimiento del Estado Somalí como objetivo central.

Muchas Gracias, Señor Presidente.

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