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Debate sobre Interdependencia Entre Seguridad y Desarrollo

(Nueva York, 11 de febrero de 2011)

Intervención de su S.E. Sra. María Ángela Holguín Cuéllar Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia

 

Señor Presidente:

Permítame en primer lugar felicitarlo por el ejercicio de la Presidencia del Consejo de Seguridad durante el mes de febrero y agradecerle por la convocatoria de este debate temático sobre la interdependencia entre la seguridad y el desarrollo, así como por la circulación del documento que sirve como apoyo a la discusión del tema. Observamos la continuidad temática con el debate recientemente promovido por Bosnia y Herzegovina relativo al fortalecimiento institucional.

Informes recientes emanados de Naciones Unidas dan cuenta de la transformación que experimentan las Operaciones de Mantenimiento de la Paz en sus actividades en el terreno. Cada vez con mayor frecuencia y en mayor proporción participan en ellas fuerzas de policía y expertos civiles. Esta tendencia reconoce que las actividades de orden puramente militar no resultan suficientes para encarar la tarea del logro de una paz sostenible.

El Consejo de Seguridad al momento de poner en funcionamiento la Comisión de Consolidación de la Paz, reconoció que el desarrollo, la paz y la seguridad están interrelacionados y se refuerzan mutuamente. Así mismo, estuvo de acuerdo en la necesidad de aplicar un enfoque coordinado, coherente e integrado en la consolidación de la paz.

El debate de hoy relativo a la interdependencia entre la seguridad y el desarrollo, en el contexto de las responsabilidades y situaciones que atañen al Consejo de Seguridad, resulta pertinente al plantear la necesidad de examinar formas de incorporar, o darle mayor presencia a la dimensión del desarrollo en la práctica del mantenimiento de la paz.

Señor Presidente:

Conviene no perder de vista que la consolidación de la paz, como objetivo de largo plazo, es una tarea transversal a la que se debe dar inicio desde las primeras fases del mantenimiento de la paz. Ello se sustenta en la necesidad de dar soluciones de largo plazo, lograr el sostenimiento y fortalecimiento de instituciones democráticas, buscar la prosperidad de la población y evitar la generación de vínculos de dependencia que desestimulen el desarrollo.

En este sentido, el Consejo en la formulación de sus mandatos podría poner mayor énfasis en el fortalecimiento de actividades y estructuras de coordinación con alto impacto en el desarrollo de capacidades nacionales.

Este tipo de actividades no resultan nuevas en el contexto de las operaciones de mantenimiento de la paz. Las actividades de fortalecimiento de las instituciones de seguridad, del sistema judicial, del Estado de Derecho, la conformación de institucionalidad para la protección de civiles, y las orientadas al desarme, la desmovilización y la reintegración, constituyen ya un aporte sustantivo a la generación de las bases para el desarrollo.

Por ejemplo, el favorecimiento de métodos de trabajo que reactiven el empleo localmente o la adopción de programas de emprendimiento que pongan en marcha la organización social, con énfasis inmediato en las mujeres y los jóvenes puede contemplarse como opciones que no entran en conflicto con los objetivos de mantenimiento de la paz.

Una coordinación adecuada de las actividades orientadas al desarrollo por parte de las agencias de las Naciones Unidas con presencia en el terreno resulta indispensable. El Consejo podría ajustar los mandatos de las operaciones de mantenimiento de la paz para atender tareas en este campo y evitar que se dispersen esfuerzos valiosos para el desarrollo de largo plazo de los países.

El Representante Especial del Secretario General, en cada caso, puede actuar como articulador entre las tareas de mantenimiento de la paz y las de consolidación de la paz. En este esfuerzo articulador, el Presidente del Consejo podría establecer un diálogo estratégico con la Comisión de Consolidación de la Paz y a través de ella con el Banco Mundial y otros actores, en torno a situaciones específicas de preocupación.

Resulta claro que el Consejo no es la entidad para adoptar decisiones relativas al desarrollo. Sin embargo, no debe desconocer que sus decisiones impactan el desarrollo de los países en el largo plazo y que éste es un componente fundamental de toda paz sostenible que es finalmente el primer propósito de la Carta de Naciones Unidas: preservar a las generaciones del flagelo de la guerra.

Por lo tanto, el Consejo en sus actividades de mantenimiento de la paz puede beneficiarse de la práctica y la doctrina del ECOSOC y de la Asamblea General. Así como de las lecciones aprendidas generadas en los trabajos de la Comisión de Consolidación de la Paz. La presencia en el Consejo de Seguridad de siete miembros de esta Comisión podría servir como puente para establecer mayor comunicación y consulta sobre las buenas prácticas orientadas al desarrollo.

Señor Presidente:

Entendemos que no todos los miembros del Consejo tienen la misma capacidad financiera. Ello no debe convertirse en impedimento para encontrar mecanismos que ofrezcan soluciones de largo plazo. Luego de sesenta años de existencia, Naciones Unidas debe poder permitir la configuración de mecanismos con una perspectiva integral al servicio de la consolidación de la paz.

Las Naciones Unidas del Siglo XXI serán relevantes en la medida en que respondan a las necesidades de desarrollo de grandes sectores de la población mundial. En este sentido, es un imperativo que las acciones de sus órganos principales transformen realidades, permitan cambios de fondo hacia el bienestar de las poblaciones y tengan un impacto real en situaciones que han sido examinadas por dichos órganos durante décadas.

Gracias.

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