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Debate sobre el Mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales: Avanzando en la reforma del sector de la seguridad, perspectivas y retos en África

(Nueva York, 12 de octubre de 2011)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

Quisiera iniciar esta intervención felicitándolos a usted y a su delegación por convocar y presidir este importante debate sobre las perspectivas y retos que enfrenta la reforma del sector de la seguridad en África.

Quiero también agradecer la presentación realizada por el Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, Sr. Hervé Ladsous, y también aprovecho la oportunidad para saludarlo y desearle el mayor de los éxitos en sus funciones.

Señor Presidente,

La reforma del sector de la seguridad es uno de los aspectos cruciales en la consolidación de la paz y la estabilidad de los países que salen de un conflicto, y nos vemos abocados a analizar las múltiples dimensiones sobre las que se sustenta el éxito de cualquier estrategia encaminada a lograr un aparato institucional que provea seguridad y garantice el disfrute de los derechos de los ciudadanos.

Mi delegación considera que debemos partir del reconocimiento de un principio fundamental: que las iniciativas encaminadas a reformar el sector de la seguridad se inscriben dentro de propósitos más amplios, como el fortalecimiento del estado de derecho, el respeto y promoción de los derechos humanos y el establecimiento de condiciones que conduzcan al desarrollo económico de los países. La magnitud de esas tareas conlleva necesariamente un trabajo y un compromiso de largo plazo, en el que todos los actores involucrados asuman sus responsabilidades y actividades con las miras puestas en el logro progresivo de objetivos viables y realistas. Se requiere asimismo liderazgo político de las autoridades nacionales para concretar las reformas, así como el apoyo sostenido y predecible de la comunidad internacional.

Las actividades del Consejo de Seguridad en cuanto a la reforma del sector de la seguridad se limitan a los casos específicos que se encuentran en su agenda. Estas experiencias nos dejan varias lecciones, entre las que quisiera mencionar, primero, el importante rol que desempeñan las operaciones de mantenimiento de la paz y las misiones especiales en el apoyo al logro de los objetivos nacionales encaminados a la reforma del sector de la seguridad; segundo, la necesidad de brindar las suficientes herramientas y recursos para que se obtengan los resultados establecidos en los mandatos; tercero, se requiere enmarcar las actividades de las operaciones de mantenimiento de la paz en objetivos sostenibles y de largo plazo; y cuarto, la necesidad de mejorar el diálogo, la consulta y la coordinación con las autoridades nacionales en cuanto al desarrollo e implementación de las tareas prioritarias determinadas por las autoridades nacionales, con el propósito de lograr una efectiva y adecuada reforma del sector de la seguridad.

Dado que son evidentes las relaciones entre la reforma del sector de la seguridad, la prevención de conflictos, la consolidación de la paz, el estado de derecho y el desarrollo económico, este debate debe ir encaminado a avanzar en el diálogo permanente y en el trabajo coordinado de los órganos y organismos del sistema de las Naciones Unidas que tienen relación con el tema, en el marco de sus respectivas responsabilidades y mandatos. La Asamblea General, el ECOSOC o la Comisión de Consolidación de la Paz son órganos llamados a desempeñar un papel central en la definición de los marcos conceptuales y normativos sobre los que la Organización pueda trabajar de manera comprensiva en relación con todos los aspectos de la reforma del sector de la seguridad, así como en la movilización de recursos y el fortalecimiento de un diálogo permanente y constructivo con las autoridades nacionales para la definición de propósitos y objetivos comunes.

La titularidad nacional es, sin duda alguna, el eje central y el principio rector sobre el que se deben basar todas las actividades que la Organización en general y el Consejo de Seguridad en particular realicen sobre la reforma del sector de la seguridad. Como lo ha expresado el Consejo en repetidas oportunidades, la reforma del sector de la seguridad es un derecho soberano, y recae sobre el Estado en cuestión la responsabilidad primordial de determinar la modalidad y las prioridades nacionales en esta materia. A la hora de llevar a la práctica el principio de la titularidad nacional, es necesario que se desarrolle un diálogo social, encausado a través del aparato normativo e institucional nacional, el cual provea el marco general y determine las prioridades y objetivos sobre los que las autoridades del Estado puedan trabajar las reformas que se consideren pertinentes. Es necesario destacar que los valores, principios y métodos democráticos se constituyen en las herramientas con las que se construye la legitimidad y la viabilidad de toda la reforma.

Asimismo, para lograr el éxito de los procesos de reforma del sector de la seguridad es necesario reconocer que el respeto a la ley, el monopolio de la fuerza por parte de las autoridades legítimas y la subordinación del aparato de seguridad a las autoridades civiles son factores determinantes para que los Estados puedan lograr la estabilidad y una paz sostenible.

No existen fórmulas aplicables a todos los casos y los arreglos institucionales y normativos en materia de seguridad deben responder a las condiciones y características particulares de cada situación. Es esta una de las razones que explica la centralidad del principio de titularidad nacional, dado que los contextos históricos, culturales, sociales y económicos son determinantes de las formas y el alcance de las instituciones encargadas de proveer seguridad en los Estados que emergen de conflictos y justifican la autonomía nacional del proceso.

Corresponde a cada una de las autoridades nacionales, como representantes legítimos de su sociedad, determinar el alcance, los medios, las formas y los sectores sobre los que se requerirá el apoyo de la comunidad internacional. Por otra parte, los esfuerzos nacionales se quedarán cortos si la comunidad internacional no cuenta con herramientas suficientes para coadyuvar en este contexto a través de medidas que promuevan la transparencia en las decisiones y el fortalecimiento de la lucha contra el terrorismo, la criminalidad trasnacional organizada y el tráfico ilícito de armas.

En definitiva, la asistencia se debe prestar con el objeto de mejorar las capacidades de las instituciones nacionales en cada una de las etapas de la reforma del sector de la seguridad, ayudando a encontrar los mecanismos y enfoques que se adapten a las condiciones particulares de cada situación, sin imponer áreas o condiciones que resulten contraproducentes para la conducción nacional del proceso de establecimiento y consolidación de la paz en el largo plazo.

Gracias señor Presidente.

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