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"PAZ Y SEGURIDAD EN ÁFRICA: Piratería en el Golfo de Guinea"

(Nueva York, 19 de octubre de 2011)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Muchas gracias señora Presidenta,

Permítame agradecerle en primer lugar la iniciativa de realizar esta sesión informativa sobre la Paz y la Seguridad en África: la piratería en el Golfo de Guinea; así como las importantes contribuciones que nos han hecho, el señor Secretario General, Ban Ki-moon, cuya presencia agradecemos; el Comisionado para Asuntos Políticos y Paz y Seguridad de la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO), General Mahamane Touré, a quien saludamos; y la Secretaria Ejecutiva Adjunta para Asuntos Políticos de la Comisión del Golfo de Guinea, señora Florentina Adenike Ukonga.

Las estadísticas internacionales nos están indicando que se han incrementando los ataques y de robo a mano armada en el mar del África Occidental, particularmente en el Golfo de Guinea, durante los últimos años. Esto afecta la seguridad de la navegación marítima en la subregión, y tiene efectos nocivos sobre el comercio y las actividades económicas.

Esta situación nos obliga a realizar un análisis detallado sobre las mejores formas a través de las cuales la comunidad internacional puede, por una parte, asistir a los Estados costeros del Golfo de Guinea en el ejercicio de su responsabilidad soberana de proveer seguridad a la navegación marítima en su territorio y aguas jurisdiccionales, y por otra parte, luchar contra los actos de piratería en la subregión, según proceda.

Para afrontar estos problemas, se requiere contar con información precisa, detallada y verificada sobre el alcance, las modalidades y las zonas específicas en las que han ocurrido los incidentes reportados en la región, así como sobre las deficiencias y necesidades que enfrentan las autoridades nacionales y organizaciones subregionales en la respuesta a estos hechos ilícitos. Dimensionar claramente las características del fenómeno al que nos enfrentamos y las necesidades que se deben atender, facultará a la comunidad internacional a participar en el desarrollo de iniciativas ajustadas a las particularidades del caso, y a encausar su asistencia hacia las áreas que los países de la región determinen como prioritarias.

Con estos propósitos, la Carta de la Organización y el derecho internacional son base indispensables de discusión en cuanto nos ofrecen el marco legal y conceptual sobre el que debemos sustentar nuestras iniciativas. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 o el Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Navegación Marítima de 1998, precisan el ámbito de aplicación y determinan medidas sobre las cuales la comunidad internacional puede participar en el desarrollo e implementación de estrategias encaminadas a luchar contra el robo a mano armada en el mar y la piratería en el Golfo de Guinea.

Es esencial mantener el liderazgo y rol principal de los Estados concernidos en la lucha contra estos delitos, sin desconocer que la comunidad internacional debe incrementar la cooperación y asistencia técnica para mejorar las capacidades en los planos nacional, regional y mundial, a fin de subsanar las deficiencias en materia jurídica y de seguridad para la navegación marítima.

Las Naciones Unidas, a través del Departamento de Asuntos Políticos, de sus Oficinas regionales en el África Occidental (UNOWA) y Central (UNOCA), la Oficina de Asuntos Oceánicos y del Derecho del Mar, y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), junto con la Organización Marítima Internacional y la INTERPOL, están llamadas a prestar asistencia a las autoridades nacionales, así como a la CEDEAO, a la Comunidad Económica de los Estados del África Central (CEEAC) y la Comisión para el Golfo de Guinea, con el objetivo de establecer y mejorar sus capacidades de respuesta a estos problemas.

Finalmente, la comunidad internacional debe apoyar los esfuerzos para fomentar de manera eficaz las capacidades de prevención, lucha y erradicación de estos actos ilícitos. Debemos prestar particular atención al intercambio de información e inteligencia, a la difusión de mejores prácticas, al establecimiento de programas de asistencia técnica para la adecuación de las legislaciones nacionales y desarrollo de planes de acción regionales, a la creación y difusión de guías para la respuesta oportuna e integral, además de estudiar la posibilidad de establecer mecanismos que permitan la financiación de tareas encaminadas a fortalecer las capacidades e instituciones nacionales y regionales.

La Organización debe adoptar un compromiso oportuno y permanente de asistencia y capacitación para el desarrollo de una estrategia regional, que permita evitar que esta práctica delictiva se extienda a otras regiones y afecte la navegación en aguas internacionales.

Gracias señora Presidente.

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