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El Tema De la Diplomacia Preventiva

(Nueva York, 22 de septiembre de 2011)

Palabras del Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, en la sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

 

Señor Presidente:

Permítame felicitarlo por asumir la presidencia del Consejo de Seguridad y de esta sesión de alto nivel, que muestra el compromiso de su Gobierno con los altos fines de la paz y el bienestar mundial. Así mismo, agradezco al Secretario General por su valioso informe y por su presentación del día de hoy, que nos ilustran sobre los esfuerzos de las Naciones Unidas en el campo de la diplomacia preventiva.

Colombia celebra y agradece que se haya traído a este Consejo, como tema principal, el de la prevención de los conflictos a través de los medios de solución pacífica que consagra la Carta de las Naciones Unidas.

Nuestra tarea hoy es hacer que los medios de solución y prevención de controversias sean cada vez más ágiles y eficientes.

No podemos demeritar medio alguno de solución; todos tienen virtudes y una finalidad común.

Pero sí quiero destacar la utilidad de algunos de ellos, como los llamados medios informales de solución de controversias, especialmente los buenos oficios y la mediación.

Las ventajas de la mediación saltan a la vista en la práctica internacional.

El mediador tiene que contar con la confianza de las partes; de otra forma su gestión no podría ponerse en marcha.

Por eso, cuando se abre paso una mediación es porque existen condiciones favorables para avanzar en acuerdos.

Una de las más recientes experiencias en nuestra región fue precisamente la gestión de mediación llevada a cabo por Colombia y Venezuela para que Honduras regresara – como en efecto ocurrió – a la Organización de los Estados Americanos, y contribuir a solucionar la crisis surgida en el 2009.

Los liderazgos reconocidos de instituciones, gobiernos y personalidades en los ámbitos mundial y regional tienen hoy, más que nunca, la posibilidad de contribuir a la paz a través de los buenos oficios y la mediación.

Y las organizaciones internacionales deben facilitarlos y promoverlos.

Nos referimos, por supuesto, a la mediación entre Estados, que es donde Naciones Unidas ejerce su mandato, y no frente a actores ilegales que obran por fuera y contra el sistema.

Hablamos, además, de una mediación que sea eficaz, que se imponga metas y plazos, que sirva para poner fin a los conflictos y no para perpetuarlos.

Coincidimos con la apreciación del Secretario General, en su informe de 2009, en el sentido de que es sorprendente que –pese a que la mediación ha mostrado su eficacia como medio de solución de controversias– se le han dedicado poca atención y pocos recursos dentro del sistema de Naciones Unidas.

Por esta razón, saludamos la aprobación de la reciente resolución de la Asamblea General que fortalece la función de la mediación en la prevención de conflictos y su solución. Este documento está llamado a convertirse en una verdadera "carta de navegación" en esta materia.

Señor Presidente:

En los conflictos internacionales –como en la salud– siempre es mejor prevenir que curar.

El momento más favorable para resolver una controversia es en su etapa inicial, antes de que escale.

Por eso la intervención temprana de las Naciones Unidas, de los organismos regionales, y aun los buenos oficios de determinados países en los ámbitos regionales, son fundamentales en la prevención y en la solución de conflictos.

En particular, quiero destacar el importante papel que pueden cumplir los organismos regionales en estos contextos, tal como lo dispone la Carta de las Naciones Unidas en su Capítulo Octavo y tal como lo ha reconocido el Consejo en reiteradas oportunidades, la más reciente de ellas en el propio día de hoy.

Cuando el Consejo de Seguridad actúa conforme al Capítulo Séptimo ya el conflicto ha adquirido proporciones que lo hacen más complejo y más difícil de resolver, hasta el punto de que se autoriza al propio Consejo la imposición de sanciones e incluso el uso de la fuerza.

Lo ideal es no tener que recurrir al Capítulo Séptimo y por ello debemos hacer todos los esfuerzos para fortalecer la diplomacia preventiva y hacerla más ágil y eficaz.

La Carta nos ofrece los instrumentos para hacerlo, tales como la negociación directa, los buenos oficios, la mediación, la investigación, la conciliación, el arbitraje y el arreglo judicial, así como la posibilidad de llamar a las partes a resolver sus controversias por tales medios y de sugerir y recomendar procedimientos de arreglo.

Sólo tenemos que decidirnos a usar estos instrumentos y esta facultad.

Concluyo haciendo un llamado al Consejo para que asumamos nuestras responsabilidades con visión de largo plazo.

Saquemos de los anaqueles y pongamos en práctica los instrumentos de prevención y solución de conflictos que facilita el Capítulo Sexto de Carta.

Más prevención y menos intervención debe ser nuestro objetivo.

Ésta es la propuesta y la invitación que hace Colombia.

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