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Debate sobre la Consolidación de la Paz después de los conflictos

(Nueva York, 28 de octubre de 2011)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Permítame en primer lugar, agradecer la presentación de la Señora Judy Cheng-Hopkins, Subsecretaria General de Apoyo a la Consolidación de la Paz y de S.E. Señora Sylvie Lucas, Presidenta de la Configuración para la Consolidación de la paz en Guinea y Representante Permanente de Luxemburgo.

Es muy oportuno que el Consejo de Seguridad se ocupe del análisis de estrategias que permitan abordar de manera efectiva y eficaz la construcción y preservación de la paz.

Como resultado de previas discusiones y dado que el riesgo de regresión en los primeros años de paz es muy elevado, se reconoce que la identificación, el desarrollo y el uso de capacidades nacionales deben ser una prioridad después de un conflicto.

También coincidimos en que las actividades nacionales para establecer y consolidar la paz después de un conflicto, deben ser apoyadas por capacidades civiles efectivas en el momento oportuno y que, la comunidad internacional, especialmente las Naciones Unidas, debe proporcionar, con rapidez y eficacia, las capacidades civiles especializadas y la experiencia necesarias para apoyar a los agentes nacionales que procuran restablecer el estado de derecho, revitalizar la economía, reiniciar la prestación de los servicios básicos a la población y desarrollar las capacidades para conferir sostenibilidad a estos avances.

Como lo menciona el Secretario General en su informe, el compromiso del postconflicto es crear condiciones de seguridad básicas, y de confianza en el proceso político, y fortalecer la capacidad nacional para tomar la iniciativa en las actividades de consolidación de la paz y condiciones de vida estables.

Agradecemos el informe presentado hoy por la Embajadora Lucas, sobre los avances en los países apoyados por las Comisiones de la Consolidación de la paz. El soporte a las autoridades nacionales ha logrado avances representativos en áreas como la reforma al sector de seguridad, el Estado de Derecho, el respeto por los derechos humanos, el restablecimiento de la institucionalidad del gobierno y la revitalización de la economía.

En este sentido, Colombia destaca la necesidad de que el apoyo post-conflicto siga fundamentándose en los principios sugeridos por el Grupo Consultivo Superior: Implicación nacional, asociaciones más sólidas, experiencia en el apoyo a los agentes nacionales y agilidad de respuesta.

La implicación nacional es el principio rector que debe servir de fundamento a las medidas de promoción de las capacidades civiles.

Para reforzar la implicación nacional, no podemos dejar de lado la tarea de clarificar y fortalecer las funciones básicas del gobierno después del conflicto. Es necesaria, no sólo la construcción de capacidades técnicas, sino también el robustecimiento de la institucionalidad y la construcción de lazos de confianza con la sociedad, que permitan la aceptación y la legitimidad de los gobiernos por parte de sus pueblos.

Otro de los ejes prioritarios en la consolidación de la paz es la construcción de asociaciones más sólidas con actores externos que puedan proporcionar enfoques innovadores a la construcción de capacidades civiles. Nuestra Organización debe actuar como facilitadora de avances sobre el terreno creando asociaciones efectivas, con una fuerza de trabajo de composición más amplia, teniendo en cuenta la oferta y la demanda de los asociados externos.

Es evidente la necesidad de establecer sistemas más ágiles, oportunos y eficaces en función de los costos, dando flexibilidad a las respuestas que requieren los entornos cambiantes sobre el terreno. En este propósito, es indispensable otorgar la debida consideración a las implicaciones presupuestales y a los aportes de los Estados, así como a la necesidad de lograr el cumplimiento de los mandatos establecidos por los órganos competentes de la Organización.

Es preciso fortalecer, por medio de asistencia técnica adecuada, los mecanismos de supervisión y rendición de cuentas parte del personal de Naciones Unidas con el fin garantizar la imparcialidad, la transparencia, el restablecimiento de la confianza, y que los actores involucrados en el proceso puedan tener claridad sobre los avances desde las primeras etapas de reconstrucción nacional. Celebramos los esfuerzos del Secretario General para mejorar los métodos de rendición de cuentas de los directivos de la ONU, los métodos de evaluación, el incremento en el número de vacantes y las iniciativas de fortalecer la capacitación de este personal.

Como hemos señalado, Naciones Unidas y los países deben promover de manera transversal todos los ejes mencionados, incluyendo la participación de las mujeres en la resolución de conflictos, no solo como expertas dentro de la organización y dentro de los países sino como actores del cambio.

Colombia reafirma la necesidad de construir estrategias sostenibles a largo plazo, que se construyan sobre el equilibrio entre el apoyo internacional directo y el esfuerzo nacional, a fin de prevenir la dependencia prolongada de estos países, de los recursos internacionales que genere limitaciones a su desarrollo. El éxito de esos procesos es una responsabilidad que comparten las sociedades afectadas y la comunidad internacional. Alentamos al Grupo Directivo a continuar con el proceso de consultas abiertas y amplias ya iniciado, en el que se otorgue la debida atención a las consideraciones de todos los Estados.

En conclusión, lo que los países desean es una organización competente que coopere bajo la titularidad nacional, conforme a sus prioridades y en apoyo a los procesos democráticos que cada pueblo determine en la consolidación de la paz.

Muchas gracias, Señor Presidente.

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