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Debate sobre el Impacto del VIH y SIDA en la Seguridad y Paz Internacionales

(Nueva York, 7 de junio de 2011)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

Me uno a mis colegas para agradecer su presencia presidiendo el Consejo de Seguridad y conduciendo el debate sobre esta trágica epidemia que sufre la humanidad. Quiero también saludar a sus Excelencias el Presidente de Nigeria, el Vicepresidente de Sudáfrica y el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia.

Mis agradecimientos también al Secretario General de las Naciones Unidas, señor Ban Ki-moon por su completo y exhaustivo informe y al señor Michel Sidibé y su equipo, por su compromiso y dedicacion al como Director del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH y SIDA – ONUSIDA.

Las cifras sobre las devastadoras consecuencias del SIDA son impresionantes: Casi 30 millones de personas fallecidas por causas relacionadas con este síndrome y 34 millones de personas portadoras de VIH en todo el mundo. Hoy resulta alentador escuchar que las estrategias de prevención están rindiendo frutos y que, entre 2001 y 2009, la tasa mundial de nuevas infecciones por VIH se redujo en casi un 25%.

No obstante, es preocupante la reducción de la inversión internacional en un momento en que la respuesta al SIDA está dando resultados. El déficit de recursos previsto por ONUSIDA para 2015 pone en peligro el logro del Objetivo de Desarrollo del Milenio 6, en particular, la meta relacionada con la reducción de nuevas infecciones.

Esperamos que el acuerdo que se alcance en el marco de la Reunión de Alto Nivel que iniciará la Asamblea General el día de mañana refleje la urgencia de asegurar los recursos necesarios para mantener esta tendencia positiva y convertir en realidad el objetivo de alcanzar el acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo relacionados con el VIH para 2015.

Lo contrario, sería un retroceso frente a los compromisos de los Jefes de Estado y de Gobierno reflejados en la Declaración Política sobre VIH y SIDA de 2006 con respecto a asegurar la disponibilidad de fondos adicionales para facilitar que los países tengan acceso a recursos financieros predecibles y sostenibles; a asegurar que la financiación internacional sea compatible con los planes y las estrategias nacionales en materia de VIH y SIDA; y a intensificar las inversiones en la investigación y el desarrollo de medicamentos, productos y tecnologías nuevos, seguros y asequibles.

Mi país está convencido de que la lucha contra el VIH y SIDA se beneficia de un enfoque basado en el respeto a los derechos humanos y la salvaguarda de la dignidad humana. Es necesario redoblar los esfuerzos para erradicar el estigma y discriminación que aún padecen las poblaciones afectadas y que son un obstáculo para el control de la epidemia. Así mismo, se deben fortalecer los programas de educación sexual que se fundamenten en el respeto a los derechos humanos y propicien el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, con una clara perspectiva de género y de respeto a las diferencias.

Este enfoque debe ir acompañado de una adecuada provisión de servicios sociales, con calidad y oportunidad. Dado que las comunidades más pobres presentan alto riesgo y vulnerabilidad, las estrategias preventivas deben plantearse no sólo como proyectos de VIH y SIDA, sino ante todo, como proyectos de desarrollo que impacten de manera sostenible la epidemia. No obstante, los esfuerzos nacionales son insuficientes sin la cooperación técnica y financiera de la comunidad internacional. El trabajo conjunto de los Estados y los organismos de cooperación internacional es indispensable para superar las brechas de acceso aún existentes, atender las poblaciones más vulnerables, aplicar estrategias preventivas integrales, garantizar insumos adecuados de diagnóstico y tratamiento, y fortalecer los estudios epidemiológicos.

Coincidimos con el Secretario General, quien ha observado que se debe prestar apoyo a los países para que puedan servirse plenamente de los márgenes de flexibilidad inherentes en la Declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio y la salud pública - ADPIC. En este contexto, y teniendo en cuenta que el Acuerdo no impide que los miembros tomen medidas para proteger la salud pública, la comunidad internacional debe reafirmar el compromiso de interpretar y aplicar el Acuerdo de modo que apoye el derecho a proteger la salud pública y, en particular, a promover el acceso a medicamentos, incluida la producción de antirretrovirales genéricos y otros medicamentos esenciales para combatir las infecciones vinculadas con el SIDA.

Colombia reconoce que la magnitud de la epidemia del VIH exige la acción integral y coordinada de la comunidad internacional, y que las acciones del sistema de las Naciones Unidas para dar respuesta global a la epidemia deben seguir privilegiando a la Asamblea General como foro de discusión y construcción de consenso. No obstante, el Consejo de Seguridad, en el marco de las responsabilidades asignadas por la Carta, puede jugar un papel importante en la promoción e incorporación de programas de prevención, tratamiento, atención y apoyo en la ejecución de las tareas encomendadas a las operaciones de mantenimiento de la paz y, en garantizar la continuidad de esas estrategias durante la transición post-conflicto y los procesos de consolidación de la paz.

Como una oportunidad para examinar el progreso en el cumplimiento de mandatos previos, agradecemos la celebración de este importante debate y respaldamos la resolución adoptada por el Consejo como un gesto firme de renovación de la voluntad política para mejorar la respuesta global a la epidemia del VIH y fortalecer la cooperación para alcanzar el objetivo de cero nuevas infecciones, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el SIDA.

Muchas gracias, señor Presidente.

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