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Debate Sobre "La Situación en el Medio Oriente: desafíos y oportunidades"

(Nueva York, 12 de marzo de 2012)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

Permítame, en nombre de Colombia darle la bienvenida a usted y a todos los Ministros que hoy nos acompañan. Quiero también felicitarlo por la iniciativa de convocar este debate sobre un asunto que tiene y tendrá grandes repercusiones en el mundo y en la labor y responsabilidades de esta Organización. Agradezco al Secretario General el minucioso análisis de la situación que nos ha presentado.

En los hechos ocurridos en algunos países del Medio Oriente y del Norte de África y que hacen parte de lo que se ha llamado la "Primavera Árabe" se identifican varios rasgos comunes: una población mayoritariamente joven, afectada por elevadas tasas de desempleo; sistemas políticos excluyentes e incapaces de representar adecuadamente los intereses de los diversos sectores de la sociedad y; a esto se agrega el impacto de las nuevas tecnologías de la información en la cohesión y conducción de los movimientos populares.

En estas condiciones donde convergen profundas inequidades, exclusión política, económica y social, irrumpe un proceso de transformación del orden imperante en busca de cambios económicos y políticos y, de alternativas de participación y apertura hacia nuevos espacios y mecanismos de expresión que implican, en suma, la reivindicación de los derechos fundamentales.

No obstante estos elementos comunes, las transformaciones y procesos se han encausado de maneras muy diversas en los distintos países de la región, por lo cual es necesario analizar cada caso a partir de sus características propias.

La respuesta de la comunidad internacional a los "desafíos y oportunidades" que se desprenden de este proceso se ha elaborado en torno a la prevención, el cese de la violencia y la represión violenta contra poblaciones civiles que claman por el respeto a sus derechos humanos y libertades fundamentales. Ello incluye la libertad de elección, de asociación, el reconocimiento a los derechos de las mujeres y la equidad de género, de los derechos de las minorías, así como por el logro de oportunidades económicas.

En una región tan compleja como vital para el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, las autoridades enfrentan grandes dificultades y limitaciones para responder a las demandas y expectativas de una población ansiosa de reformas. Para superar un pasado de autoritarismo y sectarismo no es suficiente la celebración de elecciones periódicas, se requiere del paulatino establecimiento de partidos políticos, del fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil, del pluralismo ideológico, del libre acceso a la información y del ejercicio de las libertades fundamentales y los derechos humanos, esto requiere tiempo, aprendizaje y un decidido apoyo de la comunidad internacional a los esfuerzos nacionales.

La transición hacia sociedades más democráticas y representativas requiere la convergencia y participación de todos los sectores de la sociedad en torno a principios y propósitos comunes. Se necesitan arreglos institucionales sólidos e idóneos para canalizar las diferentes demandas sociales, y a su vez, evitar la polarización durante la construcción institucional y legal que enmarcará las relaciones entre los ciudadanos y sus gobernantes.

Señor Presidente,

El uso desproporcionado de la fuerza contra la población civil y las violaciones sistemáticas a las libertades fundamentales y los derechos humanos en los países de la región son inaceptables y deben ser rechazados en forma contundente. Con este firme convencimiento, Colombia ha apoyado y participado en los esfuerzos de la comunidad internacional orientados a detener toda forma de violencia y las violaciones a los derechos humanos, y a promover una transición hacia sistemas políticos democráticos y pluralistas.

La labor del Consejo de Seguridad en los países de la región debe enfatizar el uso de los instrumentos de la diplomacia preventiva a su disposición para disminuir el riesgo de conflictos armados y los costos humanos asociados. Debemos agotar todos los medios pacíficos disponibles en la protección de los civiles bajo la amenaza de la violencia, en consonancia con los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y con pleno respeto a la integridad territorial, unidad nacional, soberanía e independencia política de los Estados.

El Consejo debe preservar la estrecha colaboración con las organizaciones regionales, dando prioridad a estrategias encaminadas a la prevención de conflictos, la mediación y los buenos oficios. La Liga de Estados Árabes, la Unión Africana, la Organización de la Conferencia Islámica y el Consejo de Cooperación del Golfo tienen una posición privilegiada, acceso único a actores claves y conocimientos y experiencias excepcionales frente a la situación de la región, y por ello su participación como socios estratégicos es clave para el desarrollo de acciones que se adecuen a las particularidades y necesidades de cada país de la región.

Nuestro apoyo y el de la comunidad internacional en estas situaciones, será más eficaz y sostenible, en la medida en que reconozcamos las particularidades políticas y culturales, y que los gobiernos y pueblos continúen trabajando conjunta y gradualmente por la consolidación de los avances logrados. Este movimiento espontáneo de la "Primavera Árabe" abre el camino para el establecimiento progresivo de Estados y gobiernos basados en el respeto y genuina aplicación de los principios democráticos y en el Estado de Derecho. Estos gobiernos recién constituidos deberán cimentar su legitimidad en el respeto de los derechos de la población, la provisión de servicios sociales básicos, la generación de empleo y la creación de condiciones para un desarrollo económico sostenible cuyos beneficios sean una realidad tangible para todos los ciudadanos sin distinción.

Muchas gracias.

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