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Debate Abierto sobre mantenimiento de la paz y seguridad internacionales: Piratería

(Nueva York, 19 de noviembre de 2012)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

En primer lugar quisiera agradecer la convocatoria a este oportuno debate y la presentación de la nota conceptual que guiará nuestras discusiones en el día de hoy. Agradezco también los importantes comentarios del Secretario General Adjunto, señor Jan Eliasson.

A pesar de los esfuerzos internacionales en la lucha contra la piratería, este fenómeno continúa afectando la seguridad de la navegación, el comercio y el desarrollo de los países en algunas de las principales rutas marítimas internacionales, particularmente en el Golfo de Adén y en el Golfo de Guinea. Aunque el Informe del Secretario General sobre Piratería frente a las Costas de Somalia menciona una importante reducción en el número de ataques consumados frente a las costas de Somalia durante el último año, el total de ataques piratas continúa siendo alto. Resulta además preocupante la información sobre la presencia y actividades de los piratas en tierra, el alto número de rehenes aún cautivos, los casos de violencia contra las tripulaciones y su utilización como escudos humanos.

Señor Presidente,

La piratería es otra de las nefastas consecuencias de la fragilidad institucional y las precarias condiciones económicas en Somalia. Si bien Somalia ha dado importantes pasos hacia el logro de la paz y la estabilidad y los esfuerzos de la comunidad internacional para ofrecer seguridad a la navegación, prevenir ataques y capturar a los piratas ha rendido algunos resultados positivos, consideramos que la seguridad en las costas de Somalia se construye en tierra, razón por la cual, el país, como principal fuente y víctima de este delito, debe participar integralmente en la solución del problema.

Las autoridades somalíes tienen la responsabilidad primordial en la lucha contra la piratería en el mar frente a sus costas así como en el restablecimiento de la seguridad, la estabilidad política, el Estado de derecho y el desarrollo económico. No obstante, es crucial que la comunidad internacional continúe prestando apoyo, asistencia y capacitación, reconociendo las dificultades de un Estado en proceso de consolidación. Toda solución estable y duradera al problema de la piratería debe enmarcarse en iniciativas amplias en las que los componentes económico, de seguridad y judicial/penitenciario se ejecuten de manera simultánea.

Un enfoque de este tipo debe articularse en torno a la prevención y la represión de los actos de piratería. Es de vital importancia que el pueblo somalí perciba la piratería como una actividad ilegal que reduce sus opciones de desarrollo, y por lo tanto resulta fundamental proseguir los esfuerzos de la UNPOS a través de proyectos dirigidos a informar a los somalíes sobre los peligros de la piratería y a evitar que los jóvenes se unan a las redes dedicadas a este delito.

Con miras a mejorar la seguridad, la comunidad internacional debe continuar apoyando a las fuerzas de seguridad del Gobierno Federal de Somalia de manera que estén habilitadas para desplegar su actividad en tierra y en las aguas situadas frente a sus costas. Es indispensable, además, optimizar el monitoreo e identificación de violaciones al embargo general y completo de armas, y proceder a la imposición de sanciones de ser necesario, dados los efectos devastadores que el flujo constante de armas tiene en el contexto somalí.

El Gobierno federal debe dar prioridad a reformar el marco penal y procedimental, de manera que la legislación sea consistente con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. De igual forma, conviene restablecer la soberanía de Somalia sobre sus aguas y recursos marítimos. Por ello, una de las áreas fundamentales en las que la comunidad internacional, y especialmente las Naciones Unidas están llamadas a prestar asistencia técnica a Somalia es la cuestión jurídica de la delimitación de los espacios marítimos, a fin de que la misma se ajuste al derecho internacional, y permita fijar claramente su mar territorial, la Zona Económica Exclusiva y las fronteras marítimas con Kenia, Djibouti y el Yemen.

Lo anterior, contribuirá a fortalecer la capacidad de Somalia para ejercer soberanía sobre sus aguas y recursos marítimos, proteger el medio ambiente marino y sus recursos, y facilitará el desarrollo de la pesca y las actividades portuarias como alternativas económicas viables para la población, frente a la piratería y las actividades criminales desarrolladas a su alrededor.

Señor Presidente,

La comunidad internacional debe aplicar las lecciones aprendidas en otras regiones que se han visto afectadas por ese fenómeno en el pasado. En efecto, en el Estrecho de Malaca, la incidencia de la piratería se redujo gracias al compromiso de las autoridades nacionales, y a una cooperación regional e internacional que incluyó patrullas marítimas coordinadas, vuelos de vigilancia, intercambio de inteligencia y acciones conjuntas contra los piratas y quienes les prestaban apoyo y refugio en tierra.

En las regiones aquejadas por esa modalidad delictiva coinciden un altísimo transito de recursos y mercancías con condiciones geográficas particulares, pero también convergen situaciones de inestabilidad política y económica, de allí que una solución estable y duradera al problema de la piratería exige que las actividades de interdicción marítima, deban acompañarse de acciones en tierra que incluyan el fortalecimiento del estado de derecho, la creación de capacidades y de una institucionalidad que garantice la gobernabilidad, el desarrollo y la creación de alternativas económicas para la población.

Muchas Gracias, Señor Presidente.

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