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Debate Abierto Sobre la Paz y Seguridad en África

(Nueva York, 21 de febrero de 2012)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

Reciba nuestro cordial saludo de bienvenida y agradecimiento por convocar y presidir este debate. Doy también la bienvenida a los representantes de alto nivel que hoy nos acompañan. Agradezco al Secretario General y al Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito – UNODC, por sus detalladas y concisas presentaciones.

Señor Presidente,

África Occidental y la Región del Sahel enfrentan una situación de seguridad crítica que se ha visto exacerbada por factores internos y externos. La presencia de diversas manifestaciones de la delincuencia organizada transnacional así como la proliferación de armas pequeñas y ligeras, y la amenaza de una creciente presencia de organizaciones terroristas, son preocupaciones que requieren cooperación internacional para apoyar los esfuerzos de los Estados y las organizaciones regionales y subregionales de manera oportuna.

Compartimos la preocupación expresada en el informe de la misión a la región del Sahel y reiterada por el Secretario General en cuanto a que los efectos combinados de la pobreza, la inseguridad alimentaria, la ocurrencia de desastres naturales y los conflictos violentos, a los que se suman la fragilidad institucional y el acceso limitado a los servicios sociales básicos, han exacerbado la vulnerabilidad de las comunidades del Sahel y aumentado su dependencia de la ayuda humanitaria.

Este panorama confirma la necesidad de adoptar medidas y mecanismos eficaces para fortalecer la cooperación internacional y la coordinación entre Estados contra las diversas manifestaciones de la delincuencia organizada transnacional y, para impedir que el terrorismo encuentre un terreno fértil en la región. La Organización, en su conjunto, debe emprender acciones para brindar asistencia y atender los problemas inmediatos, así como para encontrar soluciones de largo plazo a problemas estructurales.

Coincidimos con la recomendación de abordar estos desafíos desde una perspectiva integral, respetando el equilibrio entre las medidas dirigidas a reforzar la seguridad y las encaminadas a promover el desarrollo socioeconómico de la región. En el mismo sentido, respaldamos la observación de la misión sobre la piratería en el Golfo de Guinea, en cuanto a que cualquier estrategia regional viable y duradera contra la piratería, debería incluir acciones dirigidas a reducir la elevada tasa de desempleo entre los jóvenes y las brechas sociales, la prevalencia de la corrupción y a controlar la circulación ilícita de armas, entre otras medidas de carácter estructural.

Como parte de este enfoque integrado que fortalezca la coherencia entre las esferas política, de justicia y seguridad, de desarrollo, de derechos humanos, en esta y otras situaciones de su agenda, el Consejo de Seguridad juega un papel importante en el apoyo al fortalecimiento del Estado de Derecho, y en asegurar la construcción de capacidades nacionales que garanticen el funcionamiento de las instituciones y la provisión de servicios básicos. Coincidimos con el señor Fedotov en que el Consejo de Seguridad debe contribuir con el importante trabajo desplegado por otros órganos de las Naciones Unidas, toda vez que, el aumento de la delincuencia organizada puede poner en peligro los avances en materia de estabilidad, gobernabilidad y fortalecimiento institucional en las situaciones bajo su consideración.

Señor Presidente,

No podemos desconocer que la delincuencia organizada transnacional en sus diversas manifestaciones tiene una dimensión global, genera miles de millones de dólares que causan violencia y corrupción, afectando a la comunidad internacional en su conjunto. La magnitud y complejidad del fenómeno exigen la acción integral y coordinada del sistema de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional, por lo que es necesario continuar privilegiando a la Asamblea General como foro de discusión y construcción de consenso para abordar todos sus aspectos y los desafíos que plantea.

Nos preocupa la tendencia a alterar los acuerdos alcanzados en el marco de la Asamblea General con respecto a la delincuencia organizada transnacional y el problema mundial de las drogas como conceptos globales y a las herramientas para enfrentarlas. Esta tendencia marca un retroceso frente a compromisos previos que se enmarcan en el principio de responsabilidad compartida y en la necesidad de adoptar una perspectiva integral, equilibrada y en el marco de la cooperación internacional.

Asimismo, es necesario, que la comunidad internacional enfrente todas las actividades criminales con la misma determinación. La Organización debe contar con un instrumento vinculante para mejorar el control al comercio de armas pequeñas y ligeras, explosivos y materiales relacionados así como de las municiones, su marcaje y rastreo, y para prohibir su transferencia a actores armados no estatales. Otras medidas concretas que pueden contribuir a mejorar la situación que enfrentan el Sahel y África Occidental están relacionadas con el fortalecimiento de los controles en frontera a través de la dotación de recursos tecnológicos y financieros; el establecimiento de acuerdos de cooperación judicial efectivos; el intercambio de información y la asistencia en la implementación de las normas internacionales aplicables.

Colombia considera que se requieren alianzas estratégicas para avanzar mancomunadamente en el objetivo de lograr una sociedad más segura y que los esfuerzos aislados para enfrentar estos delitos transnacionales y multidimensionales son insuficientes. El propósito de la comunidad internacional debe ser la eliminación de todas las manifestaciones de la delincuencia organizada en el marco de la cooperación.

Colombia, por su parte, reitera su voluntad de afianzar acciones de cooperación bilateral, regional y multilateral y participa en la Iniciativa de la Costa de África Occidental (Iniciativa WACI), al tiempo que ofrece cooperación orientada al fortalecimiento de la capacidad de los Estados de la Región de África Occidental para el combate a la delincuencia organizada transnacional, incluyendo el tráfico de drogas ilícitas, y la procuración de justicia.

Muchas gracias señor Presidente.

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