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Sesión Informativa Paz y Seguridad en África: "Repercusiones de la Crisis de Libia en la Región del Sahel"

(Nueva York, 26 de enero de 2012)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

Agradezco la completa e informativa presentación realizada por el Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, señor Lynn Pascoe. Y asi quisiera destacar el trabajo conjunto desarrollado por las Naciones Unidas y la Unión Africana en la conducción de la Misión de Evaluación y la preparación del Informe bajo consideración, muestra destacada de la necesaria cooperación entre la ONU y las organizaciones regionales.

Señor Presidente,

La aspiración del pueblo libio por convertir a su país en una democracia basada en el estado de derecho, y el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales de sus ciudadanos, debió enfrentarse al despotismo de la dictadura del Coronel Gadafi. Infortunadamente la crisis desencadenada por la violenta respuesta del régimen no sólo afectó negativamente, a la población libia, sino que también a los Estados vecinos y de la región en general.

Las diversas manifestaciones y dimensiones del impacto de la crisis libia en los países de la región del Sahel sigue siendo motivo de preocupación, por lo que consideramos necesario realizar acciones oportunas, dirigidas a apoyar los esfuerzos e iniciativas de los Estados y las organizaciones regionales y subregionales para dar respuesta a los problemas de seguridad que se desprenden de esta situación.

El Informe de la Misión de Evaluación presenta recomendaciones concretas, cuyo detenido análisis nos permitirá avanzar en la formulación de iniciativas y programas basados en el principio de la titularidad nacional, el establecimiento de una clara división de responsabilidades entre los actores involucrados, la efectiva coordinación y coherencia de actividades, así como la formulación de prioridades claras.

Señor Presidente,

El retorno de la normalidad a Libia y su pronta recuperación económica son elementos necesarios para que las acciones de la Organización en la región del Sahel sean efectivas y propicien soluciones sostenibles. Todo el sistema de la ONU y particularmente la UNSMIL, deben permanecer comprometidas en el logro de una Libia próspera y en paz, lo que a su vez se constituirá en factor de estabilidad y bienestar para toda la región.

Como lo indica el Informe de la Misión, la crisis en Libia exacerbó aún más una situación de seguridad que ya era precaria en la región del Sahel. En este sentido, se agudizaron ciertos factores de riesgo para la estabilidad de los países en la subregión, por lo que la Organización en su conjunto debe emprender acciones que permitan brindar asistencia inmediata para atender los problemas coyunturales y al mismo tiempo, contribuir a la solución de largo plazo a problemas estructurales.

El retorno de los repatriados y la proliferación de armas pequeñas y ligeras son las principales repercusiones sobre las que debemos enfocar nuestra atención. Tal como fue manifestado por las autoridades de los países de la región del Sahel, la prioridad debe ser puesta en el establecimiento, desarrollo y mejora de las capacidades de las instituciones nacionales y mecanismos regionales para atender estos problemas.

La aproximación a la situación de los repatriados debe basarse en el respeto de sus derechos humanos y en la procura de alternativas económicas que permitan una inserción adecuada en los países de retorno. Asimismo, debemos promover la mejora de las condiciones sociales de las comunidades de acogida y mitigar el impacto del retorno sobre la economía de los países de la región, brindando la debida atención a las interrelaciones entre seguridad y desarrollo.

La proliferación de armas pequeñas y ligeras, es una preocupación que requiere de la decidida cooperación internacional para lograr una solución sostenible. El fortalecimiento de los controles en frontera a través de la dotación de recursos tecnológicos y financieros; el establecimiento de acuerdos de cooperación judicial efectivos; el monitoreo, marcaje y rastreo de las armas pequeñas y ligeras; el intercambio de información y la asistencia en la implementación de las normas internacionales aplicables sobre esta materia, son áreas concretas sobre las que debemos priorizar nuestras acciones, a fin de evitar que estos factores de riesgo se deterioren de tal manera que pongan en peligro la seguridad de los Estados en la región.

La magnitud de las amenazas a la seguridad de los países de la subregión descritas en el Informe requiere que las iniciativas que se adopten reconozcan la interrelación entre desarrollo y seguridad en los países de la subregión. Estas estrategias deberán contar con el liderazgo de las autoridades nacionales y una estrecha colaboración con los interlocutores internacionales, particularmente las Naciones Unidas a través de sus Oficinas ante la Unión Africana (UNOAU), en África Occidental (UNOWA) y en África Central (UNOCA), así como actores regionales y subregionales como la Unión Africana (UA) y la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO).

Gracias señor Presidente.

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