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Debate sobre la situación en Afganistán

(Nueva York, 27 de junio de 2012)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

Permítame en primer lugar agradecer al Secretario General Adjunto para las operaciones de mantenimiento de la Paz, señor Herve Ladsous, por su informe sobre la situación en Afganistán. Agradezco también al señor Yuri Fedotov por la interesante y detallada información y, al Embajador Zahir Tanin, Representante Permanente de Afganistán ante las Naciones Unidas, por el análisis que nos ha presentado el día de hoy.

En su informe, el Secretario General expresa su percepción sobre la forma como evoluciona la transición hacia la responsabilidad y liderazgo afganos en materia de seguridad, incluyendo el hecho de que un 75% de la población Afgana se encuentre ahora en áreas donde las fuerzas de ese país han asumido el control. Celebramos que no se haya producido un deterioro significativo del orden público ni se haya observado una diferencia marcada en las tendencias de las condiciones de seguridad en las zonas en transición.

Es necesario continuar incrementando la capacidad y profesionalismo de las fuerzas de seguridad y de policía afganas, incluyendo la institucionalización de mecanismos de rendición de cuentas y lucha contra la impunidad así como profundizar las medidas para la protección de los civiles, el respeto de los derechos humanos y asegurar la estructura de mando y control. Para ello, la contribución de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (FIAS) y la Misión de Entrenamiento de Afganistán de la OTAN continua siendo esencial.

Al respecto, destacamos la Declaración emitida por los Jefes de Estado y de Gobierno de los países que contribuyen con tropas para ISAF durante la Cumbre de Chicago, donde se reafirmó el compromiso con la seguridad en Afganistán más allá de 2014 y se anunció que, después de esa fecha, la Fuerza de la OTAN dejará de ser una misión de combate para convertirse en una nueva misión de entrenamiento, asesoría y asistencia.

Señor Presidente,

No se debe minimizar el impacto que la reducción de los efectivos militares y de la asistencia para el desarrollo pueden tener sobre la situación económica, la pérdida de puestos de trabajo e incluso el aumento de las necesidades humanitarias. Por lo tanto, es prioritario promover un consenso político nacional y garantizar la colaboración y el apoyo internacionales a largo plazo. Insistimos en la necesidad de mantener un enfoque amplio y balanceado durante la transición, que no sólo tenga en cuenta la seguridad sino también el desarrollo socio-económico, la gobernabilidad y el estado de derecho.

La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) y el Representante Especial deben seguir orientando las acciones de cooperación y asistencia civil internacional haciendo hincapié en habilitar y reforzar el papel de las instituciones afganas para cumplir sus responsabilidades en áreas prioritarias como facilitar el proceso político para la paz y la reconciliación, la seguridad, la gobernabilidad, el desarrollo económico y la cooperación regional. Naciones Unidas debe continuar desempeñando un rol central en la coordinación de los esfuerzos internacionales con las autoridades nacionales para asegurar su coherencia con las prioridades identificadas por Afganistán y evitar la duplicación de esfuerzos.

Señor Presidente,

La violencia sigue siendo uno de los principales factores que afectan al pueblo afgano. Los avances en el proceso político y de reconciliación se han visto afectados por los numerosos incidentes de seguridad ocurridos en ese país, incluyendo los 48 reportados la semana pasada que resultaron en numerosas víctimas civiles. Es importante que todas las partes den muestras claras de compromiso con el proceso de diálogo y reconciliación en el que se encuentra empeñado el Gobierno Afgano. Confiamos en que las dificultades puedan superarse y que los Talibán se comprometan, de buena fe, a renunciar a la violencia y al terrorismo y acepten la Constitución.

La violencia también afecta la situación humanitaria. Es por ello imperativo ejercer presión sobre todas las partes en el conflicto para que respeten los principios humanitarios y permitan que se preste asistencia humanitaria a las poblaciones que más lo necesitan. Este debe ser un principio esencial de la participación en el proceso de reconciliación.

Con respecto a las manifestaciones del problema mundial de las drogas que afectan a Afganistán y la región, recibimos con gran interés el informe del señor Fedotov sobre la profundización de la cooperación financiera y técnica entre la Oficina contra las drogas y el delito de las Naciones unidas y el Gobierno afgano con el propósito principal de fortalecer la capacidad de las autoridades nacionales. Estos esfuerzos deben ir de la mano del fortalecimiento de programas de desarrollo alternativo que ofrezcan opciones viables y sostenibles a quienes abandonan el cultivo y producción ilícitos.

Resaltamos, además, las iniciativas regionales conjuntas emprendidas y la colaboración constructiva y constante de diversos actores regionales y extrarregionales en tales estrategias en aplicación del principio de responsabilidad compartida. Colombia reitera una vez más su disposición de afianzar la cooperación bilateral con Afganistán para enfrentar esta y otras manifestaciones de la delincuencia organizada.

Señor Presidente,

Auguramos los mejores resultados en la Conferencia Tokio que se celebrará el 8 de julio. Allí la comunidad internacional debe renovar su voluntad de trabajar por un Afganistán estable, democrático y próspero y, transmitir un mensaje claro de que ese país no será abandonado en sus necesidades sociales y de desarrollo después de la etapa de transición, y que se mantendrá la alianza durante el decenio de transformación (2015-2024).

Si bien los donantes deben evitar hacer exigencias poco realistas y reconocer las limitaciones de la capacidad institucional, es necesario asumir compromisos mutuos que permitan la evaluación periódica de los compromisos a largo plazo, incluyendo la adopción de medidas para enfrentar la criminalidad y la corrupción. El proceso de Kabul y los Programas Prioritarios Nacionales (NPPs) deben continuar siendo las políticas que rigen los compromisos y responsabilidades del proceso, enmarcado en los principios de titularidad y liderazgo afganos y, con el respeto a la soberanía y unidad de Afganistán.

El consenso para la profundización y ampliación de la relación entre Afganistán y la comunidad internacional debe contribuir a consolidar el Estado y su capacidad de ejercer responsabilidades primarias y responder a las necesidades de la población. Los desafíos a la estabilidad siguen siendo múltiples, por lo que una transición sostenible requiere de una estructura estatal capaz de garantizar la gobernabilidad y la estabilidad económica a nivel local y nacional y pasa por la creación de empleo y oportunidades económicas, así como la procuración y acceso a la justicia. Estos son elementos fundamentales para garantizar una transición definitiva.

Muchas gracias.

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