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Discurso sobre La Situación en el Medio Oriente

(Nueva York, 26 de septiembre de 2012)

Intervención de S.E. Sra. María Ángela Holguín Cuéllar, Ministra de Relaciones Exteriores

 

Señor Presidente,

Me uno a las felicitaciones a Alemania por la Presidencia del Consejo. Le agradecemos a usted, señor Ministro Westerwelle, por organizar esta reunión. Agradezco, asimismo, al Secretario General de Naciones Unidas señor Ban Ki-moon y al Secretario General de la Liga de Estados Árabes, señor Nabil Elaraby, por sus presentaciones.

Para Colombia las organizaciones regionales deben trabajar armónicamente con el Consejo para dar respuesta a los asuntos relacionados con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y, en la búsqueda de soluciones a las situaciones en la agenda del Consejo. Todos tenemos en mente la labor de la Liga de los Estados Árabes en el caso de Libia y la del Consejo de Cooperación del Golfo en el caso de Yemen. Las organizaciones regionales son sin duda quienes mayor conocimiento tienen de las situaciones de sus regiones.

El Medio Oriente, el norte de África y el África subsahariana tienen grandes desafíos de seguridad. La cooperación con organismos regionales como la Liga Árabe, la CEDEAO, la Unión Africana y otros, resultan de la mayor importancia para lograr soluciones duraderas que atiendan también a las preocupaciones de cada región.

El Consejo debe promover la estrecha colaboración con las organizaciones regionales, dando prioridad a estrategias encaminadas a la prevención de conflictos, la mediación y los buenos oficios. Las organizaciones regionales tienen una posición privilegiada, acceso único a actores claves, conocimientos y experiencias excepcionales frente a las diversas situaciones en sus regiones, y por ello la importancia de su participación como socios estratégicos para desarrollar acciones que se adecuen a las particularidades y necesidades de cada situación bajo análisis. Sin embargo es necesario asegurar que la labor del Consejo de Seguridad y de las organizaciones regionales sea convergente.

Señor Presidente,

El documento conceptual nos plantea el interrogante de cómo fortalecer la cooperación entre Naciones Unidas y la Liga de los Estados Árabes en particular. Al respecto considero que la realización de reuniones anuales de evaluación similares a las que se hacen actualmente con el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana podría ser provechosa, incluyendo el diálogo sobre prevención de conflictos.

La cooperación entre el Consejo de Seguridad y la Liga de los Estados Árabes puede y debe fortalecerse para hacer frente a los desafíos de seguridad en el Medio Oriente. La designación hace algunos meses de Kofi Annan como Enviado Especial Conjunto de las Naciones Unidas y la Liga de los Estados Árabes, y recientemente del Representante Especial Conjunto, señor Lakdhar Brahimi, son ejemplo de esta cooperación.

Señor Presidente,

Permítame nuevamente reiterar nuestra condena al atentado en Libia contra el Consulado de los Estados Unidos en Benghazi, que cobró la vida del Embajador Christopher Stevens y de otros funcionarios. No puede permitirse que el extremismo y el terrorismo desprecien la vida humana. La tolerancia y el respeto a la diversidad cultural, religiosa, política y económica debe primar en el relacionamiento global.

Quisiera referirme a la situación en Siria. La crisis siria constituye una amenaza a la paz en el Medio Oriente, región que enfrenta condiciones frágiles de seguridad desde hace más de un año. Por ello, lamentamos la parálisis del Consejo para detener la violencia, el derramamiento de sangre y facilitar una solución pacífica. Al respecto es necesario señalar que este Consejo no ha logrado llegar a un acuerdo para cumplir con la responsabilidad encomendada por los miembros de las Naciones Unidas.

La situación humanitaria es alarmante como lo discutimos hace algunas semanas en esta misma sala. Compartimos la preocupación por el flujo de refugiados hacia los países vecinos y queremos reconocer de manera especial el esfuerzo de Turquía, Libano, Jordania e Iraq que han recibido cientos de miles de refugiados sirios en los últimos meses. El pueblo sirio también ha sufrido desplazamiento interno, destrucción de su infraestructura y patrimonio cultural. Debemos esforzarnos por encontrar salidas políticas negociadas a esta crisis que cada vez se torna más urgente.

Reafirmo, nuestro llamado a todas las partes en Siria a que cesen de inmediato el uso de la fuerza y la violencia. Reitero nuestra preocupación por el deterioro persistente de la situación de los derechos humanos y hago un llamado a todas las partes a respetar el Derecho Internacional Humanitario. Si bien la responsabilidad primordial de garantizar el respeto y la protección de los derechos individuales y los derechos libertades fundamentales de la población, incluidos el derecho a la vida, a la libertad de expresión de asociación recae sobre las autoridades sirias, todas las partes involucradas están obligadas a dar cumplimiento a las normas del derecho internacional humanitario.

Insistimos en que mediante el diálogo inclusivo se pueden encontrar canales efectivos que permitan responder, de manera pronta y efectiva, a las legítimas aspiraciones de todos los sectores del pueblo sirio, que reclaman una sociedad más justa, equitativa y democrática, en la que puedan ejercer libremente sus derechos y libertades fundamentales.

Señor Presidente,

A pesar de las turbulencias que aquejan actualmente a la región, la búsqueda de una solución justa, integral y duradera del conflicto árabe – israelí no puede dejar de ocupar un lugar prioritario en los esfuerzos de la comunidad internacional para alcanzar la paz en toda la región.

En este, como en otros casos, debemos aprovechar las ventajas comparativas que ofrece la Liga de los Estados Árabes para contribuir a la superación de los obstáculos existentes y a la reanudación de las negociaciones hacia el establecimiento de un Estado palestino viviendo en paz al lado de Israel, con fronteras definidas, seguras y reconocidas internacionalmente, que sea el fruto de un acuerdo que garantice la convivencia entre los dos pueblos. Para lograr este objetivo debe crearse un ambiente propicio en el que el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario sirva como sustento al retorno de la confianza y el avance en las negociaciones.

Seguiremos promoviendo el diálogo como vía hacia la paz y la prosperidad pero con un sentido de urgencia. Con este fin este Consejo debe continuar buscando acuerdos y ejerciendo presión.

Apoyamos la Declaración Presidencial que adoptaremos el día de hoy, que da la bienvenida el fortalecimiento de la cooperación entre las Naciones Unidas y la Liga de los Estados Árabes.

Muchas gracias.

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