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Debate del Consejo de Seguridad sobre Mujer, Paz y Seguridad – Violencia Sexual en los Conflictos Armados

(Nueva York, 17 de abril de 2013)

Intervención de S.E. Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

En primer lugar quisiera felicitar a Ruanda al asumir la Presidencia del Consejo de Seguridad durante el mes de abril y me gustaría agradecer a la Representante Especial del Secretario General, señora Zainab Hawa Bangura, por su informe, así como a la Ministra de Relaciones Exteriores de Ruanda, señora Louise Mushikiwabo, por sus declaraciones. También quisiera tomar la oportunidad de expresar nuestra solidaridad a Ruanda en el mes que marca el décimo noveno aniversario del genocidio en su país.

Quiero expresar, de igual manera, el especial reconocimiento de Colombia al trabajo de la señora Bangura y a los avances con respecto a la aplicación de las disposiciones de la Resolución 1960.

Colombia, así mismo, quiere reiterar la importancia que concede a la labor del Consejo de Seguridad, que complementa los resultados obtenidos a partir de distintos instrumentos internacionales como el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, entre otros, además de foros y conferencias que reconocen y promueven los derechos humanos de las mujeres.

No obstante lo anterior, Colombia deplora que estas situaciones continúen ocurriendo en diversas partes del mundo.

Respecto del cuerpo del informe del Secretario General sobre Violencia Sexual en los Conflictos Armados que hoy analizamos, quisiera recordar que, de acuerdo con la Resolución 1960, la información recolectada sobre violencia sexual debe ser puntual, exacta, fiable y objetiva.

Colombia considera que para poder tomar las medidas preventivas y correctivas correspondientes por parte de nuestras autoridades, resulta indispensable que este tipo de información contenida en el informe tiene que ser más precisa. Por ello, nos extraña que algunos de los casos presentados sobre la situación en Colombia no contengan suficiente información acerca de los hechos sucedidos.

Si bien, para Colombia es fundamental combatir cualquier forma de violencia sexual contra las mujeres, niñas y adolescentes, es muy preocupante que se hable de manera genérica acerca de aumentar las presiones sobre los responsables de los actos de violencia sexual en los conflictos, incluidas las personas, las partes y los Estados nombrados en los informes.

Colombia entiende que al hacer este llamado en el informe, el Secretario General se está refiriendo a aquellas situaciones que figuran en el Anexo al informe. Es decir, a las que están bajo consideración del Consejo y de los comités de sanciones establecidos en relación con tales situaciones, de acuerdo a lo dispuesto en el párrafo operativo 3 de la resolución 1960.

De esta manera, se actuaría de conformidad a los mandatos establecidos y procurando establecer claras distinciones con situaciones mencionadas en el cuerpo del Informe del Secretario General, que no hacen parte de la agenda del Consejo de Seguridad.

Mi delegación reitera su posición con respecto del eventual establecimiento de diálogos con partes estatales y no estatales a fin de obtener compromisos. Tales diálogos siempre deben respetar las leyes y políticas nacionales.

Por lo tanto, vale insistir en el respeto a la política de Colombia que dispone que cualquier diálogo entre las Naciones Unidas y los grupos armados ilegales que operan en el país sólo puede llevarse a cabo con la anuencia previa y explícita del Gobierno.

Señor Presidente,

El Estado Colombiano asigna la mayor importancia a la prevención, investigación y juzgamiento de la violencia sexual en los conflictos armados y por ello, tiene la voluntad de enfrentar esta compleja problemática.

Colombia ha puesto en marcha una serie de políticas públicas y ha tomado medidas concretas para proteger los derechos de las víctimas de la violencia sexual en el conflicto armado, entre las que cabe subrayar la Ley 1257 de 2008 sobre la Prevención y Sanción de Formas de Violencia y Discriminación contra las Mujeres, la Ley 1146 de 2007 para la Prevención de la Violencia Sexual y Atención Integral de los Niños, Niñas y Adolescentes Abusados Sexualmente, así como el Decreto 552 de 2012 que crea la Comisión Intersectorial para la Prevención del Reclutamiento y Utilización de Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes por Grupos Organizados al Margen de la Ley.

En cuanto se refiere al sector de la justicia y las fuerzas armadas, tal como lo menciona el informe, se adoptó la Política de Cero Tolerancia la cual ha sido complementada por la cartilla y el protocolo que sirven de guía a los miembros de la Fuerza pública para enfrentar la violencia sexual que se pueda presentar con motivo del conflicto armado. Dicho documento es ampliamente difundido entre los miembros de la Fuerza Pública.

Como se puede observar, y como lo destaca el Secretario General en su informe, Colombia cuenta con medidas diferenciales y garantías que marcan así un avance decisivo en los esfuerzos del Estado por abordar de manera integral y consistente esta problemática.

Así mismo, está en marcha un trabajo coordinado con las Naciones Unidas, la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y veintidós entidades del Estado colombiano, para definir medidas de prevención adicionales, de acuerdo con la experiencia en el terreno y los estándares internacionales.

Señor Presidente,

El establecimiento de disposiciones de vigilancia, análisis y presentación de informes sobre la violencia sexual en situaciones de conflicto debe buscar principalmente que, a partir de información exacta, objetiva y verificable, se promueva la adopción de medidas para prevenir la violencia sexual en situaciones de conflicto y dar respuestas efectivas que beneficien a las víctimas.

En este sentido, es imperativo asistir a los Estados en el desarrollo e implementación de mecanismos de alerta temprana y procedimientos que faciliten la denuncia y la recopilación y verificación de los datos.

Con el mismo propósito, las diferentes entidades de las Naciones Unidas deben continuar fortaleciendo la coordinación, reduciendo la duplicación de esfuerzos y construyendo un enfoque coherente sobre el terreno, a fin de asistir al Consejo en su consideración de medidas apropiadas.

Muchas gracias.

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