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Comisión de Población y Desarrollo

(Nueva York, 23 de marzo de 2004)

Intervención de la Delegacion de Colombia, En El Trigésimo Séptimo Periódo de Sesiones.

 

Señor Presidente,

El compromiso del Estado Colombiano con el Programa de Acción del Cairo es no solo indeclinable sino tangible en resultados que evidencian un notable progreso en las diferentes áreas que el mismo contempla. Colombia, tercer país de América Latina y el Caribe en términos de magnitud de población, ha logrado un evidente reconocimiento del avance de su transición demográfica y superado buena parte de los umbrales acordados en El Cairo. A su vez, Colombia ha alcanzado importantes progresos en el fomento de la cooperación sur -sur en materia de población.

Nuestra Nación ha conseguido significativos avances en materia de estabilización de la población. Desde la adopción, en los albores de la década del sesenta, de programas de planificación se ha reducido sensiblemente el crecimiento poblacional, si bien en el último lustro se observó un incremento, de suyo moderado, pero que ha merecido toda la atención del Estado colombiano para que la tendencia decreciente no se revierta. Las tasas descendientes de fecundidad, los mejores servicios de salud y prevención de enfermedades han ayudado a lograr mayores niveles de esperanza de vida. La mortalidad infantil es notoriamente inferior al promedio mundial. Factores como la provisión de servicios de salud reproductiva, la activa colaboración entre el Gobierno y las ONGs, el papel de la mujer en la sociedad, la promoción de la equidad y la igualdad de género, el respeto de los derechos sexuales y reproductivos y el mayor acceso a la educación y la información han sido decisivos para esos avances.

En el cometido de lograr la paz, el Gobierno Nacional ha desplegado ingentes esfuerzos por asegurar la presencia social efectiva del Estado recuperando zonas antes ocupadas por grupos armados ilegales. Los resultados obtenidos en tan solo año y siete meses de la Administración del Presidente Uribe son tangibles y reconocidos. El restablecimiento del orden público, mediante la aplicación del programa de seguridad democrática, ha evolucionado a la par de la reactivación económica y social. Con la creación de 477.598 cupos escolares, la cobertura nacional pasó de 83,2 % a 86,3, entre 2002 y 2003. Se han entregado 337.414 subsidios a hogares el nivel 1, y se han incrementado substancialmente los microcréditos, con especial destino a las madres comunitarias y madres cabeza de familia, la tasa de desempleo descendió a 12,3 % luego de haber alcanzado cotas del 17 6 %, el desempleo rural decreció del 11,26 % al 9.266 %, y se ha incrementado la cobertura del régimen subsidiado. La participación de la mujer en los sectores público y privado es, desde hace lustros notoria, y ésta se promueve desde el núcleo familiar y trasciende la educación básica, secundaria y universitaria.

No es la escueta relación estadística la que prueba un avance significativo en la social, sino el entorno que es ya más favorable para la inversión, el empleo y la mejor distribución de los beneficios sociales.

Señor Presidente.

Es inseparable el vínculo entre la situación de la salud sexual y reproductiva, la pobreza y el desarrollo, y por eso Colombia reconoce en el Programa de Acción del Cairo un marco ético de derechos que, en nuestro caso, ha coadyuvado, a preservar la continuidad de las políticas en materia de derechos sexuales y reproductivos. Prueba esto, la formulación en el año 2003 de la Política Nacional de Salud Social y Reproductiva, que está integrada en el conjunto del Sistema General de Salud y Seguridad Social del Estado colombiano, a través de los planes de benéficos individuales y colectivos, tanto para la población asegurada como para aquella que debe ser atendida por la red pública. La Política Nacional de Salud Social y Reproductiva se sustenta, en consonancia con el Programa del Cairo, en cinco principios básicos: los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos; la equidad; el empoderamiento; la intervención orientada (para asegurar servicios en las zonas y poblaciones donde las diferencias internas son más profundas) y servicios de calidad. A su vez, concentra su atención en cinco áreas básicas, que buscan responder a los temas más críticos: maternidad segura, salud sexual y reproductiva de los y las adolescentes; prevención del cáncer de cuello uterino; atención integral de la violencia sexual; y prevención del VIH/SIDA. Para cada una de estas áreas se han asignado metas ambiciosas y estamos aunando todos los esfuerzos en el propósito de realizarlas en el menor tiempo y reducir o detener los impactos que esta situación genera sobre las personas, particularmente las mujeres y jóvenes, y sobre los niveles de desarrollo.

En lo que hace a las migraciones internacionales hemos propendido siempre por una asunción positiva de sus enormes contribuciones al desarrollo de las naciones. Todas aquellas que han sido beneficiarias de importantes flujos migratorios evidencian hoy en su multiculturalismo, en el aporte al crecimiento económico y, en general, en su desarrollo o en la senda de éste, el progreso que las mismas suelen aportar. Se hace énfasis sobre el control de las migraciones, las dificultades que las mismas pueden entrañar, pero escaso reconocimiento se otorga, en ocasiones, al progreso que para la humanidad toda ha significado.

La promoción y protección de los derechos humanos de los migrantes, la difusión de una cultura de respeto a los migrantes y sus familias, la adopción o mejoramiento de medidas para facilitar el envío de remesas, constituyen medidas que los Estados y la comunidad internacional deben fomentar sin dilación.

Señor Presidente,

Colombia reitera su compromiso para el cumplimiento cabal del Programa de Acción de EL Cairo y si bien somos conscientes de la enorme brecha social que es necesario superar, de la necesidad de asegurar aún más la equidad de género, de fortalecer las políticas públicas en las áreas de la salud sexual y reproductiva, nos animan los resultados que desde ya se registran.

Gracias, Señor Presidente,

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