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Debate general del segmento humanitario del ECOSOC.

(Nueva York, 15 de julio de 2005)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

Agradecemos al Secretario General por los tres informes examinados durante este segmento humanitario del Ecosoc y al Sr. Jan Egeland por su presentación.

Colombia se suma a la intervención hecha por Jamaica, como Presidente del Grupo de los 77 y China, y quisiera resaltar los siguientes puntos adicionales.

Consideramos que el trabajo y la asistencia humanitaria encuentra respuesta efectiva mediante un estricto cumplimiento del derecho internacional humanitario y de la resolución 46/182 de la Asamblea General, que le dio el mandato a la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

Los principios de neutralidad, humanidad e imparcialidad deben regir todas las actividades humanitarias. La asistencia humanitaria no debe politizarse ni apresurarse a explorar vías que pueden agravar la situación de las poblaciones. Queremos reiterar que la asistencia humanitaria debe ser ofrecida bajo el requerimiento del Estado receptor, con su consentimiento y respetando las leyes nacionales y el derecho internacional.

Quisiéramos también recordar el papel principal que tiene el Estado afectado en la organización, la coordinación y la entrega de la asistencia humanitaria. Entendemos que Naciones Unidas cumple un papel de apoyo al responder a las necesidades de cooperación de los Estados para fortalecer diferentes acciones, proyectos y programas nacionales.

Señor Presidente,

En lo concerniente con los informes, nos preocupa que en el párrafo 53 del informe "Fortalecimiento de la coordinación de la asistencia humanitaria de emergencia de las Naciones Unidas" (E/2005/78), se diga que "aunque la responsabilidad principal de la protección de los civiles corresponde a los Estados, con frecuencia estos precisan del apoyo internacional, con el consentimiento de los gobiernos nacionales ó bien cuando el Estado por sí solo no pueda proteger a sus ciudadanos" En este contexto, queremos reiterar que la asistencia ofrecida por la ONU debe ser llevada a cabo con el consentimiento del Estado afectado y que todas las actividades emprendidas por la comunidad internacional deben realizarse de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

Otra preocupación surge en el párrafo 40 del informe titulado "La transición del socorro al desarrollo" (E/2005/79), cuando se habla de, "organismos humanitarios seguirán sustituyendo a las autoridades nacionales, en lugar de desarrollar las capacidades nacionales". Creemos que esto pone en peligro los principios humanitarios y que se deben emprender esfuerzos para desarrollar las capacidades nacionales y fortalecer las instituciones nacionales.

La tragedia del tsunami nos demostró no sólo la sensibilidad y la solidaridad del mundo entero frente a una tragedia humanitaria sino cómo los países responden eficientemente cuando se les brinda apoyo. Es así como debería siempre funcionar lo humanitario, mediante una respuesta económica rápida dirigida a la cooperación con los países por parte de las organizaciones humanitarias.

Como lo dijera el Presidente Clinton ayer, se deben hacer todos los esfuerzos para fortalecer la capacidad de respuesta nacional y responder a las necesidades de la gente. El Presidente Clinton también reconoció los esfuerzos y las capacidades nacionales desarrolladas por los Estados afectados cuando se enfrentan a emergencias. Esfuerzos y capacidades de las cuales la ONU puede aprender. En este sentido, creemos que el trabajo humanitario de Naciones Unidas debe ser uno independientemente de la emergencia en cuestión. En todas las emergencias, debe trabajar de cerca con los Estados y contribuir al fortalecimiento de sus capacidades de respuesta.

Señor Presidente,

Las necesidades inmediatas y siguientes del tsunami han significado un gran reto para la comunidad internacional y especialmente para la capacidad de respuesta de Naciones Unidas. Una coordinación efectiva con la asistencia ajustada a las necesidades y problemas en un corto período de tiempo constituye una tarea para fortalecer. En este sentido, mi delegación quiere reconocer el trabajo del Señor Jan Egeland y de su equipo en OCHA.

Para Colombia lograr una capacidad de respuesta humanitaria predecible en desastres naturales, es importante. También reiteramos que una capacidad nacional fuerte es la única garantía de sostenibilidad de las etapas de recuperación y desarrollo.

Quisiéramos extender nuestro reconocimiento especial al CICR que con su mandato específico ha hecho una contribución fundamental, a lo largo de los años, a las asistencia humanitaria preservando y siendo fiel a sus principios.

Estamos convencidos que la cooperación y las buenas relaciones de trabajo con las autoridades nacionales son esenciales para hacer más efectiva, eficiente y sostenible la asistencia humanitaria.

Gracias.

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