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Comunicado de prensa

Nueva York, 16 de abril de 2013

 

El Embajador Néstor Osorio, en su calidad de Presidente del Consejo Económico y Social (ECOSOC), presidió una reunión oficiosa sobre "las Naciones Unidas y la gobernanza económica global", que se llevó a cabo en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. La reunión contó con la participación del Representante Permanente de Pakistán y Vicepresidente del ECOSOC, Embajador Masood Khan; el Representante Permanente de Argelia, Embajador Mourad Benmehidi; el Jefe de la Delegación de la Unión Europea, Embajador Thomas Mayr-Harting; y el Presidente del Comité de Políticas de Desarrollo de las Naciones Unidas, señor Jose Antonio Ocampo. Durante su intervención, el Embajador Osorio reconoció la importancia de un sistema de gobernanza económica mundial más responsable, inclusivo y coherente que permita poner en marcha respuestas políticas contundentes y coordinadas a nivel internacional para hacer frente a las cuestiones más apremiantes a nivel mundial. De igual forma, el Embajador Osorio hizo referencia al papel central de las Naciones Unidas en la gobernanza económica mundial dado su carácter de foro multilateral con una legitimidad incuestionable, y en ese sentido afirmó que el fortalecimiento del papel y la eficacia de las Naciones Unidas será una importante contribución hacia el establecimiento de un marco más coherente y coordinado para la formulación de políticas más consistentes y eficaces a nivel internacional.

 

Declaración del Excmo. Sr. Néstor Osorio, Presidente del Consejo Económico y Social en la reunión oficiosa sobre "Las Naciones Unidas en la gobernanza económica mundial"

 

Distinguidos delegados,

Señoras y señores,

Me complace dar la bienvenida a todos ustedes a esta reunión temática oficiosa sobre "Las Naciones Unidas en la gobernanza económica mundial".

Esta reunión se celebra poco después de un debate temático organizado el mes pasado por la Asamblea General sobre "Las Naciones Unidas y la gobernanza económica mundial". Fue un debate enriquecedor tanto a nivel sustantivo como a nivel de participación. En esa reunión hubo acuerdo entre los Estados Miembros en que el fortalecimiento de la gobernanza económica mundial seguía ocupando un lugar central en la agenda internacional, habida cuenta de la lenta recuperación de la economía tras la crisis económica y financiera mundial y de nuevos desafíos como la necesidad de hacer frente al cambio climático, garantizar la seguridad alimentaria, mantener la estabilidad financiera mundial y asegurar un abastecimiento suficiente de recursos claves como la energía y el agua.

Esos nuevos desafíos exigen respuestas políticas contundentes y coordinadas a nivel internacional, y serian mejor abordados en el contexto de un sistema de gobernanza económica mundial más responsable, inclusivo y coherente. Un sistema de este tipo entrañaría el establecimiento de mecanismos más eficaces para la adopción de decisiones colectivas entre las diversas partes interesadas a nivel internacional.

A este respecto, es necesario que los esfuerzos orientados a reformar los actuales arreglos de gobernanza a nivel internacional tengan en cuenta los importantes acontecimientos en el escenario económico mundial los nuevos actores y su creciente demanda por un reequilibrio del poder económico a nivel mundial. El panorama mundial en evolución, caracterizado por un creciente papel de las economías emergentes ha alentado la formación de grupos informales como el G-20, cuya participación en la formulación de la política económica a nivel internacional es cada más determinante.

Esas reformas deben complementarse con medidas destinadas a asegurar que la adopción de decisiones económicas a nivel internacional sea un proceso más incluyente y de mayor colaboración. Es fundamental que el G-20 continúe reforzando su compromiso y cooperación con las Naciones Unidas, a través de canales más institucionalizados, previsibles y regulares, y que intensifique sus relaciones con otras instituciones, Estados no miembros del G-20 y partes interesadas. Adicionalmente, las Naciones Unidas podrían convertirse en un espacio de interacción entre las instituciones financieras y comerciales internacionales, el G-20 y los Estados no miembros, al brindar una plataforma para la discusión sobre preocupaciones comunes e intercambio de opiniones.

La agenda para el desarrollo post-2015 requerirá un enfoque más estructural, incluyente y sistémico que pueda producir el cambio transformador necesario para hacer frente a los desafíos actuales y emergentes, y sugiera estrategias creíbles hacia una senda segura, sostenible e incluyente para el desarrollo mundial. A ese efecto, la comunidad internacional requiere de un sistema de gobernanza económica mundial fortalecido, que vaya más allá de la prevención y gestión de la crisis, y busque establecer un marco de gobernanza mundial más responsable, más incluyente y transparente.

Las Naciones Unidas tienen un papel central en la gobernanza económica mundial, en lo que respecta la voluntad política y la coordinación de políticas necesarias a nivel internacional, dado su carácter de foro multilateral verdaderamente universal, con una legitimidad incuestionable. El fortalecimiento del papel y la eficacia de las Naciones Unidas será una importante contribución hacia el establecimiento de un marco más coherente y coordinado para la formulación de políticas más consistentes y eficaces.

Como punto de partida, es preciso esforzarse por mejorar la rendición de cuentas, eficacia y coherencia del sistema de las Naciones Unidas en los planos intergubernamental, institucional y operacional. En el informe del Secretario General sobre "La gobernanza económica mundial y el desarrollo" se subraya que debe asignarse máxima prioridad a la implementación de los acuerdos derivados de la Conferencia de Río+20, en los que se establecieron importantes mandatos para fortalecer el marco institucional para el desarrollo sostenible. El informe recomienda además asegurar la coherencia entre los diversos procesos intergubernamentales de las Naciones Unidas, tales como los relativos al desarrollo sostenible, la preparación de la agenda para el desarrollo post-2015 y la financiación para el desarrollo.

Según lo propuesto por el Secretario General en su reciente informe sobre el fortalecimiento del Consejo Económico y Social, un Examen ministerial fortalecido podría constituirse en un espacio central para el seguimiento y la aplicación de la agenda para el desarrollo post-2015, con el apoyo de todo el sistema del ECOSOC. Por su parte, el Foro sobre cooperación para el desarrollo podría servir para promover la rendición de cuentas mutua como principio general de la agenda para el desarrollo post- 2015. De esta forma, tenemos la oportunidad de racionalizar todo este sistema tomando como base las fortalezas de los elementos ya existentes.

Debemos empezar por hacer más eficaces los órganos principales de las Naciones Unidas. El Consejo Económico y Social tiene una función esencial que cumplir como espacio de convocatoria de la amplia agenda de las Naciones Unidas para el desarrollo y el examen de la agenda mundial para el desarrollo, la integración de las tres dimensiones del desarrollo sostenible, la preparación de la agenda para el desarrollo post-2015 y la implementación y el seguimiento eficaz de los acuerdos y decisiones adoptados en las principales conferencias y cumbres de las Naciones Unidas. Se requiere una transformación amplia para lograr un programa de trabajo más focalizado, fortalecer la definición de la agenda, y mejorar los métodos de trabajo y las interacciones con otras entidades y órganos subsidiarios de las Naciones Unidas.

Por otra parte, según lo acordado en la Conferencia de Río+20, la Asamblea General de las Naciones Unidas está celebrando consultas oficiosas para la creación del Foro político de alto nivel que apoyará la implementación y el seguimiento del concepto de desarrollo sostenible en sus tres dimensiones. En ese sentido, el proceso de reforma del Consejo Económico y Social y el proceso del Foro Político de Alto nivel deberán estar estrechamente vinculados, habida cuenta de las importantes tareas para las que han sido creados y el rol que ambos deben desempeñar en la agenda para el desarrollo sostenible.

Un sistema de gobernanza económica mundial más participativo requerirá ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en la adopción de políticas y en el establecimiento de normas económicas internacionales. Un sistema eficaz demandará la participación activa de la sociedad civil y el sector privado en el diálogo y las actividades relacionadas con el desarrollo.

Para concluir quisiera reiterar que un sistema de gobernanza económica mundial más eficaz e inclusivo será esencial para acelerar los avances hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y formular y aplicar una agenda para el desarrollo post-2015 que sea verdaderamente viable. Confío en que la discusión de hoy nos ayude a avanzar hacia un terreno común desde el cual se pueda poner en marcha una reforma significativa en ese sentido.

Muchas gracias.