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III Sesion del Comite Preparatorio para la Sesión Especial de la Asamblea General. Comentarios al Informe del Secretario General.

(Nueva York, 12 de junio de 2001)

Intervención del Dr. Juan Manuel Urrutia, Delegado de Colombia

 

Muchas gracias señora Presidenta. Ante todo quisiera manifestar que Colombia participa y apoya todos los planteamientos y propuestas presentados por Chile en su calidad de vocero del Grupo de Río. En esta intervención mi delegación desea hacer dos breves y precisos comentarios al informe del señor Secretario General.

En primer lugar, es necesario reconocer que el informe del Secretario General se da en el marco de la decisión de la comunidad internacional de revisar los resultados de la década transcurrida desde la Cumbre de 1990. Esa decisión nos permite soñar que los adultos que rigen los destinos de la humanidad son capaces de revisar, de evaluar y de replantear los compromisos pero sobre todo las actitudes.

El informe del Secretario General es un documento trascendental, pues contiene un análisis ordenado, cuidadoso y transparente de los avances, los logros y las limitaciones en la implementación de Plan de Acción acordado en 1990. El informe permite, en primera instancia, confirmar muchos avances y logros que resultan de compromisos concretos y de acciones concertadas y continuadas por parte de muchos Estados. Ello nos permite pensar y sentir que si los adultos nos volvemos a comprometer, de verdad, las niñas y los niños tendrán un mejor presente y la humanidad un futuro diferente. Además nos demuestra que los adultos tenemos asignaturas pendientes, tareas inconclusas y compromisos por adquirir con la infancia.

En el mundo del final de la década muchos adultos y algunos niños y niñas están mejor que en 1990, pero muchas niñas, muchos niños y muchos jóvenes sólo están; para ellas y ellos el bienestar es un sofisma. Ese mundo ha visto un crecimiento económico sin antecedentes, se ha democratizado, se ha modernizado, se ha globalizado.

Para los niños, niñas y jóvenes de pronto hay un futuro porque el presente no existe, no están sanos, no están siendo educados, no son felices, no pueden soñar, no pueden inventar el mundo a su imagen y semejanza que es su gran capacidad. No son el presente, seguimos considerándolos el futuro. Pero podemos y debemos recordar que mañana es tarde para ellos pues ya no serán niños. Si consideramos que las niñas y los niños son el presente, si los hacemos cuidadanos hoy, estaremos desarrollando una real perspectiva de infancia. Y esa perspectiva nos obliga a concebir el desarrollo desde y para la infancia.

El informe del Secretario General y todos los informes de la década nos demuestran que pese a los compromisos adquiridos en 1990, pese a la ratificación de la convención por una inmensa mayoría de países, y mientras el mundo de los adultos está mejor hoy que diez años atrás, el de las niñas, los niños y los jóvenes no ha progresado tanto. Y ello porque un mundo más amable para los adultos no necesariamente es un mundo amable para niñas, niños y jóvenes.

"Mirar a niñas, niños y jóvenes desde ángulos diferentes y actuar en consecuencia", como lo propone el Secretario General en su informe, significa muchas cosas. Significa eliminar la exclusión, signica que en los esfuerzos para erradicar la pobreza debemos asegurar que ello se hará garantizando los derechos de la infancia. Significa ante todo construir un mundo al alcance de los niños con la seguridad que ese mundo será amable para los adultos.

Sobre todo significa que debemos medir el impacto de las políticas y de las acciones de los Estados en la protección de esos derechos. Para ello debemos desarrollar nuevos compromisos y acciones, bastante bien descritos en el documento que estamos discutiendo en esta sesión preparatoria, pero tenemos la obligación con la humanidad entera de construir los indicadores que nos permitan medir el impacto de nuestras actuaciones. Indicadores que nos permitan medir hasta que punto, cuando nuestras economías crecen, la situación de nuestros niños y niñas mejora; indicadores que nos permitan saber que cuando las niñas y los niños van a la escuela están recibiendo una educación de calidad, indicadores que nos permitan establecer que cuando los sistemas de salud y seguridad social aumentan cobertura, esta cobertura llega a nuestras niñas, a nuestros niños y a nuestros jóvenes. Indicadores que nos permitan establecer que de la mano de la modernización y de la democratización de los Estados, se amplía y reconoce la participación de niñas, niños y jóvenes en las decisiones que los afectan. Indicadores que nos permitan saber por qué la situación de la infancia no ha progresado al ritmo del progreso global, y que nos permitan saber cómo lograr que ese ritmo sea el mismo. Indicadores, en fin, de presente, que no de futuro. Construyamos el índice de desarrollo humano de la infancia.

Quisiera señora presidenta, aprovechar este espacio, para referirme a un aspecto puntual del informe del Secretario General y es el de la participación de niñas, niños y jóvenes en los conflictos armados. Como todos los distinguidos delegados saben, Colombia está siendo azotada por un conflicto que se ha deshumanizado. Un conflicto en el que muchos niños, muchas niñas y muchos jóvenes conocen la muerte en todas sus facetas, antes de conocer cualquier faceta del amor.

Colombia también está haciendo ingentes esfuerzos, gracias a la vida, con el apoyo de la comunidad internacional y sobre todo de un importante grupo de países amigos, por construir una paz y una convivencia duraderas. Y en ese camino estamos construyendo un proceso de desmovilización de niñas, niños y jóvenes. Sin grandes alardes, sin rasgarnos las vestiduras. Hemos construido una perspectiva realista del fenómeno.

Sabemos que la presencia de niñas, niños y jóvenes en las fuerzas en conflicto tiene muchas facetas. Somos conscientes que es necesario reconocer esas características para poder dialogar y buscar consensos con los grupos que participan en el conflicto. Reconocemos en primer lugar que no todos los niños, niñas y jóvenes están con los grupos armados como resultado de procesos de reclutamiento. Muchos nacieron en el conflicto, son los hijos y las hijas de combatientes. Otros y otras se unieron a los grupos porque sus familias siempre han tenido una cercanía con esos grupos. Otros y otras han sido reclutados voluntaria o forzosamente.

En estas condiciones la primera exigencia que estamos haciendo a los grupos que participan en el conflicto es el cese inmediato del reclutamiento de menores de dieciocho años. Hemos desarrollado programas especiales de recuperación sico afectiva para todos los niños y niñas desmovilizados, cualquiera que sea su origen y cualesquiera que sean las condiciones de su desmovilización. Estamos desarrollando procesos de reinserción en el medio escolar en la zonas de conflicto. De hecho en la zona de despeje acordada con las FARC en 1998 la asistencia escolar ha aumentado.

El Estado Colombiano ha planteado que la desmovilización masiva debe comenzar con el cese inmediato del reclutamiento y ser el resultado de una concertación con los grupos armados, pero esa negociación no puede comenzar mientras en cualquier lugar de nuestro país se estén desarrollando campañas de reclutamiento de menores de dieciocho años. Para ello necesitamos del apoyo de la comunidad internacional y de los países amigos del proceso de paz.

Señora Presidenta permítame para terminar felicitarla a Usted y al Comité preparatorio por la dedicación y el compromiso demostrado en todo este proceso de preparación de la Sesión Especial. Que su ejemplo y el de sus colegas del Comité iluminen nuestras mentes y nuestras almas de adultos para que todos y todas armados de amor, hasta los dientes, seamos capaces de iniciar ya la construcción de ese mundo al alcance de las niñas, de los niños y de los jóvenes. Una reflexión final, como adultos, no le preguntemos a un niño o a una niña ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Preguntémosle al adulto ¿Qué quieres ser cuando seas niño?

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