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Colombia en el Debate de la Asamblea Genral sobre prevención de conflíctos

(Nueva York, 12 de julio de 2001)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente,

Deseo registrar al inicio de esta intervención EL AGRADECIMIENTO de mi delegación con la celebración de un debate en la Asamblea General para considerar el informe del Secretario General sobre prevención de conflictos armados (A/55/985). Este formato permite que todos aquellos estados miembros interesados expresemos nuestros puntos de vista sobre el contenido y las recomendaciones que han sido consignadas en dicho documento.

El pasado 21 de junio, Colombia, al igual que otros miembros, participó en el debate abierto organizado por el Consejo de Seguridad para considerar este mismo informe. En aquella oportunidad, nuestra intervención hizo referencia únicamente a las recomendaciones formuladas a dicho órgano. En esta ocasión, deseamos ofrecer algunas reacciones preliminares en torno al resto de recomendaciones que el Secretario General ha sometido a nuestra consideración.

Señor Presidente,

La responsabilidad por la prevención de conflictos recae primariamente en los estados nacionales. Los gobiernos nacionales y las autoridades locales son las llamadas a responder adecuadamente y de manera oportuna a las circunstancias políticas, económicas, sociales y humanitarias que potencialmente puedan conducir a un conflicto armado, o a la intensificación de uno en curso. Esta es la premisa fundamental que debe, por un lado, inspirar cualquier actividad en esta materia de la comunidad internacional, incluyendo el sistema de Naciones Unidas, y por el otro, garantizar que las autoridades nacionales y locales legítimamente elegidas definan el rumbo y las prioridades para la prevención de conflictos.

Más allá de la discusión sobre quiénes son los responsables por la prevención de conflictos (pues no existen discrepancias en este asunto) está la cuestión sobre lo que es y lo que no es prevención de conflictos. El concepto es tan amplio y comprensivo que con un simple juego de palabras los miembros de la comunidad internacional podrían llamar prevención de conflictos lo que antes denominaban asistencia humanitaria, asistencia para el desarrollo, programas de salud pública, proyectos de educación de menores, etc.

Por ello, consideramos que corresponde a la Asamblea General hacer un verdadero esfuerzo por definir la prevención de conflictos.

Son tantas las facetas de este concepto, tan variadas sus posibilidades, y tan numerosos los actores que intervienen en su aplicación, que se hace imperioso definir el alcance y el ámbito de la prevención de conflictos. ¿Es un nuevo modelo de cooperación internacional para el desarrollo? ¿Es un concepto que sólo aplica a sociedades que viven situaciones de conflicto o que potencialmente estarían afectadas por uno? ¿Cómo se incorpora en la prevención de conflictos a las regiones o naciones cuya población vive en paz? ¿Lo logrado en el pasado por los estados en materia de desarrollo fue prevención de conflictos? En fin, hay muchas preguntas y es urgente iniciar un diálogo internacional franco, abierto y productivo que unifique la partitura con la cual los estados y la comunidad internacional desarrollaremos una cultura de prevención.

Señor Presidente,

Hay varias áreas de trabajo en las cuales la Asamblea General ha recorrido un camino que debe incorporarse a nuestras discusiones.

El fortalecimiento de los mecanismos para la resolución pacífica de controversias previstos en el Capítulo VI de la Carta es un ejemplo de lo anterior. Otro ejemplo es la Declaración y el programa de acción para la cultura de paz cuyas implicaciones han sido muy positivas en los planos regional y nacional en varios países, incluyendo, por supuesto, a Colombia. En el mismo sentido, la Declaración del Milenio es una carta de navegación, que de ser implementada, podría contribuir a la prevención de conflictos. Todos estos esfuerzos en los cuales la Asamblea General ha jugado un papel central deben ser unificados, y quizás Usted, Señor Presidente, o su sucesor, tendrán que liderar un proceso intenso que ponga en marcha esta armonización.

Señor Presidente,

Apoyamos fírmemente que se intensifique el diálogo entre la Asamblea General y el Consejo de Seguridad. Este último órgano tiene limitaciones políticas para adelantar una verdadera cultura de prevención, y la Asamblea podría ser la respuesta natural a esta carencia. En este diálogo, cuyo formato y modalidades habría que explorar, podría estar la respuesta a la recomendación del Secrretario General sobre el uso más activo de los poderes que le confieren los artículos 10, 11 y 14 de la Carta, al igual que sobre la necesidad de pensar en las ventajas de una cultura de prevención a largo plazo.

Coincidimos en que el Consejo Económico y Social dedique su segmento de alto nivel a la cuestión de las causas de los conflictos y al papel del desarrollo en la promoción de la cultura de prevención en el largo plazo. El impacto estaría maximizado si se aprovecha esta oportunidad para cristalizar en resultados concretos el diálogo del ECOSOC con las instituciones de Bretton Woods, con los países donantes, con los bancos regionales de financiación, y por supuesto, con los fondos y programas de Naciones Unidas. El objetivo no puede ser otro que el de unificar y armonizar las acciones con las cuales la comunidad internacional apoya los esfuerzos nacionales para la prevención de conflictos.

En este sentido debemos insistir en la importancia que tiene el desarrollo en la prevención de conflictos. Por eso, resulta escencial el fortalecimiento de los programas de asistencia para el desarrollo a cargo del Sistema de Naciones Unidas y muy especialmente asegurar el compromiso de los paises donantes de cumplir con las metas definidas en la denominada asistencia oficial para el desarrollo.

Una de las recomendaciones de mayor importancia del Secretario General es la relacionada con la Corte Internacional de Justicia. Este es un órgano de Naciones Unidas cuya jurisdicción obligatoria Colombia ha aceptado desde 1932. Apoyamos la Corte con firmeza como un mecanismo natural para la solución pacífica de controversias entre los estados, e invitamos a todos los estados a que acepten esta jurisdicción.

Hemos tomado nota de la designación del Departamento de Asuntos Políticos como punto focal en materia de prevención de conflictos. Sin embargo, este es uno de los temas que debemos examinar con gran detenimiento por las posibles implicaciones institucionales que podría tener el desarrollo de una capacidad propia en el Departamento de Asuntos Políticos para llevar a cabo sus responsabilidades en esta materia, especialmente cuando se trata de prevención en temas predominantemente políticos que suelen estar acompañados de sensibilidades nacionales muy arraigadas.

Termino, Señor Presidente, añadiendo la voz de mi país al clamor del Secretario General a que intensifiquemos nuestro esfuerzo colectivo en materia de desarme, particularmente deteniendo por completo el tráfico ilícito de armas pequeñas y su disponibilidad en medio de conflictos; en renovar nuestro compromiso con la protección de los derechos humanos y la vigencia plena del derecho internacional humanitario; en responder a las necesidades de nuestros niños y adolescentes afectados por conflictos armados; en incluir una perspectiva de género a nuestros esfuerzos; y en responder al problema mundial de la drogas con pleno apego al principio de la responsabilidad compartida.

Muchas gracias.

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