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Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores y Jefes de Delegación del Movimiento de Paises no Alineados Durante el 56 Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

(Nueva York, 14 de noviembre de 2001)

Intervención del Sr. Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, S.E. Guillermo Fernandez de Soto

 

Señora Presidenta,

Permítame ante todo expresarle a Usted, y por su intermedio al Gobierno de Sudáfrica, nuestro reconocimiento por el destacado papel que su país ha venido desempeñando en la presidencia del Movimiento.

Hace pocas semanas nuestra agrupación cumplió 40 años de existencia. Durante ese prolongado período, el Movimiento ha mantenido una presencia visible como actor relevante en el escenario global. Hemos llegado al siglo XXI unidos por los ideales y objetivos que compartimos, y movidos por un sentido de solidaridad colectiva ante los problemas y desafíos del mundo en desarrollo.

De hecho, nuestro Movimiento ha logrado preservar su vigencia, gracias, en buena parte, a la continua validez de los principios que lo han inspirado desde su creación. Así se pudo constatar, luego de la desaparición del mundo bipolar, en las Conferencias Cumbres realizadas en Yakarta, Cartagena de Indias y Durban.

No obstante, la velocidad y la complejidad de los acontecimientos que han sobrevenido a comienzos del nuevo milenio, han puesto al descubierto retos antes desconocidos, y han mostrado la necesidad de brindar una respuesta amplia y actualizada. Bien podríamos afirmar que la realidad ha cambiado más rápidamente que nuestra agrupación.

En ese contexto, la realización de la próxima Cumbre del Movimiento adquiere una relevancia vital. La Cumbre constituye un escenario primordial no solo para brindar impulso político al Movimiento, al más alto nivel, sino para delinear una proyección estratégica acorde con las exigencias de la agenda internacional.

Sería, por consiguiente, de la mayor importancia, estimular las consultas tendientes a definir la sede de la próxima Cumbre y, de ser posible, conocer los avances adicionales sobre el particular en el curso de la presente reunión ministerial.

La Cumbre y su proceso preparatorio ofrecen una oportunidad valiosa para realizar un examen a fondo de las prioridades del Movimiento, con el fin de propiciar su articulación a las complejas realidades contemporáneas. De otra manera, podríamos correr el riesgo de quedarnos rezagados, o al margen, frente a las decisiones con las cuales se está configurando la nueva agenda mundial.

Resulta oportuno, en ese sentido, emprender lo más pronto posible un ejercicio de reflexión, a partir del cual se identifiquen ideas, recomendaciones e iniciativas que permitan consolidar y fortalecer el papel de Movimiento en los años por venir. Los resultados de ese ejercicio podrían ser llevados a la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación a ser convocada como instancia preparatoria de la Cumbre. Podríamos así contribuir al afianzamiento y vigorización de nuestro Movimiento, y a hacerlo más relevante.

Señora Presidenta,

Sin duda, uno de los temas de esa reflexión debe ser el relativo a las nuevas amenazas y desafíos de la seguridad internacional. Los acontecimientos terroristas ocurridos hace dos meses, mostraron la terrible dimensión de esas amenazas convertidas en dolorosa realidad. Se perdió la vida de miles de personas inocentes y se resquebrajó la estabilidad y la paz internacional. Dichos acontecimientos han provocado adicionalmente sensibles repercusiones económicas, cuyos mayores costos deben ser absorbidos por los países más vulnerables.

La comprensión del fenómeno del terrorismo debe llevarnos a unas reflexiones, para evitar mensajes equivocados frente a lo que significan sus desafios y frente a las obligaciones que le impone a cada sociedad y a la comunidad de naciones.

No podemos caer en la trampa que nos plantean quienes presentan al terrorismo como un "choque de civilizaciones" o un "choque de culturas". Las culturas se confrontan a traves de los mecanismos maravillosos de la interrogación, de la ironía, de la duda, de la sutileza, pero - ante todo- partiendo del convencimiento de que " cultura es confluencia", es encuentro, es convergencia y sobre todo es el reconocimiento de "ser un poco el otro", de tal manera que cada uno es parte de todos. Por eso podemos afirmar que la no existencia de una única civilización o de una civilización pura es una de las reales garantías de la paz.

Tampoco podemos caer en otra trampa, aun más perversa, de apreciar al terrorismo como la consecuencia de una "guerra de religiones" o aceptar el planteamiento de que estamos en una guerra entre musulmanes y cristianos. Las religiones vinculadas al proceso de hacer el mundo cada vez mas humano, dialogan y evolucionan proponiéndose valores diversos, actitudes diferentes que enriquecen el devenir de las personas y de la comunidad en su corto y a la vez interminable paso por el mundo.

Frente a lo que estamos es ante el fenómeno de delincuentes y fanáticos que han querido tomar por asalto los escenarios de la cultura, de la religión y de la política para llevar adelante un juego de intereses normalmente vinculado al somentimiento de muchos a traves de la ciega obediencia, a la persistencia de las injusticias y desigualdades sociales, a la carencia de libertad y democracia.

Colombia acompaña los pronunciamientos del Movimiento para rechazar el terrorismo internacional, cualesquiera sean sus agentes, manifestaciones, prácticas, métodos, motivaciones o lugares de perpetración.

Pensamos, asimismo, que el Movimiento debe hacer suyo el principio de la responsabilidad compartida que la comunidad internacional está llamada a aplicar en la lucha contra ese flagelo. Especial énfasis debe darse, en esa perspectiva, a la acción contra el problema mundial de las drogas ilícitas, el lavado de activos, y el contrabando de armas, factores todos que contribuyen a los actos de terrorismo internacional.

Por otro lado, el clima de tensiones generadas por los recientes acontecimientos hacen hoy más necesario que antes avanzar en la solución de los conflictos regionales que afectan la paz y la seguridad internacionales. Colombia asigna gran importancia, en ese sentido, a la situación en el medio oriente y participa de la preocupación del Movimiento ante el deterioro de la misma. Confiamos en que los esfuerzos para revivir el proceso de paz en esa región puedan dar sus frutos y coincidimos en la prioridad que debe asignarse a la implementación de las recomendaciones contenidas en el informe Mitchell.

Durante el presente mes de noviembre, Colombia ejerce por segunda vez en lo corrido de este año la coordinación del CAUCUS del Movimiento No Alineado en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Continuaremos cumpliendo esa tarea inspirados en los principios defendidos por el Movimiento, entre ellos la solución pacífica de las disputas y el respeto a las normas del derecho internacional, en particular aquellas consagradas en la Carta de la Organización.

El pasado mes de agosto, al ejercer la presidencia del Consejo de Seguridad, Colombia impulsó la iniciativa que condujo a la adopción de una declaración especial sobre el comercio ilícito de armas pequeñas. Esa inicitiva se benefició del impulso creado con la Conferencia sobre el Tráfico Iícito de Armas Pequeñas celebrada en julio en el marco de las Naciones Unidas. Quiero expresar, en esta oportunidad, el agradecimiento de mi Gobierno por el respaldo inequívoco ofrecido por el Movimiento desde cuando Colombia presentara su aspiración para presidir esa Conferencia, así como por el apoyo brindado durante su realización. Esperamos haber estado a la altura de ese respaldo que fue, al mismo tiempo, un mandato de nuestra agrupación.

Señora Presidenta,

La problemática del desarrollo debe ocupar también un sitio de prioridad en la nueva agenda del Movimiento. En el año 2002 tendrán lugar dos reuniones de crucial importancia: la Conferencia de Monterrey sobre Financiamiento para el Desarrollo y la Cumbre de Johanesburgo sobre Desarrollo Sostenible.

Las necesidades apremiantes de recursos financieros que aún subsisten en nuestros países para enfrentar adecuadamente los retos de la globalización y superar los niveles prevalecientes de pobreza, analfabetismo y mortalidad, así como la importancia de promover patrones sustentables de crecimiento y desarrollo, exigen una participación proactiva en las etapas preparatorias de ambos eventos. Ellos deben ser concebidos como parte de un mismo proceso.

El Movimiento debe ofrecer su apoyo pólítico a las negociaciones a cargo del Grupo de los 77 y promover adecuados canales de coordinación entre ambas agrupaciones. De esa manera, podríamos contribuir a maximizar los resultados que esperan los países en desarrollo en dichas conferencias.

Nuestra presencia en las mismas es uno de los retos más urgentes que debemos enfrentar en el contexto actual de la globalización. Y una oportunidad para reafirmar el desarrollo como base esencial para promover la paz, la seguridad, la equidad y la justicia.

Muchas gracias señora Presidenta.

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