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Colombia en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Tráfico Ilicito de Armas Pequeñas y Ligeras en todos sus aspectos

(Nueva York, 9 de julio de 2001)

Intervención del Vicepresidente y Ministro de Defensa Gustavo Bell Lemus

 

Señor Presidente,

Me resulta particularmente grato dirigirme a usted, a los demas miembros de la mesa, a la señora Louise Frechette, Sub-Secretaria General de las Naciones Unidas, y a todos los distinguidos delegados presentes en este recinto, para transmitir la satisfacción del Gobierno de Colombia por tener a un compatriota, en quien se conjugan los mejores rasgos de la estirpe colombiana, presidiendo esta Conferencia que marca un hito en el proceso hacia la erradicación del comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos.

Desde que Colombia presentó a la Asamblea General la iniciativa de convocar a una Conferencia Internacional sobre el Comercio Ilícito de Armas, y ésta la adoptó unanimemente mediante la resolución 46/36 H de 1991, varios países, particularmente los más afectados por este flagelo, logramos mantener viva esta iniciativa. Ahora, estamos reunidos con el fin de dedicar nuestros esfuerzos a buscar soluciones concertadas y globales a la desolación y sufrimiento causados por este problema, confiados en que la comunidad internacional se una a los esfuerzos realizados en nuestra, hasta ahora, solitaria batalla contra un flagelo que amenaza gravemente la paz y la seguridad.

El debate internacional sobre el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras se lleva a cabo en medio de los muchos conflictos que se libran en el mundo. Resulta entonces esencial combatir el comercio ilícito de los instrumentos utilizados para alimentar la violencia y exacerbar esos conflictos. Ademas, por su misma naturaleza clandestina, este comercio provee las armas que generalmente van a engrosar el poder bélico de quienes tienen como propósito atentar contra la estabilidad de muchas naciones e impedir la búsqueda de soluciones pacíficas.

Si bien las armas pequeñas y ligeras no son las principales causantes de los conflictos, su amplia disponibilidad y su comercio ilícito contribuyen significativamente a agravarlos y a generar mayor violencia e inestabilidad.

Señor Presidente,

En mi pais la lucha contra los individuos y las organizaciones que trafican con material bélico se encuentra entre las prioridades nacionales. Bandas de traficantes de armas, muchas de las cuales hacen parte de redes internacionales, son constantemente desarticuladas por las autoridades. Sin embargo, el enorme número de armas pequeñas y ligeras, explosivos, municiones, minas antipersonales, granadas, cañones, bombas y armas trampa incautadas o confiscadas, tan sólo representan una parte de las armas que son introducidas ilegalmente en el país.

Las armas pequeñas y ligeras, por su tamaño y módico costo, son habitualmente las más utilizadas en este comercio ilícito que alimenta actividades delictivas, conflictos internos y las llamadas "guerras de baja intensidad". Estas armas implican tecnologías sencillas, en comparación con aquellas que involucran sistemas de armas pesadas sobre las cuales la comunidad internacional ha centrado sus esfuerzos por lograr la transparencia y prevenir la proliferación de su tecnología.

El impacto de las armas pequeñas y ligeras, sin embargo, no solo depende de las características ni de la cantidad de las armas acumuladas o transferidas, sino de la repercusión que su circulación descontrolada y su comercio ilícito tienen sobre la paz y la estabilidad de los países y regiones golpeados por estos problemas. De ahí que el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras no pueda tratarse con indiferencia puesto que constituye uno de los problemas más dificiles que tiene que enfrentar la comunidad internacional.

Los tipos de armas pequeñas que se introducen por canales clandestinos e ilícitos son diversos, desde pistolas y revólveres hasta armas fabricadas con especificaciones militares, las cuales no figuran entre las categorías estipuladas en el Registro de Armas de las Naciones Unidas. También son diversos los países de origen y de tránsito de las armas ilegales.

Es por estas razones que, fundamentados en el principio de la responsabilidad compartida, estamos convencidos de la imperiosa necesidad de contar con la cooperación de la comunidad internacional, con el fin de desarrollar y coordinar estrategias conjuntas para prevenir y combatir este flagelo.

Varios paises cuentan con leyes y regulaciones estrictas que rigen el comercio de armas, así como con un régimen para regular y controlar las armas de uso privativo de la fuerza pública e imponer límites rigurosos al porte y la tenencia de armas a la población civil. Dichas disposiciones jurídicas están generalmente diseñadas para otorgar al Estado el monopolio de la fuerza y el control de los armamentos, de manera que cualquier arma que circule o se introduzca en contravención de esas leyes o regulaciones adquiere el carácter de ilegal. No obstante, el cumplimiento de esas obligaciones puede resultar seriamente menoscabado cuando las armas son introducidas ilegalmente y caen, en consecuencia, fuera del control de las autoridades estatales.

Las diversas acciones emprendidas por los Estados y por las organizaciones regionales y subregionales, reflejan la creciente inquietud de la comunidad internacional, de cara a las gravosas consecuencias que, para la paz, la seguridad y el desarrollo social y económico, acarrean la proliferación y el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras. Sin embargo, dicha inquietud no se ha visto reflejada en el establecimiento de un régimen global que impida la circulación irrestricta de estas armas y la corrupción de quienes aprovechan esa circunstancia para adquirir ganancias, asi como el acceso a las armas a los grupos e individuos que trafican con el terror. Todo ello, con el fin de evitar que esas mismas armas continúen atentando gravemente contra la vida y las libertades ciudadanas.

En nuestra América hemos concedido a la solucion de este problema la más alta prioridad. De ahí que la Convención Interamericana contra el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados se haya negociado y adoptado con celeridad. Con la entrada en vigor de esta Convención, los países del hemisferio americano están contribuyendo con sus esfuerzos a prevenir los delitos que se cometen con armas de fuego, municiones y explosivos, mediante la aplicación de las medidas de carácter legislativo necesarias para tipificar como delitos, la fabricación y el tráfico ilícito de estas armas, así como la participación, asociación y confabulación para cometerlos.

No obstante, debido a que el comercio ilícito de armas es un fenómeno de dimensión global, el paso dado por los países americanos requiere de la cooperación de la comunidad internacional en su conjunto para lograr su total erradicación.

Señor Presidente,

El proyecto de Programa de Acción que está ahora bajo la consideración de los Estados miembros de las Naciones Unidas, ha venido evolucionando de conformidad con las propuestas hechas por muchas delegaciones y las posiciones asumidas respecto de éstas. Sin embargo, aún hay algunas diferencias de opinión entre los países, las cuales están comprensiblemente enmarcadas en sus propias circunstancias y experiencias con relación a las armas pequeñas y ligeras, ya como productores y proveedores de estas armas, como países de tránsito en su comercio internacional, como países afectados por su tráfico ilícito o, como también puede ser el caso, una combinación de estos factores. No obstante, cualquiera que sea la posición que asuman las delegaciones, debemos tener en mente que el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras plantea una amenaza común para la paz y la seguridad mundial, y que prevenirlo y combatirlo requiere de la coordinación de esfuerzos globales para superar las circunstancias que han impulsado este comercio por muchos años.

Así mismo, el Programa de Acción debe establecer los mecanismos de seguimiento para hacerlo cumplir, como son los necesarios para controlar y fiscalizar los eslabones de la cadena del comercio de estas armas, desde su producción hasta su distribución y mercadeo.

Señor Presidente,

Antes de terminar quisiera citar los prarrafos 238 y 239 del Informe del Secretario General de las Naciones Unidas ante la Asamblea del Milenio, los cuales textualmente dicen:

"238. Las muertes provocadas por las armas pequeñas son muy superiores a las provocadas por todos los demás sistemas de armamentos; casi todos los años superan con mucho la destrucción provocada por las armas atómicas que devastaron Hiroshima y Nagasaki. En términos de la matanza que provocan bien podrían describirse las armas pequeñas como "armas de destrucción en masa"…."

"239. La proliferación de las armas pequeñas no constituye tan sólo un problema de seguridad; es, además, un problema de derechos humanos y del desarrollo. La proliferación de las armas pequeñas mantiene y exacerba los conflictos armados. Pone en peligro a los trabajadores de mantenimiento de la paz y los trabajadores humanitarios. Menoscaba el respeto por el derecho internacional humanitario. Amenaza a los gobiernos legítimos pero débiles y beneficia tanto a los terroristas como a los delincuentes organizados."

Es por lo tanto evidente que el resultado de esta Conferencia y, en particular, las conclusiones y decisiones que de ella se deriven, representará un paso muy importante hacia la paz y la seguridad mundial, hacia el desarrollo y el bienestar de nuestros pueblos, hacia la solidaridad y la cooperacion internacionales, hacia el fortalecimiento de la accion multilateral y de la capacidad de las Naciones Unidas como interprete de los anhelos de la comunidad internacional, y hacia el establecimiento de nuevas formas de asociacion con la sociedad civil.

Muchas gracias señor Presidente.

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