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Segunda Reunión del Comité Preparatorio de la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible

(Nueva York, 01 de febrero de 2002)

Intervención del Representante Permanente Alterno de Colombia S.E. Nicolás Rivas

 

Señor Presidente:

Permítame en primer lugar saludarlo y felicitarlo por la excelente forma en que ha venido conduciendo los trabajos del Comité Preparatorio. Los resultados de las deliberaciones durante esta semana y la próxima serán de especial importancia para definir la agenda y el trabajo que deberemos seguir hasta la Cumbre de Johanesburgo. Tenemos depositada toda nuestra confianza en Usted, señor Presidente, y estamos seguros que bajo su liderazgo tomaremos las decisiones adecuadas.

Quisiera agradecer al Secretario General y a todos los que participaron en la elaboración del informe sobre la Implementación de la Agenda 21, el cual constituye la base de nuestro trabajo. También quiero hacer un reconocimiento a los valiosos aportes que la sociedad civil y en general de los grupos principales han hecho al proceso. El espíritu de colaboración y de asociación debe prevalecer en todo este proceso.

Deseo también asociarme y apoyar lo expresado el día de ayer por los representantes de Venezuela y de Costa Rica en nombre del G-77 y del Grupo de Río. Sin embargo me gustaría resaltar algunos aspectos que para mi delegación son de especial importancia en este camino hacia la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible.

Señor Presidente,

Vemos este proceso de evaluación de diez años de la Cumbre de la Tierra como una oportunidad en la cual debemos ser capaces de reconocer los éxitos alcanzados en la implementación de la Agenda 21, pero también debemos identificar y corregir los obstáculos que han impedido alcanzar el verdadero desarrollo sostenible.

No se trata de renegociar lo ya pactado y no cumplido. Se trata de avanzar con decidida voluntad política para superar los problemas. Debemos enfatizar que, a pesar de los grandes cambios que tanto a nivel político como económico y social se dieron durante la última década, la Agenda 21 sigue siendo hoy tan válida como hace diez años y los principios acordados en la Declaración de Río continúan vigentes.

Debemos reconocer que los patrones desbordados de consumo y producción por una parte, y la pobreza extrema, la marginación y la inequidad reinantes en el mundo, por otra, continúan ejerciendo una fuerte presión sobre el medio ambiente, los ecosistemas y los recursos naturales.

En Colombia hemos hecho esfuerzos por consolidar el concepto de desarrollo sostenible e incorporarlo en nuestras políticas nacionales de desarrollo. En cumplimiento de lo pactado en la Agenda 21, por ejemplo, creamos el Ministerio del Medio Ambiente por medio de la Ley 99 de 1993. En dicha Ley reconocemos que "el proceso de desarrollo económico y social del país se orientará según los principios universales y del desarrollo sostenible contenidos en la Declaración de Río de Janeiro de junio de 1992 sobre Medio Ambiente y Desarrollo".

Queremos reiterar hoy una vez más nuestro compromiso con el desarrollo sostenible y reafirmar la validez del concepto mismo. Creemos que en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, sólo a través de un enfoque integrado, holístico y coordinado de las diferentes variables podremos alcanzar el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente para las generaciones presentes y futuras.

A pesar del éxito alcanzado en importantes áreas y sectores de la actividad económica y en materia de protección del medio ambiente, debemos admitir que aun faltan mayores esfuerzos para lograr superar los desequilibrios internos. Así como no ha sido fácil integrar y coordinar las variables económicas, sociales y ambientales a nivel internacional, de forma similar hemos tropezado con dificultades a nivel doméstico.

Señor Presidente,

Quisiera detenerme brevemente en cuatro aspectos que consideramos deben ser abordados con detenimiento para avanzar en el camino del desarrollo sostenible, sin que ello prejuzgue la importancia que le otorgamos a muchos de los otros temas que involucra el análisis y que han sido ya expuestos por el G-77 y el Grupo de Río.

1) Los Cultivos ilícitos. Es un aspecto que ha sido y sigue siendo de gran preocupación para Colombia, así como para otros países de la región. Estos han dificultado enormemente nuestros esfuerzos de desarrollo y ha tenido efectos muy negativos sobre el medio ambiente, sobre nuestra economía y sobre nuestra gente.

Los cultivos ilícitos han acelerando los procesos de desertificación, de deforestación, la pérdida de recursos hídricos, la destrucción de ecosistemas valiosos, han intensificado los conflictos armados, han aumentado la pobreza, han afectado la seguridad alimentaria y han conducido al desmembramiento de las estructuras sociales.

A partir de esta realidad, creemos que en Johannesburgo debemos impulsar decididamente la cooperación internacional para facilitar la búsqueda y concreción de mecanismos de prevención y apoyo para la disminución de la pobreza rural y el fomento de los cultivos alternativos, con el fin de proteger sistemas ambientales preponderantes para la humanidad como las selvas, el sistema ambiental amazónico y los ecosistemas estratégicos de montaña.

2) Comunidades locales y pueblos indígenas. Un segundo aspecto al que damos especial prioridad es el contenido del capítulo 26 de la Agenda 21 en donde se plantea el "Reconocimiento y Fortalecimiento del papel de las poblaciones indígenas y sus comunidades" en cuyo contenido también se reconoce el papel de otras comunidades locales.

Creemos que ha faltado mayor énfasis en el análisis de estos aspectos en el informe del Secretario General. Queremos insistir, por lo tanto, para que este tema sea objeto de un detenido análisis en la revisión de la implementación de la Agenda 21. Hacemos un llamado sobre los graves riesgos y la vulnerabilidad en que se encuentran las diversas culturas representadas en comunidades indígenas, afrodescendientes y comunidades campesinas tradicionales.

Debemos insistir, en ese sentido, en la importancia de tener en cuenta la dimensión cultural en la implementación de opciones y alternativas para el desarrollo sostenible no solo desde las prácticas tradicionales sino también en la necesidad de replantearse desde lo cultural, prácticas insostenibles de consumo, y las prácticas extractivas que arrasan con los recursos naturales.

Creemos que un resultado de la Cumbre debe ser el planteamiento y fomento de una nueva ética para el desarrollo sostenible que aliente una cultura del desarrollo sostenible en las comunidades, la sociedad civil y el sector privado, a través de la educación y las estrategias de concientización.

3) Educación para el desarrollo sostenible. Un tercer aspecto que creemos crucial es el papel que juega la educación en la promoción y conocimiento del desarrollo sostenible. En Colombia, venimos promoviendo la conformación y consolidación de los Comités Técnicos Interinstitucionales de Educación Ambiental, departamentales y locales. Estos comités buscan organizar la Educación Ambiental en cada uno de los departamentos y municipios del territorio nacional, a través de planes en los que participan todas las instituciones, con competencias y responsabilidades en el campo particular. Necesitamos reforzar estos programas y conseguir que se amplíen en su cobertura. Nuevamente la cooperación internacional es esencial para complementar nuestros esfuerzos.

4) Comercio y medio ambiente. Es evidente que esta relación requiere un análisis profundo en nuestras deliberaciones. El comercio exterior como motor de crecimiento es fundamental para el desarrollo sostenible. Se requiere de una revisión de los subsidios de comercio que distorsionan los precios y de un mejoramiento al acceso de los productos y servicios de los países en desarrollo a mercados de países desarrollados, en particular en sectores donde los países tienen una ventaja competitiva, tales como la agricultura y el sector textil.

Igualmente, se hace necesaria la asistencia a los países en desarrollo en sus esfuerzos para una total integración dentro del sistema comercial mundial y una participación efectiva en las negociaciones comerciales multilaterales. Requerimos de reglas comerciales claras, basadas en la no-discriminación internacional.

Señor Presidente,

Colombia, como parte de los preparativos hacia la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible, creó, en diciembre de 2001, el Comité Interinstitucional WSSD, el cual guiará las políticas que presentará el país en los debates hacia la Cumbre. Es un comité con amplia participación tanto del sector privado como de las ONG´s.

De igual forma, hemos venido realizando diferentes actividades como preparación hacia Johannesburgo. Una de ellas, es el Primer Taller Regional de "Día sin Carro para Alcaldes de América Latina", que, en compañía de la División de Desarrollo Sostenible se estará llevando a cabo los días 6, 7 y 8 de febrero de 2002. Este taller mostrará como la ciudad de Bogotá sigue comprometida con el concepto de transporte urbano sostenible y como los bogotanos han cedido los derechos individuales en pro del bien común.

Quisiera, para terminar, señor Presidente, aprovechar esta oportunidad para reiterar la invitación hecha por mi Gobierno a todas las delegaciones y demás interesados para que asistan y participen en la definición de uno de los aspectos institucionales más importantes en la preparación a la Cumbre de Johannesburgo como es el tema de la gobernabilidad ambiental internacional, asunto que viene siendo discutido en el marco de la decisión 21/21 de Consejo de Administración del PNUMA y cuyo proceso culminará próximamente en Cartagena.

Muchas gracias señor Presidente.

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