Presidencia | Cancilleria | Naciones Unidas

Español | English

Colombia en la Reunión Ministerial de NOAL, durante el 57° Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

(Nueva York, 18 de septiembre de 2002)

Intervención de la Sra. Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, S.E. Carolina Barco

 

Señora Presidenta:

Señores Jefes de Delegación,

Señores Delegados:

Al intervenir, hoy, por primera vez, ante una reunión ministerial del Movimiento de Países No Alineados, deseo expresar a todos Ustedes mi saludo más cordial, y, reafirmar el compromiso de Colombia con los principios que inspiran el No Alineamiento y con su objetivo último de alcanzar un orden internacional basado en la justicia, la solidaridad y el bienestar de nuestros pueblos.

Me resulta particularmente satisfactorio que esta primera intervención ante Ustedes se dé en el escenario que el Movimiento visualizó para concertar sus posiciones frente a la agenda de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Ello me permite enfatizar la vigencia del multilateralismo; el lugar central que en él le corresponde a la Organización mundial; la validez de los principios condensados en su Carta; y, la responsabilidad que nos compete para avanzar en el proceso de reforma que iniciamos al concluir la denominada etapa de la guerra fría y que, esperamos, nos provea con una Organización más democrática, más eficiente, fortalecida en sus funciones políticas y en su relacionamiento estructural interno, y, de manera especial, orientada a la promoción de la cooperación internacional para el desarrollo.

En todas estas tareas, Señora Presidente, sus calidades y experiencia, nos resultarán excepcionalmente útiles. Quiero manifestarle la satisfacción de mi delegación al saberla presidiendo nuestros trabajos. Le ofrezco nuestra colaboración más decidida y le deseo el mayor de los éxitos.

Señora Presidente:

Hace menos de mes y medio, respaldado por una de las más altas votaciones en la historia de Colombia, asumió sus funciones el Gobierno del Presidente Alvaro Uribe Vélez. Animado por el apoyo generalizado de los colombianos, hemos presentado al Congreso una serie de iniciativas y propuestas orientadas a la reactivación de la economía, afectada en los últimos años por factores internos y por las consecuencias de crisis externas, así como medidas urgentes al amparo del régimen de excepción previsto en nuestra Constitución, para restablecer el orden y la vigencia de la ley dentro del más estricto respeto a los derechos y libertades fundamentales. De igual manera, hemos adelantado importantes gestiones para crear el escenario propicio a un diálogo encaminado a encontrar una solución política y negociada para el conflicto interno colombiano, dialogo que tendría como único requisito para su realización el de darse sobre la base de un alto al fuego y un cese de hostilidades.

Señora Presidente:

Me he permitido hacer esta breve referencia a la situación interna de mi país, porque el caso colombiano conjuga, en su agenda, varios componentes de la agenda del Movimiento de Países No Alineados y de la Organización de las Naciones Unidas.

A todos Ustedes les resultará ya familiar la invocación del concepto de responsabilidad compartida que Colombia ha hecho para la atención y solución de muchos de los problemas que enfrentamos y que tienen una naturaleza transnacional.

Lo hicimos, por primera vez, con ocasión del vigésimo periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General dedicado a la lucha en común contra el problema mundial de las drogas, en 1989, con el convencimiento de que la acción contra este flagelo demandaba una aproximación simétrica, equilibrada e integral de parte de todos los miembros de la comunidad internacional.

Hoy nos reafirmamos en esa convicción: no existe una categoría exclusiva de países productores y, en consecuencia, el énfasis no puede estar centrado tan solo en la interdicción de la oferta. La lucha contra las drogas exige una acción contundente de parte de los países que registran un alto índice de consumo, así como de aquellos que producen los precursores químicos, las armas pequeñas y ligeras, y, en donde el blanqueo de dinero se beneficia de laxos controles bancarios y financieros.

Señora Presidenta:

Pero, todavía más, el negocio mundial de las drogas ilícitas, pocos lo dudan, es el combustible financiero del terrorismo. Una parte del caudal económico que produce ese lucrativo mercado, financia las organizaciones criminales internacionales y, entre ellas, a los grupos terroristas.

Como en el caso de las drogas, la ausencia de controles al comercio de armas facilita su tráfico ilícito, nutre conflictos internos y pone en peligro la estabilidad de naciones y hasta de regiones. Aquí, también hemos reclamado la responsabilidad compartida de toda la comunidad internacional. Sin embargo, aún no percibimos señales de la voluntad que anime a los países productores de armas a cumplir con las metas acordadas en el Plan de Acción adoptado durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras, que celebramos en Nueva York bajo la presidencia de Colombia, en junio del año pasado.

Relacionada con el tráfico ilícito de drogas y con el de armas, la corrupción aparece como otro de los fenómenos que nos aquejan y demandan nuestra atención. Colombia no ha sido inmune, ni indiferente ante este problema. Actualmente, presidimos en Viena el Comité Especial encargado de preparar una Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción. Nos esforzamos por satisfacer la voluntad de los Estados miembros de contar con un instrumento que promueva y fortalezca la cooperación internacional, la asistencia técnica y la recuperación de los fondos de origen ilícito para devolverlos a sus países de origen. Estos objetivos, esenciales para luchar contra la corrupción, requieren el desarrollo efectivo del principio de la responsabilidad compartida.

La responsabilidad compartida también debe aplicarse al tema migratorio. Cuando los países de origen y los receptores de migrantes acuerden procedimientos y mecanismos que faciliten la regulación y ordenamiento de los flujos migratorios, podrán enfrentar con efectividad los aspectos económicos, sociales, jurídicos y culturales propios de este problema y coadyuvarán en la solución de otros delitos conexos como el de la trata de personas que, a su vez, cobra dimensiones aterradoras cuando afecta a niños y a mujeres.

Los países que padecemos los desplazamientos de población, como resultado de los conflictos armados, tendremos que coincidir en la necesidad de adelantar un ejercicio de reflexión sobre el concepto de la responsabilidad compartida para la atención de estas personas con la ayuda de la Oficina del ACNUR.

Finalmente, la agenda social de nuestra época demanda nuestro más decidido compromiso. Al seguimiento de los objetivos y acciones acordadas en la Sesión Especial de la Asamblea General en favor de la Infancia, y, en la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, debemos aunar una actitud orientada a salvaguardar las conquistas alcanzadas en las cumbres mundiales que sostuvimos en la década de los noventa.

Señora Presidente:

Mañana nos reuniremos en el Grupo de los 77 para considerar la situación económica mundial, a la luz de la agenda de esta 57a. Asamblea General de las Naciones Unidas. Conjuguemos nuestros esfuerzos con el G-77. Utilicemos el Comité Conjunto de Coordinación. Nuestro respaldo político abrirá mejores oportunidades a la negociación económica del G-77.

Señora Presidente,a

Las mejores herramientas para continuar avanzando en la búsqueda de ese mundo mejor son nuestra voluntad colectiva frente a los problemas mundiales y la solidaridad que impulsa a nuestro Movimiento. Este es el legado de los fundadores del No Alineamiento. Aceptemos el reto y actuemos sin demora

Muchas gracias.

ˆarriba

« regresar