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Primera Sesión del Comité Preparatorio del año 2005 de las Partes Encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares.

(Nueva York, 08 de abril de 2002)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia

 

Señor Presidente:

Permítame expresarle mis felicitaciones por su elección para presidir esta Conferencia, así como asegurarle la total colaboración de mi delegación en el desempeño de su importante y exigente tarea. Su conocimiento del tema y su firme compromiso con el proceso de examen del Tratado de No Proliferación, así como el profesionalismo de los funcionarios del Departamento de Desarme de las Naciones Unidas, encabezados por el Embajador Dhanapala, aseguran el éxito de esta primera sesión del Comité Preparatorio.

Como Estado Parte del TNP miembro del Movimiento No Alineado, Colombia suscribe en su totalidad la declaración leída el día de ayer en nombre del Movimiento por el Señor Representante Permanente de Indonesia ante las Naciones Unidas.

Señor Presidente:

Desde la Conferencia de Revisión del 2000 la comunidad internacional ha sido testigo de varios desarrollos negativos en el campo de la no proliferación y el desarme nuclear. Aparte del lento progreso que ha caracterizado el tema desde sus inicios, las doctrinas de defensa estratégica siguen siendo la base para el uso de las armas nucleares. La decisión de uno de los Estados Nucleares de retirarse del Tratado sobre Limitación de Misiles Antibalísticos para proceder al desarrollo de un sistema nacional de defensa anti-misiles, la cual puede provocar una carrera armamentista en el espacio exterior, así como la posible formulación de una nueva postura nuclear que expande las circunstancias bajo las cuales pueden usarse las armas nucleares y los países contra los cuales puedan ser usadas, son claras muestras del deterioro del ambiente internacional en la materia. Si a ello sumamos que aún faltan cuatro Estados por acceder al TNP y que continua el estancamiento de las negociaciones en la Conferencia de Desarme por cuenta de las posiciones inflexibles que han asumido algunos Estados Nucleares, no cabe duda que el panorama es preocupante aún para los más optimistas.

Ante esta difícil coyuntura en que se realiza esta primera sesión del Comité Preparatorio, no debemos escatimar esfuerzos en la consideración de posibles acciones que logren disipar el peligroso sentimiento de frustración que parecen compartir varios Estados partes. Colombia, como país comprometido con los esfuerzos de la comunidad internacional orientados hacia la no proliferación y el desarme nuclear, reitera que el Tratado de No Proliferación ha cumplido un importante papel a lo largo de todos estos años. Por ello seguimos convencidos de la necesidad de garantizar su preservación y fortalecimiento, de alcanzar su universalidad, y de continuar avanzando con el convencimiento de que la vigencia del Tratado se mantiene mediante la aplicación exitosa de su proceso de examen.

Colombia considera que esta primera sesión del Comité Preparatorio de la Conferencia de Revisión del 2005 debe incluir tanto aspectos de procedimiento como temas de fondo, y que debe concentrarse en el desarme nuclear, aspecto en el cual los informes de los Estados Partes previstos en el párrafo 12 de las medidas prácticas para la no proliferación resultan fundamentales. Nuestra sugerencia no solo se refiere a la necesidad de enfrentar los temas sustantivos con criterios amplios y generosos, sino también a la conveniencia de asumir con la misma actitud los asuntos de procedimiento.

Por otra parte, Colombia cree que la situación en el Medio Oriente también requiere nuestra atención. Debemos mantener la presión que la comunidad internacional ejerce para que el único Estado de la región que no forma parte del TNP acepte poner sus instalaciones nucleares bajo supervisión de la OIEA, como un aporte concreto en favor del fomento de la confianza y del régimen de no proliferación, así como un aporte sustantivo a la paz regional y mundial.

Señor Presidente:

Mi delegación desea resaltar que es mucho lo que falta por hacer en materia de desarme nuclear. El peligro de una guerra nuclear todavía existe, así como la posibilidad de una destrucción total. Además, como ya se indicó, persisten doctrinas que pretenden justificar el uso de las armas nucleares y continúa el desarrollo cualitativo de estas armas. Aunque reconocemos que la reducción en el número de armas nucleares es un paso en el sentido correcto, se requiere una acción más decidida por parte de los estados poseedores de estas armas para establecer un programa que lleve a su eliminación total.

Así mismo, consideramos urgente que se inicien en el seno de la Conferencia de Desarme en Ginebra las negociaciones acordadas en los Principios y Objetivos para el Desarme Nuclear y la No Proliferación sobre el tratamiento del desarme nuclear, sobre un tratado no discriminatorio y universalmente aplicable para la prohibición de la producción de material fisionable para armas nucleares, así como las negociaciones sobre un acuerdo internacional legalmente vinculante de garantías de seguridad para los Estados que no poseemos armas nucleares en contra de la utilización o de la amenaza de uso de estas armas.

La agenda de desarme también implica una pronta entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares -CTBT-. Mi país firmó este tratado en 1996 como resultado de su convicción de que la prohibición completa de los ensayos nucleares es indispensable para la paz y la seguridad internacional. Somos un país no nuclear sin ninguna pretensión ni razón que nos motive a cambiar esta situación. Por el contrario, creemos firmemente en la no-proliferación de las armas de destrucción masiva y en la utilización pacífica de la ciencia y tecnologías nucleares. La inclusión de Colombia en la lista de países de que trata el Anexo II del Tratado cuya ratificación es necesaria para su entrada en vigor nos da una responsabilidad adicional. Nuestro compromiso con el CTBT se refleja en la voluntad del Gobierno Nacional de ratificarlo a la mayor brevedad. La ley aprobatoria del Tratado ya fue aprobada por el Congreso y actualmente se encuentra en el proceso de control constitucional.

Para un país como Colombia que no tiene ni ha tenido nunca aspiraciones en el campo de las armas nucleares, la participación en un acuerdo como el TNP, además de la contribución que pueda representar para la paz y la seguridad internacionales, tiene un objetivo muy concreto: la cooperación para los usos pacíficos de la energía nuclear. Esa fue una de las motivaciones principales en el año 68 y es también una de las mayores frustraciones desde entonces. En esta primera sesión del Comité Preparatorio es necesario reconocer que la prometida cooperación para los usos pacíficos de la energía nuclear ha tenido un desarrollo muy deficiente y que debemos tomar medidas concretas para corregir esta situación. Al respecto, Colombia insiste en su propuesta de considerar la posibilidad de realizar una Conferencia Extraordinaria de las Partes, dedicada exclusivamente al fomento de la cooperación para usos pacíficos de la energía nuclear.

Señor Presidente:

Al escuchar las intervenciones en este debate en relación con el TNP y el proceso de desarme nuclear hay un elemento que llama nuestra atención. Es la diferencia que existe entre la retórica en relación con la seguridad internacional y el discurso sobre el resto de la agenda multilateral. Así como en los demás asuntos de la agenda multilateral la prioridad es el tema de la promoción de los derechos humanos, del respeto del derecho internacional humanitario e inclusive el nuevo concepto promocionado por algunos sobre la seguridad humana, de igual forma se debería incorporar esta visión al hacer referencia a la seguridad internacional y a las doctrinas que la sustentan. Cualquier doctrina de defensa debería incorporar como prioridad el respeto del derecho internacional humanitario y la seguridad humana. En este sentido, es evidente que la agenda multilateral podría ser más coherente.

Para finalizar, señor Presidente, permítame enfatizar que en 1995 los Estados partes en el TNP que no poseemos armas nucleares aceptamos la extensión indefinida del Tratado, pero no aceptamos la prolongación indefinidamente de una situación en la cual unos Estados pueden tener armas nucleares y otros no. Por eso insistimos en el cumplimiento del compromiso asumido por los Estados Nucleares en la Conferencia de Revisión del 2000 y en la total aplicación de los 13 pasos prácticos allí acordados.

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