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Colombia en la Reunión Ministerial de NOAL, durante el 58° Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

(Nueva York, 26 de septiembre de 2003)

Intervención de la Sra. Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia S.E. Carolina Barco

 

Señor Presidente:

Quiero expresar a Usted mi gratitud por la convocatoria a esta reunión, que resulta de la mayor utilidad para la coordinación de las posiciones que guiarán la participación del Movimiento durante la 58a. Asamblea General de las Naciones Unidas.

Una vez más quiero reiterar el compromiso de mi país con los principios y objetivos del Movimiento, así como con las decisiones adoptadas por la XII Cumbre realizada en Kuala Lumpur.

Como miembro del No Alineamiento, quisiera unirme a las expresiones de pesar y solidaridad por el triste fallecimiento del señor Vicepresidente de Zimbabwe y por las vidas que cobraron los atentados cometidos contra la sede de la Organización mundial en Bagdad, entre ellas la del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Sergio Vieira de Mello.

Señor Presidente:

Esta ocasión resulta de la mayor pertinencia para reafirmar nuestro compromiso con el multilateralismo y el papel central que en ese escenario le corresponde a las Naciones Unidas. El mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y los grandes desafíos del mundo actual, exigen respuestas conjuntas, coordinadas y ajustadas a las provisiones de la Carta.

Nuevas amenazas atentan a diario contra la convivencia pacífica y armónica entre los pueblos. El terrorismo, el problema mundial de las drogas y sus delitos conexos, y, el tráfico ilícito de armas, entre otros, requieren una acción concertada y la realización del principio de la corresponsabilidad. En la lucha contra esos flagelos, todos, países desarrollados y en vías de desarrollo, países consumidores o productores de drogas, fabricantes de armas o víctimas de la violencia y de los conflictos, tenemos una responsabilidad ineludible, que debe reflejarse en nuestra determinación a actuar.

Señor Presidente:

Señores Delegados:

Como ustedes saben, desde hace muchos años Colombia es víctima de la violencia que genera el terrorismo y que alimentan el problema de las drogas y el tráfico ilícito de armas pequeñas.

El Gobierno del Presidente Alvaro Uribe ha planteado desde el comienzo una política de "puertas abiertas" a una negociación con los grupos armados ilegales que decidan retornar a la vida democrática, siempre y cuando se comprometan con un cese de hostilidades y con la suspención de sus ataques indiscriminados contra la población civil.

De igual manera, ha buscado caminos para avanzar en la consolidación de un proceso de "paz integral", que involucre a los diferentes grupos guerrilleros y a las denominadas autodefensas, y que cuente con el acompañamiento de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional.

Con los grupos de autodefensa se han registrado avances significativos, En diciembre de 2002, tres grupos diferentes de las autodefensas, hicieron pública su intención de adelantar conversaciones con el Gobierno, a partir de la declaración de un cese unilateral de hostilidades. El 15 de julio del presente año, se firmó el "Acuerdo de Santa Fe de Ralito" que dio inicio a la fase de negociación. Las autodefensas se han comprometido a desmovilizar gradualmente la totalidad de sus miembros, establecido el 31 de diciembre de 2005 como fecha límite para cumplir ese propósito. Por su parte, el Gobierno se ha comprometido a adelantar las acciones necesarias para reincorporarlos a la vida civil.

El Presidente Alvaro Uribe ha solicitado a las Naciones Unidas un compromiso integral con todo el proceso de paz de Colombia, un compromiso que cobije los avances y conversaciones con las FARC, el ELN y las autodefensas. De manera especial consideramos necesario que la comunidad internacional nos acompañe en tres tareas fundamentales:

1) La verificación del cumplimiento de los acuerdos y el desmonte pleno de los actores armados;

2) El acompañamiento a las comunidades afectadas por la violencia para asegurar la reconstrucción del tejido social así como la confianza, solidaridad y coordinación entre la ciudadanía y las autoridades; y,

3) El apoyo al proceso de integración y reinserción a la vida civil de los desmovilizados, para que de manera digna participen desde la legalidad y contribuyan con la reconciliación nacional.

 

Al presentar a ustedes la política de paz del Gobierno, deseo solicitar para este proceso el apoyo y la solidaridad de los miembros del Movimiento, así como el necesario acompañamiento de la comunidad internacional, en especial el de las Naciones Unidas.

Señor Presidente:

Permítame ahora hacer referencia a algunos asuntos de la agenda internacional. Es necesario, una vez más, izar las banderas de los No Alineados en favor del desarme. Ya hice referencia a las armas pequeñas, que son las que están causando el mayor número de muertos. Ante la 58a. Asamblea General de las Naciones Unidas presentaremos con otro miembro del Movimiento, Sudáfrica, y con el Japón, un proyecto de resolución que refleja nuestra decisión de eliminar ese tráfico que alimenta conflictos y genera violencia y desolación.

Pero no debemos olvidar las armas de destrucción en masa. Creo que a todos nos causa alarma pensar en la posibilidad de que en un futuro no lejano se produzcan ataques terroristas con armas de destrucción en masa.

Colombia siempre ha apoyado los esfuerzos internacionales a favor del desarme y la no proliferación, y es parte de casi todos los mayores Convenios.

Como algunos otros países No Alineados, Colombia sigue registrando con estupor un alto número de víctimas de las minas antipersonales. En el último quinquenio, hemos detectado 2200 campos minados. En el mismo período 2142 personas sufrieron los efectos de estos mortales artefactos: el 22% de ese total murieron en el lugar del accidente; el 40%, eran civiles y de ellos, el 50% eran niños. Por ello, ante la V Conferencia de los Estados Partes de la Convención de Ottawa, que se realizó en Bangkok la semana pasada, propusimos incluir, en la agenda de la próxima reunión de las Partes, la consideración del uso indiscriminado y contrario al derecho internacional humanitario que vienen haciendo ciertos actores no estatales de las minas antipersonales. Para este objetivo aspiramos a continuar contando con el apoyo decidido del Movimiento.

Señor Presidente:

Como país que busca con denuedo la paz, compartimos la angustia y valoramos la persistencia de quienes insisten en la viabilidad de un mundo libre de violencia y con mejores perspectivas para sus gentes. La seguridad y el bienestar han inspirado el transcurrir del Movimiento desde cuando, en 1995, sus fundadores definieron el "Decálogo de Bandung". Hoy, esos principios mantienen toda su vigencia e inspirados en ellos, nosotros, seguimos comprometidos con la causa de la paz y el bienestar.

Muchas gracias.

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