INTERVENCIÓN DEL DOCTOR ALVARO TIRADO MEJIA,
EMBAJADOR DE COLOMBIA EN MISIÓN ESPECIAL, EN
REPRESENTACIÓN DE LOS PAÍSES MIEMBROS DEL GRUPO DE RÍO
TEMAS 103 Y 104:
DESARROLLO SOCIAL Y AÑO INTERNACIONAL DE LAS
PERSONAS DE EDAD
Nueva York, 26 de septiembre de 2000

Señora Presidenta:
Es un honor para la delegación de Colombia intervenir
en esta Comisión, en su
calidad de Secretaria Pro-Tempore del Grupo de Río, principal
mecanismo de
concertación política de nuestra región latinoamericana,
integrado por los
siguientes países: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia.
Costa Rica, Ecuador,
El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá,
Paraguay, Perú,
República Dominicana, Uruguay, Venezuela y Guyana en representación
de los
países miembros del Caricom.
Permítame expresarle, señora presidenta,
la satisfacción del Grupo de Río por
verla a usted, una representante de nuestra región, presidiendo
los trabajos de la
Tercera Comisión. Estamos seguros que bajo su conducción
podremos dar
contenido efectivo a nuestros debates y concluir con éxito las
tareas que nuestros
gobiernos nos han encomendado. Le ruego, señora presidenta, haga
extensiva
nuestras felicitaciones y deseos de éxito a los demás
miembros de la mesa
directiva.
Quisiera también en nombre del Grupo, agradecer
al Secretario General y, en
particular, a la División de Desarrollo Social de la Secretaría
por los informes que
han preparado para este periodo de sesiones, documentos que servirán
de
importante guía para el trabajo que tenemos por delante.
Señora presidenta:
Este año ha tenido especial importancia para
la comunidad internacional en lo que
a desarrollo social se refiere. Es así como en junio recién
pasado se llevó a cabo la
24 sesión extraordinaria de la Asamblea General titulada: "La
Cumbre Mundial de
Desarrollo Social y más allá; desarrollo social para todos
en un mundo
globalizado", la cual renovó el compromiso político
de los estados miembros de
Naciones Unidas con los acuerdos alcanzados en la cumbre social de Copenhague,
así como también decidió nuevas iniciativas para
su efectivo cumplimiento. Esta
fue una tarea importante con miras a lograr una mayor humanización
del
fenómeno de la globalización, y nos obliga a continuar
el esfuerzo de incorporar
en nuestras políticas nacionales y multilaterales los objetivos
de la Cumbre Social.
Los países miembros del Grupo de Río participamos
activamente en dicha cumbre
con el convencimiento de que resulta imperativo poner a las personas
en el centro
de las políticas económicas y sociales como única
formula posible para alcanzar el
desarrollo con equidad, vale decir que alcance a todos y no deje atrás
a ningún
miembro de nuestras sociedades.
En ese sentido, la XIV Cumbre de Jefes de Estado y de
Gobierno del Grupo de Río
celebrada en junio pasado en Cartagena, Colombia, reafirmó el
compromiso de
nuestro grupo en la dimensión humana del desarrollo, esto es,
la convicción de
que el crecimiento económico debe contribuir a la reducción
de las desigualdades
y a la reducción de los altos niveles de pobreza que aún
persisten en nuestras
sociedades.
Para lograr lo anterior, nuestros gobiernos han contraído
también el compromiso
de asignar los recursos adecuados para el gasto social y para el desarrollo
del
capital humano y se buscan las fórmulas adecuadas para incrementar
las tasas de
crecimiento y para aumentar la productividad de nuestras economías.
No obstante, señora presidenta, en un mundo globalizado
e interdependiente
como en el que vivimos hoy, no basta con la sola voluntad y decisión
de un grupo
de países para abandonar la pobreza y alcanzar el desarrollo.
Se requiere también,
señora presidenta, de altos niveles de cooperación internacional,
acceso
transparente a los mercados y reglas claras y justas para el comercio
internacional,
que eviten las medidas proteccionistas que, lamentablemente, aún
mantienen
algunos de nuestros socios del mundo desarrollado, particularmente en
el sector
agrícola. Los subsidios y subvenciones domésticas mantenidas
en algunos países
industrializados deben ser definitivamente eliminados, con el fin de
permitir una
competencia leal de parte de los productos de los países en desarrollo,
cuyas
exportaciones ayudan a generar empleo y mejorar las condiciones sociales
de sus
pueblos.
Señora presidenta:
Para los países miembros del Grupo de Río
resulta fundamental pasar de la
retórica a la acción. Todos sabemos lo que se debe hacer
y dónde se encuentran las
barreras que impiden el desarrollo social. Y lo que se debe hacer, en
definitiva, es
eliminarlas. Si la democracia, el buen gobierno, el fin de la corrupción,
la
educación y salud para todos, son las recetas en el ámbito
doméstico, el acceso a
los mercados, las reglas justas para el comercio y la reducción
de la deuda externa,
son la clave en lo internacional. Nuestro grupo reitera aquí
su compromiso de
seguir trabajando en ese sentido.
Señora presidenta:
En la primera parte de esta intervención el Grupo
de Río ha expresado su visión
general en cuanto a los esfuerzos necesarios para mejorar las condiciones
de vida
de nuestros pueblos, pero nuestra agenda para este año contempla
también un
aspecto especifico en el que Naciones Unidas acertadamente ha decidido
poner su
atención, se trata del Año Internacional de las Personas
de Edad, materia sobre la
cual nos referiremos a continuación.
Por mucho tiempo nuestro continente americano ha sido
denominado el "nuevo
mundo" y efectivamente se caracterizó por contar con una
gran población joven
que aseguraba de alguna manera la adecuada manutención de nuestras
personas
de edad que merecidamente se retiraban de la etapa productiva. Sin embargo,
las
estadísticas regionales indican que para la época actual,
el grupo de la población
de menores de 15 años registra una tasa de crecimiento anual
del 0.2%, mientras la
población de 65 y más años muestra una tasa de
crecimiento del 3%.
Las razones que contribuyen al envejecimiento de nuestra
población son diversas.
Se han mencionado aspectos tales como el progreso de la medicina, el
mejoramiento de las condiciones de vida, los avances científicos
y tecnológicos y
el descenso paulatino de las tasas de natalidad. Cualesquiera que sean
las
razones, como lo señala el informe del Secretario General, las
proyecciones
demográficas nos dan una señal de alerta sobre el contenido
de las políticas
sociales y la necesidad de evaluar el impacto del envejecimiento de
la población
en una economía sostenible. Debemos tomar en cuenta, por ejemplo,
que en
muchos países de nuestra región la "familia extendida"
sigue brindando una red
de protección y cohesión social, no obstante los avances
de la urbanización y la
reconfiguración del núcleo familiar.
En todos los países miembros del Grupo de Río
se llevan hoy a cabo programas
para los adultos mayores y existe una preocupación constante
por considerarlos
en el diseño de las políticas públicas. Sin embargo,
como en muchos otros temas,
resulta indispensable la cooperación internacional y el compromiso
de los
organismos internacionales para enfrentar adecuadamente el tema del
envejecimiento. Por ello, el Grupo de Río respalda la convocatoria
para celebrar la
segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en Madrid, España,
en abril
del 2002.
La revisión y adecuación a los nuevos
desafíos del Plan de Acción Internacional
sobre el Envejecimiento, será un paso fundamental para poder
abordar el tema de
los adultos mayores de manera apropiada. Desde ya los países
miembros del
Grupo se comprometen a participar activamente en los preparativos de
la segunda
conferencia, con miras a convertir sus resultados en un efectivo aporte
a los
gobiernos, en un campo que cada día estará más
presente en las preocupaciones
de nuestros gobernantes.
Muchas gracias, señora Presidenta.