Intervención de S. E. Dr. Gabriel Ernesto Riveros
Ministro de Salud de Colombia
27 Sesión Especial
de la Asamblea General de Naciones Unidas
sobre la Infancia
Nueva York, Mayo 10 de 2002
Señor Presidente:
Permítame por su alto conducto, felicitar a la
Embajadora Patricia Durrant, Representante Permanente de Jamaica, por
la preparación de esta Sesión, e igualmente al Secretario
General Kofi Annan, y a la Directora Ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy,
por el intenso trabajo adelantado.
Señor Presidente:
Mañana es tarde para las niñas y los niños
del mundo. En los países en desarrollo la mayoría de los
niños son pobres, y lo que es peor, la mayoría de los
pobres son niños. Ellos están particularmente expuestos
a una serie de vulneraciones de sus derechos, que de no contar con sistemas
de protección y defensa adecuados, tienen un impacto grave en
su futuro. Usualmente los altos niveles de pobreza y desempleo conducen
al rompimiento de la unidad familiar, al aumento de la violencia doméstica,
a la explotación laboral, al abuso y la explotación sexual,
así, como al abandono.
Colombia además, sufre los efectos de un conflicto armado vinculado
con el problema mundial de las drogas ilícitas, el cual incide
negativamente en las condiciones de vida de nuestros niños, particularmente
en materia de salud y educación. De manera directa, se ven afectados
los niños combatientes, las víctimas del narco-terrorismo,
las acciones armadas y el secuestro, y también, los desplazados
y los huérfanos. Ello, aumenta el riesgo de romper el proceso
de desarrollo y de acumulación de capital humano y social. De
manera indirecta, el costo del conflicto afecta la inversión
pública y el gasto social, lo que incide en el desarrollo de
todos los niños, especialmente los de menores ingresos. Sin embargo,
el impacto de esta situación, ha sido amortiguado, ya que el
gasto social en lo referente a salud, educación y nutrición,
está protegido por ley, y por el origen parafiscal de los recursos
que financian los programas del Sistema Nacional de Bienestar Familiar.
Esto ha llevado a que el Gasto Social en el país sea hoy del
16% del PIB, el doble del correspondiente a 1990, logrado con un gran
esfuerzo, en medio de un proceso de ajuste fiscal muy severo.
Con el propósito de generar condiciones que garanticen
a niños y niñas el acceso a los bienes y servicios sociales,
el gobierno nacional, diseñó y puso en marcha un conjunto
de medidas y reformas integrales, para que la economía retornara
a una senda de crecimiento estable.
Como complemento, se pusieron en marcha una serie de
mecanismos de protección y focalización del gasto social,
apoyados en reformas estructurales en la redistribución de los
recursos. La intervención pública está orientada
a erradicar la pobreza y proteger a los grupos vulnerables. Se ha concebido
para lograr mayor eficiencia en el gasto estructural en salud y educación,
a través del Sistema Social de Riesgo, creando incentivos para
disminuir la deserción escolar, desestimular el trabajo infantil,
y proveer una adecuada nutrición de los menores, controlando
sus desarrollos de peso y talla, entre otras actividades.
Señor Presidente:
En los próximos diez años tenemos que hacer
de éste, un mundo al alcance de los niños, al amparo del
documento final de esta segunda Cumbre Mundial de la Infancia. Nuestro
reto como adultos es lograr que nuestros niños y niñas
sean mas sanos y mejor educados, y que así, logren mejores resultados
que los de nosotros, los adultos de hoy.
Por nuestra parte, el compromiso de Colombia con y por
la niñez, liderado por el Señor Presidente de la República
y la Primera Dama de la Nación, está basado en el reconocimiento
del papel central de los niños como fruto de la sociedad, como
ciudadanos del futuro, y como constructores de un mejor mañana.
La obligación de los adultos de hoy, es construir una Colombia
más amable y humana, con el concurso de estos niños y
niñas. El reto consiste entonces, en construir una política
pública como un esfuerzo colectivo, atendiendo el precepto constitucional
colombiano, según el cual los responsables de la promoción
y defensa de los derechos de los niños son: la familia, la sociedad
y el Estado. Una política pública que concentre los esfuerzos
nacionales en la construcción de riqueza humana y física
en forma equitativa, y no en la acumulación de ellas, al servicio
de grupos restringidos.
Señor Presidente:
Hacer valer los derechos de los menores significa también
llevar a la práctica la actividad de seguimiento y evaluación.
Se ha procedido a identificar cada uno de los derechos del niño,
entendidos como una propiedad del individuo, como bienes socialmente
apreciables, de manera que se puedan medir, programar y evaluar.
Al revisar los informes de nuestros países sobre
el cumplimiento de las metas establecidas en 1990, encontramos que ha
habido avances sustanciales, aunque en algunos casos las metas no se
alcanzaron. Esta historia, nos ha enseñado que para fijar metas
de largo plazo, es imperioso que los mecanismos y estrategias que se
establezcan, estén acompañados por metodologías
de evaluación y seguimiento, para medir el grado de cumplimiento
de tales compromisos, en un proceso sistemático y continuo. Poner
a Colombia al alcance de los niños, significa asumir, desde ya,
cada uno de los compromisos que estamos adquiriendo en esta sesión
especial de la Asamblea General, como un esfuerzo colectivo de la sociedad
entera, y como un deber del Estado, como garante de su cumplimiento.
Permítame reiterar: Mañana es tarde
para los niños y las niñas del mundo.