Señor Presidente:
Permítame expresarle mis felicitaciones por su
elección para presidir esta Conferencia, así como asegurarle
la total colaboración de mi delegación en el desempeño
de su importante y exigente tarea. Su conocimiento del tema y su firme
compromiso con el proceso de examen del Tratado de No Proliferación,
así como el profesionalismo de los funcionarios del Departamento
de Desarme de las Naciones Unidas, encabezados por el Embajador Dhanapala,
aseguran el éxito de esta primera sesión del Comité
Preparatorio.
Como Estado Parte del TNP miembro del Movimiento No Alineado,
Colombia suscribe en su totalidad la declaración leída
el día de ayer en nombre del Movimiento por el Señor Representante
Permanente de Indonesia ante las Naciones Unidas.
Señor Presidente:
Desde la Conferencia de Revisión del 2000 la comunidad internacional
ha sido testigo de varios desarrollos negativos en el campo de la no
proliferación y el desarme nuclear. Aparte del lento progreso
que ha caracterizado el tema desde sus inicios, las doctrinas de defensa
estratégica siguen siendo la base para el uso de las armas nucleares.
La decisión de uno de los Estados Nucleares de retirarse del
Tratado sobre Limitación de Misiles Antibalísticos para
proceder al desarrollo de un sistema nacional de defensa anti-misiles,
la cual puede provocar una carrera armamentista en el espacio exterior,
así como la posible formulación de una nueva postura nuclear
que expande las circunstancias bajo las cuales pueden usarse las armas
nucleares y los países contra los cuales puedan ser usadas, son
claras muestras del deterioro del ambiente internacional en la materia.
Si a ello sumamos que aún faltan cuatro Estados por acceder al
TNP y que continua el estancamiento de las negociaciones en la Conferencia
de Desarme por cuenta de las posiciones inflexibles que han asumido
algunos Estados Nucleares, no cabe duda que el panorama es preocupante
aún para los más optimistas.
Ante esta difícil coyuntura en que se realiza
esta primera sesión del Comité Preparatorio, no debemos
escatimar esfuerzos en la consideración de posibles acciones
que logren disipar el peligroso sentimiento de frustración que
parecen compartir varios Estados partes. Colombia, como país
comprometido con los esfuerzos de la comunidad internacional orientados
hacia la no proliferación y el desarme nuclear, reitera que el
Tratado de No Proliferación ha cumplido un importante papel a
lo largo de todos estos años. Por ello seguimos convencidos de
la necesidad de garantizar su preservación y fortalecimiento,
de alcanzar su universalidad, y de continuar avanzando con el convencimiento
de que la vigencia del Tratado se mantiene mediante la aplicación
exitosa de su proceso de examen.
Colombia considera que esta primera sesión del
Comité Preparatorio de la Conferencia de Revisión del
2005 debe incluir tanto aspectos de procedimiento como temas de fondo,
y que debe concentrarse en el desarme nuclear, aspecto en el cual los
informes de los Estados Partes previstos en el párrafo 12 de
las medidas prácticas para la no proliferación resultan
fundamentales. Nuestra sugerencia no solo se refiere a la necesidad
de enfrentar los temas sustantivos con criterios amplios y generosos,
sino también a la conveniencia de asumir con la misma actitud
los asuntos de procedimiento.
Por otra parte, Colombia cree que la situación
en el Medio Oriente también requiere nuestra atención.
Debemos mantener la presión que la comunidad internacional ejerce
para que el único Estado de la región que no forma parte
del TNP acepte poner sus instalaciones nucleares bajo supervisión
de la OIEA, como un aporte concreto en favor del fomento de la confianza
y del régimen de no proliferación, así como un
aporte sustantivo a la paz regional y mundial.
Señor Presidente:
Mi delegación desea resaltar que es mucho lo que
falta por hacer en materia de desarme nuclear. El peligro de una guerra
nuclear todavía existe, así como la posibilidad de una
destrucción total. Además, como ya se indicó, persisten
doctrinas que pretenden justificar el uso de las armas nucleares y continúa
el desarrollo cualitativo de estas armas. Aunque reconocemos que la
reducción en el número de armas nucleares es un paso en
el sentido correcto, se requiere una acción más decidida
por parte de los estados poseedores de estas armas para establecer un
programa que lleve a su eliminación total.
Así mismo, consideramos urgente que se inicien
en el seno de la Conferencia de Desarme en Ginebra las negociaciones
acordadas en los Principios y Objetivos para el Desarme Nuclear y la
No Proliferación sobre el tratamiento del desarme nuclear, sobre
un tratado no discriminatorio y universalmente aplicable para la prohibición
de la producción de material fisionable para armas nucleares,
así como las negociaciones sobre un acuerdo internacional legalmente
vinculante de garantías de seguridad para los Estados que no
poseemos armas nucleares en contra de la utilización o de la
amenaza de uso de estas armas.
La agenda de desarme también implica una pronta
entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos
Nucleares -CTBT-. Mi país firmó este tratado en 1996 como
resultado de su convicción de que la prohibición completa
de los ensayos nucleares es indispensable para la paz y la seguridad
internacional. Somos un país no nuclear sin ninguna pretensión
ni razón que nos motive a cambiar esta situación. Por
el contrario, creemos firmemente en la no-proliferación de las
armas de destrucción masiva y en la utilización pacífica
de la ciencia y tecnologías nucleares. La inclusión de
Colombia en la lista de países de que trata el Anexo II del Tratado
cuya ratificación es necesaria para su entrada en vigor nos da
una responsabilidad adicional. Nuestro compromiso con el CTBT se refleja
en la voluntad del Gobierno Nacional de ratificarlo a la mayor brevedad.
La ley aprobatoria del Tratado ya fue aprobada por el Congreso y actualmente
se encuentra en el proceso de control constitucional.
Para un país como Colombia que no tiene ni ha
tenido nunca aspiraciones en el campo de las armas nucleares, la participación
en un acuerdo como el TNP, además de la contribución que
pueda representar para la paz y la seguridad internacionales, tiene
un objetivo muy concreto: la cooperación para los usos pacíficos
de la energía nuclear. Esa fue una de las motivaciones principales
en el año 68 y es también una de las mayores frustraciones
desde entonces. En esta primera sesión del Comité Preparatorio
es necesario reconocer que la prometida cooperación para los
usos pacíficos de la energía nuclear ha tenido un desarrollo
muy deficiente y que debemos tomar medidas concretas para corregir esta
situación. Al respecto, Colombia insiste en su propuesta de considerar
la posibilidad de realizar una Conferencia Extraordinaria de las Partes,
dedicada exclusivamente al fomento de la cooperación para usos
pacíficos de la energía nuclear.
Señor Presidente:
Al escuchar las intervenciones en este debate en relación
con el TNP y el proceso de desarme nuclear hay un elemento que llama
nuestra atención. Es la diferencia que existe entre la retórica
en relación con la seguridad internacional y el discurso sobre
el resto de la agenda multilateral. Así como en los demás
asuntos de la agenda multilateral la prioridad es el tema de la promoción
de los derechos humanos, del respeto del derecho internacional humanitario
e inclusive el nuevo concepto promocionado por algunos sobre la seguridad
humana, de igual forma se debería incorporar esta visión
al hacer referencia a la seguridad internacional y a las doctrinas que
la sustentan. Cualquier doctrina de defensa debería incorporar
como prioridad el respeto del derecho internacional humanitario y la
seguridad humana. En este sentido, es evidente que la agenda multilateral
podría ser más coherente.
Para finalizar, señor Presidente, permítame
enfatizar que en 1995 los Estados partes en el TNP que no poseemos armas
nucleares aceptamos la extensión indefinida del Tratado, pero
no aceptamos la prolongación indefinidamente de una situación
en la cual unos Estados pueden tener armas nucleares y otros no. Por
eso insistimos en el cumplimiento del compromiso asumido por los Estados
Nucleares en la Conferencia de Revisión del 2000 y en la total
aplicación de los 13 pasos prácticos allí acordados.