Señor Presidente:
Es un honor para la Delegación de Colombia presentar esta intervención
en nombre de los países miembros del
Grupo de Río en el tema relativo a las Armas Pequeñas.
El Grupo de Río encomia los esfuerzos de las Naciones Unidas
y de las organizaciones regionales y subregionales
para combatir la acumulación y difusión desestabilizadora
de las armas pequeñas y su tráfico ilícito.
En las Américas, los Estados del hemisferio se comprometieron
a aplicar las disposiciones de la Convención
Interamericana contra la fabricación y tráfico ilícitos
de armas de fuego, municiones, explosivos y otro material
relacionado, y a cooperar entre ellos para prevenir y finalmente erradicar
estos flagelos. Asimismo, en el marco
de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas
(CICAD), estos mismos Estados se
comprometieron a poner en práctica el Reglamento Modelo, que
cumple una función complementaria en la
aplicación de medidas para asegurar que el comercio de armas
de fuego, sus partes y componentes y municiones
sólo pueda efectuarse mediante un estricto control en los puntos
de exportación, importación y tránsito.
Señor Presidente:
Varios procesos orientados a la lucha contra el tráfico ilícito
de armas pequeñas y a la reducción de la
acumulación y circulación excesiva de estas armas, se
adelantan también en otras regiones y subregiones.
Esas iniciativas regionales reflejan la creciente inquietud de la
comunidad internacional por las consecuencias que
acarrean la proliferación descontrolada y tráfico ilícito
de armas pequeñas para la paz, la seguridad y el desarrollo
social y económico de muchos países y regiones. Sin embargo,
esa inquietud debe también quedar reflejada en la
actitud de los países que, por falta de un régimen global
que regule y fiscalice la producción, distribución,
exportación e importación de estas armas, aún permiten
su transferencia sin mayores restricciones, lo que facilita
el acceso al mercado de las armas pequeñas a los grupos e individuos
al margen de la ley, así como la corrupción
de quienes aprovechan esas circunstancias para lograr ganancias lucrativas.
Más que la acumulación excesiva de armas pequeñas,
que puede no tener consecuencias tan graves si las armas
están estrictamente controladas por el Estado, a los países
que conforman el Grupo de Río les preocupa la
enorme disponibilidad de estas armas en el mercado internacional, su
circulación indiscriminada entre la población
civil, su uso en acciones violentas y delictivas y, muy especialmente,
su tráfico ilícito, que tiene las mayores
consecuencias desestabilizadoras como resultante de la falta de un control
efectivo de los Estados sobre su
producción y su comercio.
De la enorme cantidad de armas pequeñas que circulan en países
donde se han superado las confrontaciones
armadas, muchas llegan a otros países por canales clandestinos
e ilícitos. Esta es una tendencia que debe
frenarse, realizando acciones dirigidas a evitar que traficantes y delincuentes
tengan acceso a estas armas y la
facilidad para conseguirlas. De lo contrario, las armas en circulación
seguirán siendo utilizadas en el comercio
ilegal o como moneda, a cambio de productos de primera necesidad o el
intercambio por drogas u otros
productos ilegales.
No obstante los avances logrados en este campo, es necesario lograr
el compromiso inequívoco de la comunidad
internacional para seguir desarrollando enfoques comunes sobre el control
y vigilancia del comercio de estas
armas, a fin de lograr la armonización de normas y procedimientos
para prevenir su acumulación y difusión
desestabilizadora y para erradicar su tráfico ilícito.
Adicionalmente se debe fortalecer la capacidad de los Estados para
combatir la fabricación y el comercio ilícito
de armas pequeñas y ligeras, municiones y explosivos a través
de medidas tales como la conformación de comités
intersectoriales para coordinar y orientar las actividades desarrolladas
por las entidades y agencias nacionales
encargadas de controlar estas armas.
En la lucha contra la difusión desestabilizadora y el tráfico
ilícito de armas pequeñas también juega un papel
importante la sociedad civil, la cual además de cumplir con las
normas y reglamentos pertinentes, debe contribuir
a implantar una cultura de paz que desestime el uso de estas armas y
contribuir a crear consciencia sobre las
consecuencias desestabilizadoras de la difusión descontrolada
y tráfico ilícito de armas pequeñas.
Señor Presidente:
Antes de terminar, quisiera reiterar el apoyo que los miembros del
Grupo de Río le otorgamos al Embajador
Carlos Dos Santos de Mozambique por la excelente labor que está
desempeñando en la dirección del Comité
Preparatorio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en
todos sus aspectos. Así mismo, el Grupo de Río se congratula
del endoso a la candidatura del Embajador Camilo
Reyes por parte de los países miembros del Movimiento No Alineado,
para presidir la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Comercio Ilícito de Armas Pequeñas
y Ligeras en todos sus aspectos.