Señor Presidente:
Es un honor para la delegación de Colombia presentar esta intervención
en nombre de los países miembros del
Grupo de Río.
En la actualidad más del 90% de los conflictos son internos.
En estos conflictos no se están utilizando armas de
destrucción en masa sino armas pequeñas y ligeras. Adicionalmente,
el 80% de las víctimas se cuentan entre la
población civil, particularmente mujeres y niños. Las
armas no crean las guerras, pero si las alimentan y aumentan
la letalidad de los conflictos. Con justa razón, la comunidad
internacional está cada vez más preocupada por las
víctimas que están causando las armas pequeñas
y ligeras. Según algunos estimativos, existen actualmente
alrededor de 500 millones de estas armas en el mundo. El problema se
presenta sobre todo en relación con el
tráfico ilícito de estas armas y en su acumulación
desproporcionada. La comunidad internacional debe aunar
esfuerzos para establecer controles que, sin afectar el comercio legal
y las necesidades legítimas de defensa de los
países, permitan eliminar el tráfico ilícito de
estas armas, el cual, con frecuencia, está asociado al tráfico
de drogas
y a la delincuencia organizada.
Una muestra del interés y la preocupación de la comunidad
internacional en relación con el problema de las armas
pequeñas, fue la sesión del Consejo de Seguridad realizada
en septiembre del año pasado, en la cual participaron
casi todos los Ministros de Relaciones Exteriores de los países
miembros del Consejo de Seguridad. La
Declaración Presidencial adoptada al término del debate
destaca la importancia de la cooperación para abordar
esta cuestión y expresa su apoyo a las recomendaciones contenidas
en el Informe del Grupo de Expertos sobre
Armas pequeñas.
POSICION DEL GRUPO DE RÍO
Los Jefes de Estado y de Gobierno del Mecanismo Permanente de Consulta
y Concertación Política, Grupo de
Río, han reiterado que la preservación de la paz y la
búsqueda de soluciones propias a los problemas y conflictos
que afectan a la región son compromisos permanentes de los países
de América Latina y el Caribe. La
consolidación de la región como una zona de paz es una
aspiración común del Grupo. Adicionalmente, los países
miembros del Grupo de Río compartimos el compromiso de promover
medidas de fomento de la confianza y de
la seguridad, así como incrementar la cooperación entre
nuestros países.
La Convención Interamericana contra la Producción y
el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego, Municiones,
Explosivos y Otros Materiales Relacionados, la cual entró en
vigor en julio de 1998, constituye un importante
aporte de los países de América Latina y el Caribe al
objetivo de preservar la paz y la seguridad internacionales y
estamos seguros que será un punto de referencia constante para
la Conferencia Internacional del próximo año.
La Convención Interamericana tiene varios elementos muy importantes,
como por ejemplo la definición de tráfico
ilícito y de fabricación ilícita de armas de fuego.
También estipula el marcaje de las armas con el fin de facilitar
la
identificación y el rastreo. Otra medida prevista en la Convención
Interamericana para prevenir el desvío de
transferencias de armas, es el requerimiento de licencias o autorizaciones
de exportación, importación y tránsito.
Un elemento muy importante de la Convención Interamericana
es la disposición sobre cooperación, intercambio
de experiencias y asistencia jurídica mutua. Como ya lo mencionamos,
para combatir efectivamente el fenómeno
del tráfico ilícito de armas de fuego es indispensable
una estrecha cooperación internacional. En este sentido, la
Convención prevé mecanismos de seguimiento, en especial
el Comité Consultivo, que celebrará su primera sesión
próximamente en la sede de la OEA en Washington, instancia que
permitirá el logro de los objetivos de este
instrumento a través del intercambio de información.
PREPARATIVOS PARA LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS
Los países miembros del Grupo de Río apoyamos las recomendaciones
contenidas en el Informe del Grupo de
Expertos sobre Armas Pequeñas (A/54/258) y consideramos que constituyen
un insumo valioso para los trabajos
de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre tráfico ilícito
de armas pequeñas que se realizará en el 2001.
Entre los objetivos de la Conferencia deberán desarrollarse
estrategias colectivas para combatir el tráfico ilícito
de estas armas a través de compromisos en favor del fortalecimiento
de las normativas nacionales, la fiscalización
de la distribución, la venta y el mercadeo para evitar su desviación
por canales ilícitos y la formalización de
acuerdos de cooperación internacional, en particular para el
intercambio de información. Así mismo, deberá
promoverse una cultura del desarme que desestime el uso de las armas
entre la población civil.
En relación con los asuntos de organización sobre los
cuales deberá pronunciarse este Comité Preparatorio,
consideramos que la Conferencia del 2001 deberá realizarse en
algún lugar que permita una amplia participación
de los Estados miembros de las Naciones Unidas. En relación con
las próximas sesiones del Comité
Preparatorio, favorecemos que estas tengan una duración de dos
semanas cada una.
Así mismo, consideramos que la Conferencia de las Naciones
Unidas podría ser presidida por un representante
de un país que esté siendo afectado por el tráfico
de armas pequeñas. Adicionalmente, nos parece de vital
importancia asegurar una adecuada participación de las ONG´s
relacionadas con asuntos de desarme en los
trabajos del Comité Preparatorio y de la Conferencia Internacional.